Refuerzo de la campaña contra las ratas en Huerta del Rey y el Esgueva

Cartel que advierte de la campaña de desratización en la plaza de la Cebada, de Huerta del Rey. / H. SASTRE

El Ayuntamiento comenzó el pasado mes de junio una campaña intensiva contra los roedores

J. Asua
J. ASUAVALLADOLID

La guerra contra las ratas se inició en junio, pero está costando ganarla. La primera victoria se ha logrado en Parquesol tras un tratamiento de choque que ha librado parte del jardín delimitado entre las calles Ciudad de la Habana, Hernando de Acuña y Juan García Hortelano de la presencia de estos roedores. Pero la cruzada sigue abierta, según confirma la concejala de Medio Ambiente, María Sánchez, quien sitúa en la plaza de la Cebada (Huerta del Rey) y en las márgenes del río Esgueva, entre el puente de la Tía Juliana (Juan Carlos I) y el Camino del Cementerio, otros dos focos que están siendo vigilados estrechamente por la Brigada de Zoonosis del Ayuntamiento y por el personal de Parques y Jardines.

¿Qué ha pasado desde la entrada de la primavera para que se haya producido una proliferación de estos animales tanto en su especie arbórea como de alcantarilla? Los expertos aseguran que, al igual que las plagas de topillos, son fenómenos cíclicos en los que influyen factores muy variados. La única solución es el tratamiento con veneno para su control. Y así se ha hecho.

En Parquesol, donde la presencia de ejemplares la ‘rattus rattus’ (de árbol o negra) era notable, la campaña ha hecho efecto en apenas un mes tras la colocación de doce cajas portacebos en la zona afectada, que se balizó y se señalizó convenientemente para evitar problemas de salud pública a los usuarios del parque. Entre el 23 de junio y el 5 de julio se alimentaron esos recipientes con jade pasta, un rodenticida que contiene bromadiolona. El reclamo ha funcionado.

Esta sustancia, que se le ofrece al roedor con atractivos olores y sabores para que la consuma, es el veneno más usado para el control de plagas. Interfiere en la actividad de la vitamina K y actúa como anticoagulante, lo que les causa hemorragias internas tras su ingesta, que les provocan la muerte de forma retardada. Mientras que en las primeras revisiones de los recipientes se apreció que las ratas se habían puesto la botas, en posteriores inspecciones se comprobó que el veneno no se había tocado. Se daba por cerrado el problema en Parquesol, que había provocado las quejas de hosteleros y vecinos de la zona, ya que se las podía ver a plena luz del día e incluso en grupos de varios ejemplares.

Ahora es la plaza de la Cebada, un céntrico parque situado en la parte de central de la segunda fase de Huerta de Rey, la que está siendo sometida al tratamiento, también por la presencia de la rata negra o de árbol, un especie con el hábito de refugiarse en altura por ser una experta trepadora. Los portacebos de Parquesol se han trasladado a este enclave. Ayer mismo, operarios de Parques y Jardines del Ayuntamiento confirmaban que la intervención ya rebajado el problema de manera casi inmediata. «Las cajas llevan puestas poco más de una semana y se están dejando de ver, incluso ya estamos retirando ejemplares muertos», explicaba a última hora de la mañana.

Cajas para depredadores

La concejala María Sánchez explica que para las zonas de jardín y parques, donde esta especie de rata prolifera indeseadamente de forma ocasional, se está estudiando recabar la colaboración de la Asociación Grefa para realizar control biológico de los roedores mediante la fijación en el arbolado de cajas-nido para lechuzas u otro tipo de depredador natural de estos animales. Según avanza la responsable del departamento de Medio Ambiente, ya ha sido revisada la zona por un técnico de Grefa y se tratará de solicitar los permisos necesarios para poder llevar a cabo ya el próximo año este otro tipo de medidas más sostenibles, que evitan la utilización de venenos químicos.

En el caso del cauce del Esgueva, el Consistorio se ha visto obligado a multiplicar por dos el número cajas portacebos hasta alcanzar las 24. Aquí es la rata parda o de alcantarilla –‘norvegicus’ es el nombre de la especie– la que ha provocado las quejas de los vecinos que residen en ambas márgenes al haber proliferado de forma importante en los últimos meses. También bajo control del servicio veterinario municipal, en principio se instalaron de forma fija en el terreno doce cajas portacebos en zonas alejadas del cauce. El pasado 27 de julio se sumaron otros tantos recipientes al comprobar que el consumo de veneno se mantenía en niveles muy altos, lo que indica que la presencia de roedores persiste. El tramo tratado abarca desde el puente de la Tía Juliana hasta el cruce con Camino del Cementerio. El Ayuntamiento espera que con el nuevo refuerzo se consiga controlar antes el problema.

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