Temperaturas históricas para el mes de octubre en Valladolid

Los clientes disfrutan de las terrazas de los bares situados junto a la catedral. / G. Villamil

«Debemos acostumbrarnos a veranos de cinco meses», apunta el jefe de Predicción de la Aemet

J. SANZ Valladolid
Jueves, 5 octubre 2017, 12:08

Hoy, salvo sorpresa, está previsto que las temperaturas suban aún un poquito más y ronden o superen la máxima histórica para un mes de octubre –de 30,2 grados registrada el 3 de octubre de 1983– como colofón a nueve días consecutivos con el mercurio anclado en «registros propios de un mes de agosto», con picos anclados entre los 25 y 30 grados y mínimas suaves superiores a los 12. Los termómetros llegaron a rozar ya en la tarde de ayer esos 30,2 grados, con un pico de 30,1 en la capital, y todo apunta a que hoy «pueden superarlo», vaticina el jefe de Predicción de la Agencia Estatal de Meteorología, Jesús Gordaliza, antes de concretar que estamos ante «un episodio extraordinario de temperaturas mucho más altas de lo normal fruto de una situación propia de los veranos».

Este atípico veranillo otoñal dará un respiro, al menos, a partir de mañana mismo, cuando se espera una caída de cinco o seis grados tanto de las máximas como de las mínimas, aunque seguirán por encima de lo normal para la época con picos de 24 grados y temperaturas nocturnas entre los 7 y 10. Solo será un espejismo. El mercurio volverá a recuperarse progresivamente a partir del martes hasta rondar los 27 grados.

A dos mil kilómetros

El responsable de esta interminable prolongación del periodo estival se encuentra a casi dos mil kilómetros de distancia, en mitad del océano Atlántico. «Nos encontramos con una situación de bloqueo provocada por el anticiclón de las Azores, que está impidiendo la entrada en la península de frentes atlánticos», explica el meteorólogo antes de concretar que «lo atípico de esta situación, propia de los meses de verano o de diciembre, cuando provoca las nieblas, es que se produzca en octubre y, sobre todo, durante tantos días consecutivos».

Y todo ello, claro, está prolongando la pertinaz sequía que viene sufriendo la provincia desde hace meses con una capital, donde se encuentra ubicado el pluviómetro ‘oficial’, en el centro territorial de la meteorología de Parquesol, que acumula a estas alturas del año un déficit de precipitaciones del 49% y que suma ya más de dos meses sin registrar precipitaciones significativas fruto de un agosto seco, con 6,2 litros por metro cuadrado recogidos (lo habitual son 15,8), y de un septiembre más que seco, en el que se registraron literalmente dos gotas de agua (0,2 litros), cuando lo habitual son 30,7. Este último dato convierte al mes pasado como el segundo más seco de la historia, solo superado por el septiembre de 2011, en el que directamente no llovió. Así que no es de extrañar que el balance de lo que va de año en lo que a precipitaciones se refiere deje tan solo 140 litros por metro cuadrado acumulados desde el 1 de enero, 133 menos de lo habitual en dicho periodo (273) o, lo que es lo mismo, un 49% menos de lo que es normal.

Desde principios de julio

Eso en lo que al año natural se refiere justo cuando acaba de concluir el hidrológico, que se contabiliza entre el 1 de octubre del anterior (2016 en este caso) y el 30 de septiembre del actual (2017) y que deja también un déficit del 41% en lo que a lluvias se refiere con 256 litros recogidos, 176 menos de lo normal.

Y no se atisban precipitaciones en un horizonte cercano. «Los modelos apuntan a que puede entrar el primer frente atlántico en torno al viernes de la semana que viene (día 13) y que entonces pueden producirse las primeras precipitaciones serias del otoño en la península y también en una provincia como Valladolid en la que no llueve de manera significativa desde principios de julio, aunque aún es pronto», apunta Jesús Gordaliza.

Hasta entonces, el buen tiempo, con la tregua de cuatro días que comenzará a partir de mañana y que alcanzará de lleno al fin de semana, continuará siendo el protagonista de un verano que parece empeñado en no dar paso, como corresponde, al otoño. Solo a mediados de septiembre, y paradójicamente aún no había acabado la época estival, las temperaturas bajaron de los veinte grados durante «un par de días o tres».

Cambio climático

«Lo que está ocurriendo este año es probable que comience a ser lo normal a partir de ahora y todo apunta a que debemos acostumbrarnos a que los veranos duren cinco meses», advierte el jefe de Predicción de la Aemet, quien reconoce que esta situación «solo puede explicarse a través del cambio climático». Tanto es así que ya «hay estudios científicos que demuestran que el verano en nuestra región ya se ha alargado en los últimos años tanto en su inicio, que se produce dos semanas antes, como al final, al terminar una semana después», añade el especialista.

La realidad demuestra que ese camino hacia veranos casi interminables ya está en marcha. Tanto es así que a comienzos del pasado junio se registraron precisamente las temperaturas más altas del año, cuando aún era primavera, y este octubre ha comenzado con registros propios de meses como julio o agosto. «Es que no hemos dejado el verano».

De manera que para recuperar el ‘tiempo’ perdido en los últimos meses tendrían que sucederse meses más que húmedos, como sería lo habitual si se tiene en cuenta que precisamente octubre, noviembre y diciembre son los más lluviosos del año. «Este octubre parece difícil que sea normal, siquiera, y esperemos que noviembre, al menos, se sitúe en la media», concluye el meteorólogo antes de recordar que hace dos años «se vivió una situación parecida que se solventó en un inicio de 2016 muy lluvioso con un enero que nos dejó la friolera de 135 litros». Harían falta cantidades similares en adelante para paliar la actual sequía.

Secciones
Servicios