La llegada de tres nuevas empresas impulsan el polígono de Argales

‘Geko’, rocódromo y tirolinas. Quiere abrir en noviembre./G. V.
‘Geko’, rocódromo y tirolinas. Quiere abrir en noviembre. / G. V.

Rosario del Caz, de la UVA, presenta un plan para crear un corredor verde en el polígono

A.G.E.Valladolid

Hace apenas unos años, no tantos, el sueño del soterramiento mantenía aletargado el polígono de Argales, con naves cerradas que esperaban el maná urbanístico de un cambio de uso industrial a residencial. Ahora el soterramiento parece definitivamente zanjado, aunque sea un muerto muy vivo, y la integración ferroviaria obliga a buscar soluciones para una zona de Valladolid que ocupa 111 hectáreas entre Las Norias y las instalaciones de Auvasa y que con su forma de cuña se incrusta en el núcleo urbano.

Algo ha ocurrido, además, a nivel normativo. En el mes de mayo el Ayuntamiento modificó la norma que impedía que un suelo industrial se dedicara, en más de un 40%, a otro uso que no fuera industrial. Eso ha permitido que el 100% se dedique a otras actividades siempre que se consiga la preceptiva licencia.

Y ese era el ‘clic’ que necesitaba el polígono. La Asociación de Propietarios del Polígono de Argales se encontró, en poco tiempo, con que tres empresas deportivas se interesaban por ubicarse en la zona. A ellas hay que sumar un Burger King, el esperado traslado de los trabajadores de Iberdrola a la sede que tienen en la calle Vázquez de Menchaca, el nuevo centro de Mapfre, las instalaciones del Banco de Alimentos y las recientes implantaciones de Komfor Vent o el concesionario de Jaguar Alfageme.

Mucho movimiento en una zona que parecía condenada a languidecer. A esto se une, además, el plan presentado por una profesora de Arquitectura de la Universidad de Valladolid, Rosario del Caz, para crear un corredor verde en el polígono de Argales. «Dentro de mi ámbito soy especialista en temas de Ecología Urbana. Este nos parece un espacio especialmente sensible. Es un espacio obsoleto y además desde el punto de vista medio ambiental tiene muchas carencias. La idea es que de alguna manera mejore el polígono medioambientalmente y eso implica que pueda mejorar socialmente, económicamente. Se le puede dar un cambio en torno a renaturalizar ese espacio. Además tiene múltiples implicaciones, desde influir en la mitigación del famoso cambio climático a mejorar la calidad del espacio, de calidad de vida de la gente, etc», explica.

Hay 156 parcelas, según el estudio previo de Rosario del Caz, que en origen estaban ocupadas por empresas «de tamaño medio, con unos 1.500-2.000 metros cuadrados», señalan desde la Asociación. Las empresas más grandes buscan situarse en otros polígonos que ahora están mejor ubicados para propósitos logísticos.Sin embargo, Argales parece haberse convertido en un objetivo atractivo para quienes desean instalarse cerca del centro urbano y con otros propósitos diferentes al industrial.

«Queríamos que fuera céntrico, accesible, cerca de la ciudad de verdad, y Argales es un enclave céntrico», explica Álex Grande, gerente de un proyecto que ya está en marcha para construir diez pistas de pádel a cubierto enfrente del supermercado Gadis, casi en el esquinazo con la ronda interior. «Queríamos potenciar que el cliente no usara el coche.Puedes llegar en veinte minutos desde cualquier punto en autobús. Está muy bien ubicado. Miramos más naves y sabemos que es un polígono de los 50-70, pero eso no es impedimento para hacer un gran inversión, porque prima mucho la ubicación», aclara.

No es el único

Félix Pérez, uno de los tres socios de Geko junto a Israel Martínez y Luis Carlos Hernández, cuenta con una instalación de dos mil metros cuadrados con tirolinas y rocódromos ‘indoor’ en la avenida El Norte de Castilla. «Es el polígono más cercano a Valladolid y se supone que es más cómodo de acceder a los negocios que estén aquí. Es bastante buena porque estamos prácticamente al lado del Paseo de Zorrilla y de la ronda, podrías venir en autobús urbano e incluso andando», explica.

Y algo similar ha buscado Dragan Isailovic para instalar su ‘Ingoal’, un campo de fútbol a cubierto en la calle Daniel del Olmo.

Corredor verde-azul

Todo este cambio de orientación empresarial coincide en el tiempo con otras dos cuestiones relevantes. Por un lado, está en tramitación un nuevo Plan General de Ordenación Urbana en el que se prima la creación de barrios ecológicos y sostenibles.Por otro, la profesora Rosario del Caz tiene un diseño previo de un proyecto que, con el suficiente apoyo, podría competir en una convocatoria europea en busca de financiación. El objetivo es convertir esa «isla de calor urbana» que es Argales, donde el cemento aumenta la temperatura respecto a zonas de la ciudad con arbolado, en un lugar más «verde». En todos los sentidos.De hecho, habla de un corredor verde-azul, porque también implicaría cambios en el ciclo del agua.

Del Caz pone ejemplos de ciudades europeas en las que se ha actuado para recuperar el protagonismo de la naturaleza a través de cunetas verdes que recogen el agua de lluvia, o cubiertas verdes, o incluso jardines verticales o enredaderas que cubren muros. Barcelona, por ejemplo, ha apostado por una ‘renaturalización’ total que incluye aparcamientos o aceras que permiten filtrar el agua (con estructuras similares al jardín de Portugalete). Sin embargo, el plan para Valladolid tiene una vertiente novedosa: se realizaría en un polígono industrial.

Esta convergencia de factores puede desembocar, bien encauzada, en la integración de más de cien hectáreas que suponen una gran barrera entre barrios consolidados.

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