Rioseco procesiona al Cristo de las Puertas

Procesión del Cristo de las Puertas en Medina de Rioseco. / M. G. M.

Música y un aperitivo popular completan las actividades en torno a la procesión

MIGUEL GARCÍA MARBÁN

Medina de Rioseco celebró la popular festividad del Cristo de las Puertas, en la que los hermanos de la cofradía del mismo nombre procesionaron con gran devoción la talla de un cristo del siglo XVI. A media mañana, como es tradicional, los hermanos de la cofradía acudieron a buscar al mayordomo a su casa para acompañarle al son de los dulzaineros hasta el arco de San Sebastián, donde se encuentra la capilla con la imagen del Cristo de las Puertas que, momentos después, salía en procesión con presencia del párroco, Juan Carlos Fraile, del presidente de la cofradía, Mateo Mateo, y del alcalde riosecano, David Esteban, así como de los hermanos de la cofradía.

El honor de ser mayordomo recayó este año al joven Álvaro Pastor, quien portó la vara de la cofradía abriendo la procesión. Se da la circunstancia que Pastor, con 33 años, hace ese mismo número en la lista de hermanos. El joven recordó que pertenecía a la cofradía desde el año 1993 cuando fue inscrito, junto a su hermano Jesús, alcalde de Tamariz de Campos, que fue mayordomo el pasado año. De ahí que los dos hermanos tuvieran el honor ayer de portar la vara y el banderín de la hermandad.

La procesión llegó hasta la iglesia de Santa María, donde se ofició la misa, tras la que procesión proseguiría atravesando la calle Mayor para regresar de nuevo al arco San Sebastián, esta vez con los bailes del grupo de danzas Ciudad de Medina de Rioseco. Este año la procesión regresó por la calle Nueva, pues, según la tradición, se turna con la calle Ancha. Entre los hermanos que iban en la procesión se encontraba el número uno de la cofradía, el riosecano Ángel García Rubio, al que acompañó sus nietos Jairo y Aimar, este último, con tres años, el más joven de los hermanos. García Rubio recordó que entró por tradición familiar en 1949 al servir la cofradía su tío Luis García, que durante muchos años fue el popular Pardal de la Semana Santa riosecana y el que entonces apuntó al que ahora es número del Cristo de las Puertas.

Cofrades

Después de la procesión tendría lugar un aperitivo popular en el que como es tradicional no faltaron el queso, el pan, el vino y las pastas. El arco de San Sebastián, del siglo XVI, pronto acogió una capilla para dar culto a una imagen de Cristo bajo cuya advocación los vecinos del barrio de San Sebastián decidieron fundar una cofradía en 1592 que ha pervivido hasta nuestros días al ir pasando la tradición de ser cofrade de padres a hijos.

El Cristo de las Puertas es una interesante talla del siglo XVI que se aloja en la capilla existente en el interior de la puerta de San Sebastián. Esta puerta nunca tuvo propósito defensivo y se construyó en 1550 a fin de dar cabida a la expansión de esta parte de la población, en la que se asentaban los laboriosos gremios de labradores y alfareros. Su posición en el camino de Villalón manifiesta su papel en el control de la entrada y salida de mercancías con el pago del portazgo.

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