Un bar de tapas donde todo el mundo se llama María Eugenia

Los emprendedores Nacho y Germán, en su negocio de hostelería./L. N.
Los emprendedores Nacho y Germán, en su negocio de hostelería. / L. N.
Nacho Resines y Germán Ojeda regentan el establecimiento hostelero de la calle Dulzainero Ángel Velasco
Laura Negro
LAURA NEGROValladolid

Valladolid. Madrid, Vigo y Valladolid. Tres ciudades y tres posibles destinos en los que asentar su vida personal y laboral. Finalmente Valladolid fue la ciudad elegida, y no se han arrepentido. Hablamos de Nacho Resines y Germán Ojeda, nuevos emprendedores en el sector de la hostelería que han montado su Bar María Eugenia, en la zona de Coca. Nacho es de Valladolid. Estudió Ingeniería Técnica Informática muy convencido de que aquello era lo suyo.

Tras un año trabajando como diseñador web en nuestra ciudad, le surgió la posibilidad de integrarse en la plantilla de una importante multinacional americana con sede en Madrid. En ella ha permanecido 8 años realizando tareas de programador, hasta que en 2016 perdió su empleo. Germán es uruguayo. Lleva 16 años en España y aunque no reniega de sus raíces, afirma sentirse español por los cuatro costados. Llegó con su familia a Bayona, donde estuvo trabajando en el restaurante familiar durante 6 años.

«Allí he aprendido todo en esta profesión. Empecé fregando platos y acabé de jefe de sala. Quise explorar nuevos horizontes y encontré trabajo en Madrid como camarero en una pastelería. A la semana me ascendieron a encargado», explica. Poco después de aquello, fue contratado como segundo maitre en los restaurantes 5 Jotas donde llegó a ser director general de uno de los establecimientos, con 65 personas a su cargo. «Las condiciones laborales cambiaron y finalmente me quedé en paro, fue entonces cuando pensamos en emprender», relata.

Se conocieron hace seis años en Madrid y se casaron hace dos. La idea de ponerse por su cuenta siempre estuvo en el aire, pero no se lo empezaron a plantear en serio hasta que las circunstancias de ambos fueron propicias para ello. «Teníamos tres opciones. Quedarnos en Madrid donde los precios son muy elevados y donde hubiéramos necesitado un socio capitalista. O marcharnos a Vigo o a Valladolid, donde estaban nuestras familias. Al final, nos decidimos por emprender en Valladolid, porque es una ciudad referente en el sector de la hostelería y hay mucha actividad. En Semana Santa vinimos a tantear el mercado, con la idea de emprender a largo plazo, pero poco después perdimos nuestros empleos y aquello aceleró todo», cuenta Nacho.

Emprendedores.
Nacho Resines Quemada (36), Programador Informático; y Germán Ojeda Dinegri (33), hostelero.
Fecha inicio de la actividad.
1 de diciembre de 2016.
Contacto.
Calle Dulzainero Ángel Velasco, 1. 47001 Valladolid. Telf: 686 523 895.

Lo primero que hicieron fue buscar un local adecuado. Les gustaba la zona centro y estuvieron a punto de cerrar contrato con varios de ellos. Ahora, visto con perspectiva, afirman alegrarse de que aquellos acuerdos no llegaran a formalizarse. «Nuestra idea inicial era montar un restaurante, por ello, buscábamos espacios de 250 metros y con una gran cocina. Al final surgió la oportunidad de este pequeño local en la calle Dulzainero Ángel Velasco, junto a la Plaza de Coca y nos decidimos por él. No tenía cocina, ni mesas, pero la zona era inmejorable, así que cambiamos el concepto de negocio. Decidimos que sería un bar de tapas y la decisión fue la más acertada», aclara Germán.

Cogieron el traspaso a finales del mes de octubre y acometieron una reforma completa. En apenas un mes, abrieron con gran éxito las puertas de su Bar María Eugenia, aprovechando la campaña navideña. Se dieron de alta como autónomos y al ser ésta la primera experiencia de emprendimiento de ambos, se pudieron beneficiar en la rebaja de la cuota de autónomos. También capitalizaron sus prestaciones de desempleo y solicitaron una ayuda a la Junta de Castilla y León, dirigida al fomento del empleo estable por cuenta ajena. Están pendiente de resolución. Nacho y Germán tienen contratada una persona como apoyo los fines de semana y no descartan aumentar la plantilla de cara al próximo año. «En mi caso, nunca antes había trabajado en hostelería, pero sabía perfectamente donde me metía porque veía todo lo que trabajaba Germán y sus complicados horarios. Esto no tiene nada que ver con un trabajo de oficina de 08:00 a 18:00 horas, que era a lo que yo estaba acostumbrado. Siendo autónomo, nunca descansas, porque incluso estando en casa, no haces otra cosa que pensar que en el negocio», argumenta Nacho, para quien emprender en pareja tiene muchas ventajas.

El nombre de su establecimiento despierta mucha curiosidad entre su clientela. Germán relata que todo se debe a su mala memoria para recordar los nombres de la gente y su manía por llamar a todo el mundo María Eugenia. «No podíamos llamarlo de otra manera. Es una anécdota personal que hemos querido trasladar a nuestro negocio·, explica este hostelero. «Y si algún día abrimos otro negocio lo llamaremos Juan Gabriel», anuncia. Este bar está especializado en vinos y tapas. Tiene en su haber más de 30 referencias de vinos en su carta, principalmente de la tierra, aunque intentan dar gusto a todo tipo de consumidores. Las tapas las realizan en el momento. Su especialidad: el salmorejo cordobés y la tosta de sardina ahumada con tartar de tomate.

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