Simancas celebra el tradicional requerimiento de las siete doncellas

Una de las doncellas de la celebración. / Henar Sastre

El profesor de historia del arte, Alfredo Rebollo, el mantenedor de este año, pide la creación de un Centro de Interpretación de la Batalla de Simancas

MÓNICA MUÑOZ

Hace casi 30 años, una vecina simanquina, Teresa Salvador, testigo de su marido Arturo, puso en valor la leyenda de las siete doncellas de Simancas y planteó una actividad para recordar la historia de la localidad. Una comitiva recorrería el pueblo requiriendo a las siete doncellas, cada una de un color del arco iris. Tras este tiempo, cada año, el municipio celebra lo que se conoce como el Requerimiento de las Doncellas. Con las casas del pueblo ornamentadas con flores y adornos con los siete colores, Simancas alberga un año más esta actividad dentro de la semana cultural. El municipio recreó hoy de nuevo la leyenda de las cien doncellas en la que Mauregato, hijo ilegítimo del rey Alfonso I, para hacerse con el trono de Asturias contó con el apoyo del emir de Córdoba, Abderramán I, quien a cambio, le solicitó como tributo cien doncellas vírgenes con la que renovar su harén.

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Sobre las 11 de la mañana, la comitiva encabezada por el alcalde, Alberto Plaza Martín, el concejal de Cultura, Alberto Barrera, y Eva Valentín, responsable de la Biblioteca municipal partió de la Plaza Mayor en busca de cada una de las doncellas. La primera parada, a pocos pasos del ágora simanquina. En la calle De la Barrera, la primera de las doncellas Carla Hernando, aguardaba junto a su familia en casa. El alcalde llamó a la puerta y profirió su requerimiento: «Buenos días, ¿vive aquí Carla? Ha sido requerida por el cortejo para ser doncella de Simancas». Carla vestida de amarillo ante la atenta mirada de un centenar de vecinos y familiares salió de su casa para encabezar junto la comitiva el recorrido en busca de las siguientes doncellas. La siguiente parada fue muy cerca, en el Restaurante Casa del Arte. Allí los padres de Verónica Rodríguez, entregaron a la segunda doncella, esta vez engalanada de azul índigo, igual que el portal y ventanas de la hacienda. Con el mismo protocolo, el primer edil requería a Verónica, quien salió de su casa para unirse a Carla. La comitiva prosiguió su camino. Esta vez un poco más lejos, hasta la calle Alicia S. Gould, donde se recogió a Estela Parras, quien vestida de azul fue entregada por su padre y se unió junto a sus compañeras.

Pintura rápida de la tradición

Durante el recorrido, por primera vez, se celebró el concurso de pintura rápida ‘El Salvador’ en la que los participantes tuvieron que pintar algún motivo del casco urbano muy colorido gracias al buen hacer de los vecinos que decoran sus casas para el requerimiento. Entre ellos, se encuentra María Villanueva, donostiarra que vive desde hace quince años en la calle del Arrabal del municipio, y quien se encarga de realizar la mayor parte de los adornos de Simancas. Incluso, deja su casa para que las doncellas que viven en las urbanizaciones puedan participar en el requerimiento. Villanueva cuenta que vive con mucha ilusión este momento, y anima, a todos los vecinos a unirse para que cada vez sean más viviendas las que se engalanen para la ocasión a pesar de sufrir actos vandálicos por la noche y que desaparezcan algunos adornos, como ha pasado este fin de semana, denuncia.

A pocos pasos, en la cava, Carmela Carro, partió vestida de rojo para unirse al resto de doncellas, que con nervios pero muy ilusionadas estrenaron esta responsabilidad. Tras Carmela, el séquito llegó de nuevo a la calle Arrabal, donde en el número 38 esperaba Gabriela Pérez, quien vestida de naranja permanecía junto a su madre Mar. Gabriela, reconoció estar muy nerviosa pero también muy ilusionada y emocionada. «Desde pequeña he soñado con ser doncella de Simancas y este año se ha cumplido», reconoce. Gabriela afirmó que todas las doncellas son amigas y se llevan muy bien, y que en su familia se vive con la misma ilusión que ella. Su madre, Mar detalla que han buscado adornos naranjas por todos los sitios para decorar la casa del mismo color que las vestimentas de su hija. Tras la unión de Gabriela al cortejo, la siguiente parada fue de nuevo en la calle Arrabal donde se recogió a Isabel García, vestida de verde y se concluyó en la calle Esperanza con la séptima doncella, Marina San José, de morado.

Tras el requerimiento de las siete doncellas, el cortejo caminó hasta la iglesia de El Salvador, donde se celebró la tradicional misa castellana, donde un año más, se disfrutó de la interpretación del ‘Romance de las Siete Doncellas’ a cargo del grupo Simancas Folk. Una vez terminada la celebración religiosa, la comitiva ya con las siete doncellas se dirigió a La Vaguada, donde el mantenedor de este año, el doctor de Historia del Arte de la Universidad de Valladolid, Alejandro Rebollo, dedicó unas palabras a las doncellas y a los vecinos. El profesor destacó la historia, del que comentó, que «la historia se convirtió en leyenda y la leyenda se convirtió en mito». «El paso de los años, un hecho histórico se convierte en algo legendario», resaltó. Por su importancia, el profesor planteó la posibilidad de que el municipio incentive la creación de un Centro de Interpretación de la Batalla de Simancas, y recordó su valor de cara hacia el turismo. Al hilo, Rebollo planteó también la importancia de que el Ayuntamiento cuente con un plan de dinamización turística debido al vasto patrimonio histórico y cultural de la villa como el Archivo de Simancas.

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