Una viga de grandes dimensiones por la N-122

Traslado de la inmensa viga./A. O.
Traslado de la inmensa viga. / A. O.

Un vehículo de la Guardia Civil de Tráfico acompaña este tipo de cargas

A. OJOSNEGROSPeñafiel

El día a día de la Nacional 122 es una fiesta, es de todo menos aburrida, aunque no son pocos a los que aburre –hasta el infinito y mucho más allá-. Una 'party' a la que se suman sin descanso turismos, furgonetas, motos, camiones (muchos camiones), vehículos agrícolas (no pocos), bicicletas…, y también transportes especiales, como el que esta lluviosa mañana de miércoles atravesaba la milenaria villa de Peñafiel por la travesía de la citada nacional.

Un vehículo de la Guardia Civil de Tráfico, y el que por normativa acompaña este tipo de cargas, abrían paso a una viga de considerables dimensiones –fácil de ver hasta en ojo propio-, lo cual, perturbaciones al tráfico al margen, no deja de ser todo un espectáculo. Ya saben, el burro grande, ande o no ande.

Hablando de cosas grandes, y de que el tamaño sí importa en el caso que nos ocupa, no tan lejos quedan los tiempos en los que el tránsito de los enormes aerogeneradores, por piezas, formaban parte del paisaje móvil de esta carretera y de las correspondientes repercusiones en la circulación.

La crisis y la penalización de las energías renovables y limpias limpió (ironía) la 122 de estos ingenios que darían la razón al mismísimo Don Quijote -siglos después- cuando citaba, por la pluma de Cervantes, aquello de que «la ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho, donde se descubren treinta o poco más desaforados gigantes con que pienso hacer batalla». A lo que el amigo Sancho intentaba argumentar para sacar del error a su señor, de la siguiente manera: «… aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos».

Y estos ingenios del siglo XXI darían la razón a nuestro querido Don Quijote centurias después porque, ante los aerogeneradores, como molinos de viento que son, el lúcido loco hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor, podría responder a su fiel escudero de tal manera: Sí, amigo Sancho, molinos son, pero gigantes.

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