Vecinos de Pedrajas arropan a la familia de la pequeña Sara

Vecinos de Pedrajas, a la salida del templo parroquial, tras la misa funeral por la pequeña Sara. / C. Catalina

En un emotivo funeral, la localidad pedrajera despidió a la niña fallecida por supuestos malos tratos

CRUZ CATALINAPedrajas

El templo parroquial de Pedrajas de San Esteban acogió en la tarde noche del sábado una misa funeral por la pequeña Sara, la niña de cuatro años, que falleción en Valladolid por presuntos malos tratos y abusos sexuales. Para acompañar a Pedro, Pilar y Rosana, primos, y tíos-abuelos de la niña, se reunieron en el templo amigos y vecinos, que quisieron arropar a la familia en unos momentos tan tristes.

En la homilía, el párroco titular, Domingo Olmo, tuvo palabras de aliento y ánimo en nombre de la comunidad cristiana pedrajera para los abatidos familiares de la pequeña Sara. «Que ahora más que nunca todos seamos Sara y estemos con ella», dijo, al tiempo que destacó que «sin la justicia de Dios, contra tanta maldad poco puede hacer la justicia del hombre»

El acto eucarístico se celebró cuatro días después de que el cuerpo de la niña fuera enterrado junto a los de sus abuelos maternos, en el panteón que la familia posee en el cementerio municipal pedrajero, en el que tuvo lugar el rezo de un responso por parte del sacerdote natural de Pedrajas de San Esteban, Antonio Martín García, en la más estricta intimidad por expreso deseo de la familia.

El Juzgado de Instrucción número 6 de Valladolid ha decretado el secreto de sumario en este caso, mientras se investigan y esclarecen las causas que le produjeron la muerte, una vez que la pequeña ingresara en el Hospital Clínico de Valladolid el pasado 2 de agosto con parada cardiorrespiratoria y con supuestos signos de violencia, malos tratos y abusos sexuales.

Esa situación desemboco en la detención de su madre, Davinia M. G., de 37 años, militar en activo del RETES 22 (Comunicaciones) en el Palacio Real de Valladolid, natural de Pedrajas de San Esteban, aunque con domicilio en Valladolid, y su actual pareja sentimental, que no es el padre biológico de la pequeña, Roberto H. H., de 35 años, ex militar de tropa, que estuvo destinado en una unidad militar de Madrid como mecánico de helicópteros con el empleo de soldado y que es natural de Medina del Campo. Ambos se encuentran en la prisión de Villanubla por orden judicial.

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