El curioso método de la ‘banda del bote’

Los botes, cepillos, martillos y bolígrafos en los que ocultaban la droga, intervenidos en la Operación Incocable. /J. S.
Los botes, cepillos, martillos y bolígrafos en los que ocultaban la droga, intervenidos en la Operación Incocable. / J. S.

El correo detenido en Valladolid transportaba la droga en latas de refrescos, todo tipo de botes de conservas –fabada, aceitunas...– y botellas de todos los tamaños

J. Sanz
J. SANZ

Latas de tomate, botes de refresco, bolígrafos, desodorantes, martillos e, incluso, cepillos del pelo utilizaba la banda que fue desarticulada hace una semana en la Operación Incocable, en la que se intervinieron más de cuarenta kilos de marihuana y ‘speed’, para ocultar y trasladar sus drogas. Los agentes, de hecho, intervinieron en los domicilios y negocios de los nueve detenidos un sinfín de productos y objetos cotidianos, convenientemente tuneados para habilitar dobles fondos, en los que introducían pequeñas, medianas y también grandes cantidades de drogas, como era el caso de un falso barril de cinco litros de cerveza, para esconder las partidas de estupefacientes a la hora de transportarlas de un lado a otro.

«Son objetos muy logrados, que están a la venta legalmente en distintas páginas web, cuyo fin teórico es poder ocultar en ellos lo que uno quiera, pero que bien puede utilizarse para fines ilícitos como el transporte de drogas», apuntó Javier Peña, teniente coronel de la Guardia Civil, cuyos agentes desarticularon la cúpula de una banda, que bien podría llamarse ‘del bote’, cuando intentaban introducir en la capital una partida de nueve kilos de ‘speed’ en la estación de autobuses.

Los botes, cepillos, martillos y bolígrafos en los que ocultaban la droga, intervenidos en la Operación Incocable.
Los botes, cepillos, martillos y bolígrafos en los que ocultaban la droga, intervenidos en la Operación Incocable. / J. S.

Lo singular del caso es que el correo que traía la droga desde Bilbao la llevaba en una mochila sin más cuando fue detenido nada más bajarse de un autocar de línea regular. Y eso que entre los objetos tuneados del grupo figuraban algunos tan singulares como latas de refrescos, todo tipo de botes de conservas –fabada, aceitunas...– y botellas de todos los tamaños. «Llevan un líquido similar al del contenido real y pueden abrirse como los de verdad para disimular el doble fondo», señaló el oficial de la Benemérita durante la presentación de los resultados de la operación el pasado viernes.

Los cuatro cabecillas del grupo, presuntamente liderado por un vecino de Parquesol con antecedentes por hechos similares, José Antonio C. V., de 51 años, fueron enviados a prisión. Los otros cinco, afincados en Vizcaya, quedaron libres.

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