El otoño más difícil para encontrar níscalos

Exposición micológica en el centro cívico Zona Sur. /RODRIGO JIMÉNEZ
Exposición micológica en el centro cívico Zona Sur. / RODRIGO JIMÉNEZ

La falta de lluvia y las altas temperaturas complican la temporada micológica en la provincia

VÍCTOR VELA y LORENA SANCHO YUSTEVALLADOLID

No ha sido fácil, nada fácil, recolectar este año las cerca de doscientas especies de hongos y setas que se han podido ver este lunes y martes en la exposición que, desde hace 27 años, organiza la Asociación Vallisoletana de Micología en el centro cívico Juan de Austria de la capital.

Nunca tan complicado como este año, reconoce Aurelio García, presidente del colectivo y una de las grandes autoridades de España en el estudio micológico. Con la meseta huérfana de setas, con los pinares desnudos de níscalos, con los montes secos y sin apenas terreno fértil, los organizadores de las jornadas micológicas han tenido que subir hasta Cantabria y Asturias, acercarse a los bosques más próximos al mar, para encontrar tierras húmedas propicias para la aparición de setas y hongos. Porque aquí, nada de nada.

La falta de lluvias y las altas temperaturas registradas durante las últimas semanas han sido letales. «La asociación se creó hace 32 años y nunca hemos visto un año como este», apunta García.

Sus apreciaciones tienen reflejo en cifras, en los datos que maneja la Fundación Cesefor a través del proyecto Micocyl y la Diputación.Si se analizan los resultados de las campañas de otoño de boletus y níscalos, la temporada que debería ya haber comenzado se adivina como la más catastrófica desde que existen registros fiables, en 1997. Es verdad que ha habido años complicados –como 2004, 2005, 2007 y el pasado 2016–, pero ninguno parece alcanzar el desastre que se barrunta para este 2017.

«Esta campaña se espera peor porque, el año pasado, por estas fechas, había llovido un poco más. Pero este año la lluvia ha sido muy escasa, se queda muy por debajo de los 60 litros por metro cuadrado que hacen falta para que se active el micelio de los hongos», explica Montserrat Ganado, técnico de Micocyl en Valladolid (entre septiembre y octubre solo se han registrado 4,8 litros).

«Para que la temporada sea buena tiene que llover bien durante la segunda quincena de septiembre y principios de octubre», añade García. Este año no ha sido así. Ganado recuerda que, además de las precipitaciones, hay que tener en cuenta otros factores, ya que depende de «si la zona es más soleada, si tiene el nivel freático más alto, si es más sombreada». Así, sugiere García, es posible que en zonas sombrías o cercanas a las riberas (donde hay más humedad) se pueda tener algo de suerte.Pero no hay que albergar muchas esperanzas. Es muy difícil que se salve la temporada. «Aunque llueva ahora, se necesitan entre dos o tres semanas para que el campo explote... eso nos llevaría a finales de noviembre, seguramente con heladas;es muy difícil, casi imposible», dice el presidente de la Asociación Vallisoletana de Micología.

El catálogo de zonas de recolección que maneja Micocyl en la provincia (son 62 en 29 términos municipales y suman 29.968 hectáreas, casi todas de pinar)prevén una producción baja (también en la comunidad). Lejos queda un año fantástico, 2014, con una producción media en Valladolid de 80 kilos de níscalos por hectárea. Esta cifra estratosférica cayó a cuatro kilos por hectárea el año pasado y en este 2017 seguramente ni siquiera se alcance esa cifra.

Estas bajísimas perspectivas hacen que el ritmo de concesión de permisos de recolección vaya este año mucho más lento. El otoño pasado se expidieron 3.581 licencias, con unos ingresos de 18.166 euros (frente a los 10.827 permisos y los casi 50.000 euros obtenidos en aquel estupendo 2014). Los beneficios generados por este sistema repercuten directamente en la población local, los ayuntamientos y en la gestión sostenible de los recursos micológicos.

La campaña de este año acaba de comenzar y, aunque no trae buenas perspectivas «con unos datos de producción tan malos, el recolector local apuesta por el sistema regulado y saca los permisos de recolección, por la garantía que le aporta y por la tranquilidad de ir por el monte con todo en regla».

La licencia de temporada para un vecino empadronado en alguna de las localidades propietarias de montes cuesta tres euros. Este uso recreativo supone el 97% de las licencias emitidas en Valladolid (el 3% restante son para uso comercial; se paga más y se pueden recolectar más kilos). Ya está operativa la web de Micocyl para obtener estos permisos. Además, la Asociación Vallisoletana de Micología mantiene su punto atención todos los lunes, a las 19:30 horas, en el centro cívico Juan de Austria.

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