Una segunda oportunidad para estudiar y encontrar trabajo

Alumnos y profesores del curso organizado por Don Bosco. / HENAR SASTRE

Don Bosco organiza un curso de competencias básicas para ayudar a la inserción laboral de quince personas en riesgo de exclusión

VÍCTOR VELA Valladolid
Miércoles, 3 enero 2018, 18:54

Hay una clase llena de nuevas oportunidades en las instalaciones de Don Bosco, en Pajarillos. Por ejemplo, para Jennifer Lozano (25 años), quien dejó los estudios embarazada, en segundo de la ESO, y ahora tiene que cuadrar la menguante hucha familiar para atender a sus cinco hijos. Por ejemplo, para José Faustino Hernández (30), quien en los tiempos previos a la crisis encadenó contratos con empresas de empleo temporal (para DHL, San Cayetano...)y cuenta ahora los años desde que no hay llamada que responda a sus currículos.

Una nueva oportunidad, por ejemplo, para David Salazar (22), quien después de completar cursos de carretillero o de hostelería dice contar con más formación que trabajo a sus espaldas. También para Vero Borja (18), quien dejó el instituto en segundo de Secundaria: «Me cansé. Iban a lo suyo, no encontré apoyo, veía que no eran clases prácticas que me fueran a servir. Y lo dejé». O para Beatriz Angulo (30), una niña de 19 meses y otra de camino, quien cursó Filología Inglesa y no ha hallado trabajo.

Todos ellos –Jennifer, José Faustino, David, Vero, Beatriz– forman parte de los alumnos que desde el pasado mes de septiembre han participado en el curso de formación en competencias básicas de garantía juvenil, con el que la Federación de Centros Juveniles Don Bosco quiere ayudar a insertar en el mercado laboral a «jóvenes en riesgo de exclusión y con una formación pobre». «El sistema escolar escupe a mucha gente que no alcanza los objetivos y que luego no consigue una formación adecuada que les permita encontrar un trabajo», explica Gaspar Martínez, gerente de Don Bosco en Castilla y León. «En el caso concreto de este curso, la mayor parte son jóvenes de etnia gitana. Si el paro juvenil ya es altísimo y ronda el 50%, aquí nos encontramos con una doble dificultad por la falta de formación».

Y eso es lo que se intenta paliar con este curso, auspiciado por la Junta de Castilla y León y el Consejo de la Juventud, y que profundiza en algunas competencias básicas, como habilidades sociales para enfrentarse a una entrevista de trabajo, acercamiento al inglés, un módulo de nuevas tecnologías para defenderse en la búsqueda de trabajo en Internet o el uso de redes sociales, y una vertiente práctica en comercio. Los asistentes al curso han aprendido los rudimentos de un oficio, con nociones de escaparatismo, venta de cara al público o manejo de cajas registradoras.

«Me gusta, sí que me gustaría ser dependienta y dedicarme a esto», dice Rebeca Martínez (28). Abandonó los estudios muy pronto, en primero de la ESO, «porque tuve que ponerme a cuidar de mis sobrinos». Después llegarían los hijos propios (tiene tres) y ahora se ve con la necesidad de trabajar, llevar dinero a casa y labrarse un futuro laboral.

«Ahora que ha pasado el tiempo, me gustaría haber estudiado más. Con formación es más fácil encontrar trabajo, aunque la cosa esté tan complicada», asegura Rebeca, quien lo tiene muy claro: «Voy a intentar que mis hijos estudien, que no lo dejen. Además, a ellos les gusta. Con el tiempo he visto que, si no tienes estudios, a la hora de encontrar trabajo es una hándicap muy grande». «Es importante tener algo con lo que llenar el currículo», apunta Nuria Borja (22 años). Ella completó la Secundaria y ahora se enfrenta a un mercado laboral más que complicado cuando no hay muchas líneas en el currículo. «Hice auxiliar de peluquería y aunque me he recorrido muchos sitios, de ninguno me llaman. El futuro está negro. Y ya no me importa si es en peluquería, en una tienda de ropa, de calzado. Lo que salga, lo que sea, mientras sea trabajar», indica Nuria.

Los asistentes a este curso cubren la formación como requisito para seguir percibiendo la renta garantizada de ciudadanía. «Es verdad que al principio vienes por obligación, para poder seguir cobrando la prestación, pero luego descubres que esto te puede servir para algo», indica José Faustino.

Belén Sesé Ruiz es la coordinadora autonómica de la Federación Don Bosco en Castilla y León, que organiza cursos similares a este en Palencia, León, Zamora y Ávila, con la vista puesta en esas segundas oportunidades, en ofrecer un asidero para jóvenes «en situaciones de exclusión social» a las que se ha llegado por economías delicadas o «desestructuración familiar». En la mayor parte de los casos, explica, son jóvenes que abandonaron pronto los estudios, que interrumpieron su formación, y que ahora, cuando el mercado laboral se empieza a recuperar después de años de crisis, se encuentran en situación de desventaja para incorporarse a esa nueva ola de creación de empleo.

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