Siete condenados de un clan por la trifulca de Año Nuevo que dejó ocho policías heridos en el Clínico

Dos patrullas de la Policía Nacional, a las puertas del Hospital Clínico. /J. Sanz
Dos patrullas de la Policía Nacional, a las puertas del Hospital Clínico. / J. Sanz

Los agresores podrán pagar los 21.741 euros de indemnización a plazos para evitar ir a la cárcel

J. Sanz
J. SANZValladolid

«Nunca antes habíamos visto un episodio de violencia similar», reconocieron los propios trabajadores del Clínico después de vivir la violenta trifulca protagonizada por los integrantes de un clan a las puertas del servicio de Urgencias a primera hora de la mañana del día de Año Nuevo, donde resultaron heridos ocho policías y dos vigilantes a raíz de un altercado por la muerte de un familiar. Siete de los ocho detenidos por aquel incidente, todos ellos de una misma familia, acaban de asumir su culpa y, por tanto, sus pertinentes condenas por la comisión de una ristra de delitos de atentado, resistencia a la autoridad, amenazas, lesiones (graves) y lesiones leves.

Pero serán unas penas menores y ninguno de los siete condenados tendrá que ir a prisión con la condición, eso sí, de que indemnicen a las víctimas y paguen las pertinentes multas por un importe global de 21.741,61 euros. La jueza, para ello, ha permitido a los autores de las agresiones el pago de sus correspondientes cuantías en cómodos plazos, que oscilan entre los dos y los veinticuatro meses, según recoge la sentencia, que ya es firme, dictada por la titular del Juzgado de lo Penal número 1.

Entre 180 y 17.5893 euros

Las cantidades que cada uno de los agresores tendrá que pagar oscilan entre los 180 y los 17.593,66 euros, en el caso del principal artífice de la refriega, Rodrigo R. M., de 37 años, quien lesionó a tres agentes. Pero tanto él, que dispondrá de dos años para abonar dicho importe, a razón de 733,06 euros al mes, a pagar a partir de enero, como los condenados a la menor cuantía –sendas multas de 180 euros–, Fidel R. R., de 60 años, y Asunción M. R., de 25, podrán hacerlo de manera fraccionada. Los dos últimos, por ejemplo, tendrán que realizar sendos ingresos de 90 euros para saldar su deuda con la Justicia.

La muerte de una familiar encendió los ánimos y sus allegados la emprendieron a golpes con los agentes

Los hechos se remontan a las primeras horas del presente año, cuando los integrantes de un clan familiar, que acababan de ingresar en el Clínico a una mujer de avanzada edad, recibieron la noticia de que había fallecido. Eran las 8:50 horas y para entonces en la sala de espera de Urgencias, con entrada por la calle Real de Burgos, se agolpaban ya más de medio centenar de allegados de la difunta. «Los allegados, al recibir la noticia, comenzaron a gritar y a llorar» y la algarabía llevó a un dos vigilantes de seguridad del hospital a intentar calmarles. No lo lograron. «Su actitud se tornó más agresiva» y, en un momento dado, después de que el mayor de los ahora condenados, Fidel, amenazara con su cachava a los guardas, otro de los implicados propinó un primer puñetazo en la cara a uno de ellos.

Aquello ya no hubo quien lo parara y los vigilantes pidieron ayuda policial. Hasta allí se desplazaron una veintena de agentes locales y nacionales, incluidos los antidisturbios, que fueron recibidos literalmente a golpes entre amenazas. Ocho agentes, cinco nacionales y tres locales, y los dos vigilantes resultaron heridos de diversa consideración y ocho implicados del clan fueron detenidos.

Sin juicio gracias a un acuerdo

Siete de los acusados, cuatro de ellos con antecedentes, asumieron su culpa y evitaron así el juicio al alcanzar un acuerdo por el que aceptaban sus penas y el pago a plazos de las indemnizaciones. La mayor condena, de un año y ocho meses de prisión, recayó en Rodrigo R. M. y la menor, al pago de sendas multas por amenazas, sobre los citados Fidel y Asunción. Las penas del resto, Jesús R. R., Josué P. F., Julio Ángel R. M. y Ángel R. D., oscilan entre los seis meses de prisión y los diez meses de multa, en todos los casos, por atentado, resistencia, amenazas y lesiones graves y leves. Entre todos, a mayores, tendrán que pagar las costas del juicio.

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