Urbanismo proyecta la reforma de 12 vías de acceso a Valladolid con aceras y carril-bici

Coches circulan por el Camino Viejo de Simancas. /H. SASTRE
Coches circulan por el Camino Viejo de Simancas. / H. SASTRE

El Ayuntamiento elaborará los estudios para las carreteras que no son de su titularidad

J. Asua
J. ASUAVALLADOLID

Son vías duras, con excesivo protagonismo del tráfico rodado y el consiguiente peligro para peatones y ciclistas. El Ayuntamiento de Valladolid, a través de la Concejalía de Urbanismo, destinará este año una partida de 601.800 euros para las obras y los estudios de mejora de doce carreteras de acceso y salida de la ciudad. El Consistorio tirará de parte de los 19 millones del superávit del pasado año para afrontar esta inversión, que será una de las más cuantiosas de las obras financieramente sostenibles, que se aprobarán de forma inminente.

El departamento que gestiona Manuel Saravia la considera una intervención prioritaria para reforzar la seguridad en estos colectores de circulación. La construcción de aceras en los tramos que no cuenten con franjas para viandantes y siempre que sea posible, la reserva de espacio para los que se mueven a pedales y algunos extras, como la colocación de bancos, arbolado y farolas, conforman el grueso del proyecto con el que se pretende que estos recorridos presenten un aspecto «más amable» y, sobre todo, garanticen la convivencia de todos los tráficos para evitar accidentes.

El listado de intervenciones coloca al Camino Viejo de Simancas como protagonista, con una reserva de 160.400 euros para llevar a cabo las obras, tanto en el tramo entre las rondas, como en el trazado hasta el límite del municipio . Le siguen en presupuesto la mejora de la movilidad en la avenida de Gijón (152.000), donde se prevé también prolongar las aceras y crear un canal para los ciclistas, y la avenida Manuel Jiménez-Alfaro (subida a Parquesol desde el puente de Hispanoamérica), tramo en el que invertirán 70.000 euros hasta la intersección con la Autovía de Castilla. Otra de las vías que se pretende adecentar es la Carretera de Madrid, en la longitud comprendida entre Juan Carlos I y la ronda interior sur, un tajo para el que se prevén 65.000 euros.

Ciclocarriles a los barrios

La prolongación, allá donde sea posible, de los canales para las bicicletas hasta los límites del término municipal, dentro de la intervención planeada en doce vías de acceso y salida, se complementará con la inversión prevista por la Concejalía de Seguridad y Movilidad para conectar la red de ciclocarriles que surca el casco histórico con los barrios de la ciudad. Luis Vélez incluye esta nueva campaña de señalización dentro de su paquete de inversiones financieramente sostenibles. En la actualidad, hay en servicio 3.837 metros en tres tramos principales: Puente del Poniente-calle Colón; San Quirce y la plaza de la Libertad, por Angustias; Santa Cruz-Librería-Duque de Lerma y Esgueva, y la calle Alonso Pesquera. Y le seguirán otros 2,4 kilómetros por Rondilla de Santa Teresa, Cardenal Torquemada, Santa Clara, el entorno del Hospital Clínico y la calle Paraíso para conectar esta vía con Real de Burgos a través de Sanz y Forés. «Nuestra idea es que esta red que recorre práticamente todo el centro se una con los barrios para favorecer la movilidad ciclista», defiende Vélez, quien considera que estos canales sirven para pacificar el tráfico y para proteger a los que circulan en bici.

Dentro del mismo paquete, se incluyen los estudios de rehabilitación de otras nueve vías, algunas de ellas dependientes de otras administraciones. En este caso, la Concejalía de Urbanismo encarga el proyecto y se lo cede a la titular de la vía para que acometa las reformas. Se trata de los tramos de la calle Monasterio de Prado, entre la avenida Mundial 82 (estadio Zorrilla) y el límite con la A-62; la parte final de Padre José Acosta (carretera a Zaratán); Carretera de Fuensaldaña; avenida de Burgos (enlaces con Alberto Magno y Fuente Berrocal);carreteras de Renedo y Villabáñez y la avenida de Segovia, entre Juan Carlos I y la ronda interior sur. Asimismo, se quiere encargar el diseño del futuro corredor de Ariza, ocupado ahora por la vía para los trenes de carga de la factoría de Renault, que se desmantelará cuando entre en servicio la variante de mercancías, que discurre paralela a la ronda exterior. A la elaboración de estos estudios se dedicarán 154.400 euros del presupuesto total del proyecto.

Manuel Saravia argumenta que el plan pretende «transformar el duro cinturón que rodea a las ciudades, entre ellas a la nuestra, en el que se ha venido primando la movilidad del tráfico rodado». «Queremos amabilizar esas salidas y entradas, conforme a una demanda a veces explícita, como el Camino Viejo de Simancas, Fuente Berrocal o Renedo y otras veces simplemente incluida en la necesidad de mejora de la seguridad y funcionalidad de la red viaria en el entorno de Valladolid», según explica el edil.

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