La tabla de la Virgen de las Mercedes regresa restaurada a Olivares

Pintura anónima sobre tabla, del siglo XVI.

La Junta ha restaurado la pieza, del siglo XVI, después de que apareciera detrás de una cajonera al realizar unas obras en la sacristía

EL NORTEValladolid

El director general de Patrimonio Cultural, Enrique Saiz, ha entregado hoy en la iglesia de San Pelayo, de la localidad vallisoletana de Olivares de Duero, la tabla de la Virgen de Las Mercedes, una pintura anónima sobre tabla, del siglo XVI, cuya restauración se ha realizado en el Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Castilla y León de Simancas.

La tabla apareció detrás de una cajonera al realizar unas obras en la sacristía, ignorándose totalmente su procedencia, tanto en la iglesia como en el pueblo. Está formada por dos piezas de madera de pino que se unen en una junta cubierta por estopa. Dos travesaños embutidos en sendas ranuras en cola de milano contrarrestan el alabeo de los tablones. Para identificar los distintos materiales y técnicas y determinar su estado de conservación y tratamiento requerido, se han realizado diversos estudios organolépticos, multiespectrales y de laboratorio, así como test microquímicos.

La preparación mostraba una capa con aparejo de yeso y cola animal, sobre la que se plasmó el dibujo a mano alzada. El dibujo es bastante lineal, delimitando los contornos y marcando de modo impreciso los detalles de las figuras, sin trazar apenas las sombras, contrastando con la precisión de gestos y expresiones conseguidos con la pintura. Los pigmentos (azul, verde, rojo, blanco y negro) van aglutinados con un temple graso en las carnaciones y con barniz en los ropajes. Es de destacar en las representaciones masculinas, los rasgos y expresiones muy diferenciadas y naturalistas, haciendo pensar en la intención de representar verdaderos retratos. Los signos de edad también son muy evidentes, abarcando individuos de diversas edades con rasgos distintivos.

Los levantamientos más graves se localizaban en la totalidad del lateral izquierdo de la pintura, con pérdida casi total de la policromía en esta zona, dejando estopa y aparejo a la vista. Un estrato de color blanco grisáceo, más evidente en los tonos oscuros, cubría toda la pintura. La capa de oxalatos y la oxidación de barnices desfiguraban la apreciación de la pintura, sin que constituya una degradación física.

La intervención se ha centrado en la conservación de la obra y la recuperación de su potencial estético e iconográfico, sin enmascarar la impronta del paso del tiempo. Así, tras regenerar la adhesión entre los distintos estratos pictóricos y el soporte de madera, se han eliminado la suciedad, oxalatos y barnices alterados, así como se han reintegrado las lagunas o faltas de policromía y se ha aplicado un barniz como acabado y protección final.

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