Silvia Congost: «El amor nunca debería hacernos llorar»

La psicóloga Silvia Congost, durante una entrevista. /EL NORTE
La psicóloga Silvia Congost, durante una entrevista. / EL NORTE

La psicóloga presenta este jueves su libro 'Si duele, no es amor', en el Centro Municipal de Igualdad

Víctor Vela
VÍCTOR VELAVALLADOLID

«Yo viví una relación en la que sufrí dependencia emocional, por eso lo conozco tan bien», dice Silvia Congost, psicóloga experta en temas de autoestima, cien mil seguidores en facebook, cuatro libros publicados, el último ‘Si duele, no es amor’ y una historia que contará este jueves, a las 17:30 horas, en el Centro Municipal de Igualdad (calle AntonioRoyo Villanova, en Huerta del Rey). " Porque de las relaciones tóxicas se sale: reforzando la autoestima, aprendiendo a poner límites, a decir no y apostar por uno mismo».

–¿Cuál es la mayor mentira que nos han contado sobre el amor?

–Lo más dañino que nos han dicho es que el amor duele, que si amas vas a sufrir y que quien te quiere te hará llorar. No es poco...

–Pues anda que no hay refranes...

–Y es por ese tipo de frases que vamos construyendo esa idea del amor y las relaciones de pareja totalmente distorsionada y muy lejos de lo que son en realidad.

–¡Cuánto daño han hecho los boleros!

–¡Uf, si yo te contara! Lo vemos a diario en la consulta. De las canciones, películas y cuentos proviene la educación que hemos recibido al respecto. No nos enseñan qué hay que hacer cuando quien te quiere te hace llorar o dónde hay que poner los límites en una relación.

–Entonces, ¿no es bueno llorar por amor?

–No. El amor nunca debería hacernos llorar. Cuando lo que te hace llorar es la relación que tienes con la otra persona, es que es tóxica y deberías plantearte que tal vez estarías mejor sin ella. Otra cosa es cuando lloras por amor hacia tu hijo porque ves que está sufriendo, o cuando tu pareja está pasándolo mal por algo ajeno a vuestra relación. Ahí sí que se llora por amor.

–Entonces, ¿qué es el amor?

–El amor de pareja es un sentimiento que nace de la convivencia, del compartir, de un dar y recibir a partes iguales, de tener intereses mutuos, sueños compartidos. Y por supuesto, siempre que hay amor hay bondad, compasión y ganas de compartir con esa persona. Si nos encontramos en una relación en la que no hay uno de esos ingredientes, no hay amor. Puede que lo confundamos y creamos que sí lo sea, pero será dependencia emocional fruto del miedo a no encontrar a nadie más y quedarnos solos...

–Está la rutina, el es lo que elegí...

–Eso se vive, pero no desde el amor. Cuando eliges algo así, dejas de crecer y en nuestro universo todo lo que no está creciendo está muriendo.

–¿Por qué le llaman amor cuando quieren decir...?

–Dependencia emocional, sin duda. Esto sucede porque no nos educan para poder identificar la dependencia, a pesar de ser algo escandalosamente frecuente y uno de los principales motivos por los que acabamos acudiendo a psicólogos y médicos de cabecera con síntomas depresivos y de ansiedad.

–¿Qué es la dependencia emocional y cómo reconocerla?

–Es la incapacidad de renunciar a una relación, en aquellos casos en los que todos por dignidad deberíamos hacerlo. Es una adicción como la que podemos tener con las drogas, con recaídas, síndrome de abstinencia y una profunda necesidad. Sabes que esa relación no funciona, pero te sientes incapaz de cortarla.

–¿Cuáles son las señales que deberían ponernos en alerta?

–Las tres principales señales que nos indican que debemos cortar son cuando ya no se es correspondido en el amor (cuando ya no te aman, tanto si te lo dicen claro como si no), cuando tu autorrealización personal se ve obstaculizada por el hecho de estar con esa persona o cuando hay maltrato psicológico o físico.

–¿Hay relaciones tóxicas o personas tóxicas?

–Hay personas tóxicas y relaciones tóxicas. Pero una persona puede ser tóxica para ti y no ser tóxica en sí misma o para todo el mundo. Tóxico es aquél que cuando estás con él/ella no te sientes bien o te impide crecer.

–¿Qué es el bien querer?

–Querer tu bien, sin olvidarme del mío. Es querer que seas feliz, demostrarte que pienso en ti y tratarte con bondad y compasión, y al mismo tiempo sentir que estoy recibiendo lo mismo de ti.

–¿Cómo saber si me están queriendo bien?

–Porque la relación es fácil, fluye, evoluciona, crece. Surgirán problemas y discusiones, pero sabremos resolverlas desde una comunicación sana y respetuosa.

–¿Y cómo saber si yo estoy queriendo bien?

–Si siento deseo sexual hacia ti, si siento que eres mi mejor amigo y si tengo la certeza de que no voy a hacer nada con lo que sepa que vas a sufrir, entonces es que quiero bien y de verdad.

–Y otra, ¿cómo saber si yo me estoy queriendo bien a mi mismo?

–Otro refrán: el amor bien entendido empieza por uno mismo. ¡Este sí que es cierto! Está comprobado y demostrado que la relación que tenemos con los demás es un reflejo de cóñmo nos relacionamos con nosotros mismos. Por lo tanto, si quiero construir relaciones sanas, debo empezar por aprender a amarme a mi en primer lugar y tratarme con cariño, afecto y total aceptación.

–¿Hay promesas que mejor no hacer: te querré toda la vida?

–¡Por supuesto! ¿Quién puede asegurarle esto a otra persona sintiéndose completamente seguro? Romper una relación es difícil. Porque nos conecta con el miedo más profundo que tenemos los seres humanos: el miedo al abandono, a la soledad. Pero debemos darnos cuenta que no vamos a estar solos, que somos seres sociales y crearemos nuevos vínculos. Necesitamos de los demás pero no de una persona en concreto.

–Eso de no eres tú, soy yo…

–Es una forma de hacerte sentir menos mal cuando quiero decirte que ya no te quiero y que quiero seguir mi vida sin ti.

–Los polos opuestos, ¿se atraen? ¿O cuanto más lejos mejor?

–¡Sí! Cuánto más lejos mejor, sin duda. Eso de que se atraen es la mentira más grande jamás inventada. Cuanto más nos parezcamos, más fácil será nuestra relación, más sintonizaremos y menos esfuerzos tendremos que hacer para entendernos.

–Si algún adolescente te dice: yo es que soy muy romántico…

–Le preguntaría de qué película ha aprendido lo que es el romanticismo. No es malo ser romántico, es importante creer en el amor. Lo único que también debemos tener claro que el amor puede no durar para siempre y que el amor aparece al cabo de un tiempo de relación en el que debemos conocer bien al otro.

–Qué mensaje le gustaría que calara en la charla de Valladolid.

–Me gustaría que nos quedara claro que el amor sano existe y que es lo que debemos buscar en una relación de pareja. Si no es lo que tenemos, debemos ser capaces de darnos cuenta y salir de la relación sin más dramas de los necesarios. Tendremos que hacer un proceso de duelo y pronto estaremos mucho mejor.

–¿Cuál es el mejor test que podemos hacer para saber si nuestro amor duele y nos hiere?

–Podemos preguntarnos: «Si viera que la pareja de mi hijo/a le hace lo mismo que me hace a mi mi pareja, ¿me parecería bien? Si siento que no, no es amor.

–Y todo esto, ¿se puede educar? ¿Cómo?

–Con conferencias, talleres en institutos y sobre todo con el ejemplo en casa. Muchos padres no se separan «por los hijos» y así no se dan cuenta que lo único que consiguen es perpetuar ese modelo de relación tóxica que ellos el día de mañana van a repetir.

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