Tres heridos leves en el tercer encierro de Medina del Campo

Tercer encienrro en las calles de Medina del Campo.
Tercer encienrro en las calles de Medina del Campo. / Fran Jiménez

La suelta fue calificada como «rápida» e «intensa» y se produjeron tres incidencias de carácter leve

Patricia González
PATRICIA GONZÁLEZMedina del Campo (Valladolid)

El tercer encierro tradicional al estilo de la villa de las fiestas patronales de Medina del Campo finalizó con cinco de los seis novillos desencajonados en el coso del Arrabal. La suelta, que fue calificada por el caporal y concejal de Festejos, José María Magro, como «rápida» e «intensa» contó con una elevada participación de caballistas y con un multitudinario público que como viene siendo habitual acudieron a la zona del embudo para disfrutar del arreón final y ver a los mozos cortar a los morlacos.

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Según la organización este encierro mixto (campo-urbe) registró un total de tres incidencias, todas ellas de carácter leve. Las tres se produjeron en la zona de atalancado. Cortes en una mano, golpes en la rodilla y una brecha en la cabeza de una niña producida cuando uno de los morlacos golpeó la talanquera son el saldo final de este encierro que comenzó a las nueve de la mañana en el campo cuando los seis utreros de la ganadería de Manuel Caro de Andrade-encaste Jandilla y Domecq- salieron a buen ritmo y hermanados hasta la zona próxima al denominado cruce de los cuatro caminos. En este punto la manada se desmembró y quedó divida en dos grupos.

La intensa labor de los caballistas y la dirección de campo propició que pasados quince minutos cuatro morlacos acompañados por el grueso de cabestros entraran por las calles de la villa. Estos novillos lo hicieron de manera escalonada (dos y dos) y los medinenses disfrutaron de estas reses cuya característica principal fue que estaban muy abrochadas en su cornamenta.

Los dos animales restantes, emprendieron su camino por separado. Uno de los novillos fue escoltado a paso lento por una veintena de caballistas y modificó su recorrido habitual pasando por delante de la urbanización Tras el Hombre. Desde este punto, el animal atravesó zonas complicadas como los majuelos y a través de la Cañada de Extremadura encauzó sus pasos por el túnel del Ave hasta la zona del embudo donde se produjo el arreón final.

El último de los astados, tuvo que ser inmovilizado pasadas las diez y diez de la mañana. Este utrero de gran envergadura, realizó el recorrido de manera rápida y tras un amago de desviar su camino y salirse del recorrido establecido, casi cruza la carretera de El Campillo, regresó a la zona de Mama Vaca y la caseta de Bruno donde tras varias idas y venidas la organización del encierro decidió anestesiarlo.

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