Un toro da el susto en Laguna al levantar una talanquera al final del encierro

Momento en el que el astado levanta la estructura de protección./S. Bermejo
Momento en el que el astado levanta la estructura de protección. / S. Bermejo

Uno de los morlacos, comprado por las peñas, realizó el recorrido más veloz y sin incidentes

Jesús Nieto
JESÚS NIETO

Uno de los dos toros del encierro de ayer en Laguna de Duero levantó una talanquera justo a la entrada de la plaza de toros, lo que generó un gran susto entre los asistentes al otro lado de la valla. La estructura fue rápidamente reparada por las peñas.

«El primero de los toros, creo que el de la peña El Abrojo, era un Ferrari. Salió rapidísimo y nos hizo correr mucho. Sin embargo, el segundo fue más lento, más parado y las constantes interrupciones de los mozos hicieron que el encierro se alargara en el tiempo», declaraba tras finalizar sus carreras uno de los corredores. Uno de sus compañeros, con experiencia en correr delante de estas reses, incluso en San Fermín, reconocía que se había divertido.

Era el segundo de los encierros programados para las fiestas de San Pedro en Laguna, con los toros comprados por las asociaciones taurinas del municipio; uno de la asociación Virgen del Villar, de la ganadería Hermoso de Mendoza, y el otro de la asociación El Abrojo de la ganadería Hermanos Gallego Rodríguez de Venialbo (Zamora).

Los toros se soltaron desde el cajón en la plaza de la Constitución de uno en uno, y durante casi una hora se mantuvo cortada la calle Sol y la cañada de La Nava hasta su suelta en la plaza de toros.

Arriba, un momento del encierro. A la izquierda, la capea. A la derecha, barcos de la competición del lago. / S. Bermejo

La capea en el coso taurino de todos congregó a numeroso público, mientras las autoridades se concentraban en la capilla de El Abrojo para asistir a la ofrenda floral y posterior celebración de la misa. El convento de El Abrojo se ubica en el mismo lugar en el que residió el santo.

Antiguamente se honraba a la imagen con un desfile de carrozas desde Laguna, carromatos que se engalanaban para la ocasión, aunque también muchos vecinos acudían andando. Ahora se ha quedado en un acto más institucional.

Y entre toros y pinchos, barcos

El lago reunió a una veintena de aficionados a las embarcaciones dirigidas por radiocontrol, que llevaron una treintena de naves a las que hicieron navegar. Se trataban de los miembros de la asociación Navegamos en Valladolid, que suelen juntarse en el estanque del parque de Las Norias, pero que en la fiesta de San Pedro se desplazan hasta Laguna para acercar esta afición a los vallisoletanos.

«Dentro de la asociación tenemos grupos como los que hacen barcos de vela, carreras de lanchas y los que hacen maquetas, que quizá son los barcos más espectaculares. Muchos participamos en más de un grupo», reseñó el presidente de la asociación, Jesús Burgoa. En Laguna, el colectivo dedicó la mañana de ayer a celebrar regatas y carrera de lanchas. Aunque participan en una competición oficial con otras ciudades, la reunión Laguna la dedicaron únicamente a la exhibición.

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