Reclaman a la Junta mantener abierto el Rosa Chacel

Invernadero de la instalación, en la que se imparten los ciclos de Cocina y Restauración y Agrojardinería y Composición Floral. / Antonio G. Encinas

Educación programa el cierre porque la Lomce no contempla enseñanzas de FPBásica para alumnos con necesidades especiales

Antonio G. Encinas
ANTONIO G. ENCINAS

El Rosa Chacel ni siquiera es un centro como tal. Es más bien un edificio auxiliar. Unas instalaciones en las que desde hace un tiempo se imparten ciclos de Formación Profesional a alumnos con necesidades educativas especiales. Unos treinta alumnos cursan allí Cocina y Restauración o Jardinería y Composición Floral. El curso que viene ya solo quedarán los estudiantes de segundo. No habrá matriculados en primero, ya que los chicos tendrán que ser derivados a centros ordinarios. La FPBásica, a la que pertenecen ahora esos ciclos, no contempla itinerarios diferenciados para ellos, sino un curso con adaptaciones en un centro ordinario.

El edificio Rosa Chacel pertenece, en realidad, al Centro de Educación Especial. Los estudiantes que hasta ahora seguían allí son alumnos con un cierto grado de discapacidad intelectual que, en su mayor parte, ya salieron de centros ordinarios. Una de las madres afectadas por la decisión –son varios los que han escrito a El Norte para quejarse por esta situación– lo explica de un modo muy gráfico. «Son alumnos con una discapacidad moderada, que son capaces de integrarse pero que necesitan encontrar su sitio».

Los datos

Qué se imparte:
Ciclos de FP Básica de Cocina y Restauración y Agrojardinería y Composición Floral.
A quién:
A alumnos con necesidades educativas especiales, con discapacidad ligera o media.
A cuántos alumnos:
Una treintena, aproximadamente, entre primero y segundo, aunque este año ya no se admiten matriculaciones.
Posturas de padres y docentes
Piden que se adapte la legislación para permitir que estos alumnos sigan en el mismo centro para favorecer su integración.
Posturas de Educación
Deriva a los alumnos a centros ordinarios, en los que se reserva un porcentaje de las plazas para alumnos con necesidades educativas especiales. Alega que la Lomce no incluye ciclos específicos, aunque sí adaptaciones para que cursen sus estudios en centros ordinarios.

Poniéndolo en números ‘grosso modo’. La gran mayoría de las personas tienen un coeficiente intelectual entre 86 y 116. El límite estaría en 80. Por debajo de ahí, entre 50-70, se encuentran las personas cuya edad mental no se corresponde con la edad cronológica. Es el caso de estos chicos que tienen capacidad para ser autónomos, aprender un oficio y trabajar, en algunos casos con cierta tutela. Muchos de ellos consiguen completar la Educación Primaria pero, una vez en la ESO, empiezan a toparse con dificultades que les resultan insalvables. Eso depara frustraciones, dificultad para relacionarse.«Son chicos que tienen a partir de un 33% de discapacidad y hasta un 66%», explica la misma madre. «Casi todos han llegado a 2º o 3º de Secundaria y con 16 acceden a la FPBásica». Y la clave es a qué FPBásica acceden, claro.

En el Rosa Chacel las enseñanzas que se imparten están totalmente adaptadas para ellos.

Uno de los profesores del centro escribe al periódico para poner la situación en contexto. «Desde hace décadas, primero con los denominados Programas de Garantía Social y después con los Programas de Cualificación Profesional Inicial, se han venido desarrollando enseñanzas de tipo profesional para alumnas y alumnos que tienen discapacidad intelectual leve, en algunos casos límite, demostrándose a lo largo de estos años la idoneidad de este tipo de enseñanzas específicas para la integración social, laboral y familiar de estas alumnas y alumnos», explica.

El cambio llega con la Lomce y los programas de Formación Profesional Básica. «Carecen de un perfil específico para Educación Especial», señala este profesor. Algo que semanas atrás corroboró la propia Dirección Provincial de Educación en respuesta a una llamada de El Norte. «No se puede ofertar un grupo de FP Básica para alumnos con necesidades educativas especiales porque no se contemplan esas enseñanzas en la propia Lomce. Es una FP Básica ordinaria y los que tengan un grado de afectación que puedan llevar los cursos con las adaptaciones concretas ya previstas, pueden hacerlo», se señalaba entonces, pendientes aún de hablar con todas las familias implicadas en esta cuestión y de programar los llamados cursos de Transición a la Vida Adulta para estos estudiantes.

En la orden de junio de 2016, la Consejería de Educación ya especificaba que «el alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo, incluyendo las derivadas de discapacidad, se escolarizará en Formación Profesional Básica en centros ordinarios siempre que esta medida favorezca su inclusión y sea posible su atención con los medios y recursos de dichos centros».

Incluía una serie de adaptaciones curriculares y metodológicas para estos alumnos y la reserva de un porcentaje de las plazas en centros ordinarios. Sin embargo, a pesar de eso se mantuvo abierto el centro Rosa Chacel con los profesores necesarios para continuar con la formación de estos estudiantes.

En abril de este año, sin embargo, se comunicó al equipo docente que el centro se iba a cerrar, «que esas enseñanzas no existen y no pueden seguir ofertándose», según el escrito de este profesor. «Ante nuestras protestas y las de los propios madres y padres de alumnos, en mayo comunican que el centro va a seguir abierto pero solamente para que los programas se terminen porque insisten en que no existen».

Los padres de estos alumnos decidieron entonces movilizarse. La oferta de FP para el próximo curso ya no incluye en la provincia de Valladolid estos dos ciclos adaptados. «Tampoco existen los prometidos programas y esperan que, con el final del presente curso, se olviden las falsas promesas. El colectivo de madres y padres de estos alumnos quieren protestar y hacer llegar sus protestas hasta las altas instancias de la Consejería de Educación por el atropello a sus derechos, a los derechos de los alumnos futuros con discapacidad intelectual leve y por la falta de alternativas para que estas personas puedan acceder al mundo laboral, condenando a muchas familias a la exclusión social», concluye su escrito el profesor del Rosa Chacel.

Difícil integración

La madre de una de las niñas que cursan sus estudios en este centro insiste en el hecho de que muchos de estos chicos ya han pasado por centros ordinarios en su etapa de Secundaria, con una integración muy compleja y «grandes frustraciones». Señala a modo de ejemplo la «alegría» con la que su hija acude ahora a clase, «donde se encuentra con otros chicos y chicas que son como ella» y donde es capaz de seguir el itinerario adaptado a sus circunstancias personales.Incluso, asegura, «con ilusión de trabajar» en el sector para el que se está formando.

«La FPBásica no tiene perfil de educación especial, pero hay autonomías como Murcia o Madrid con unos programas adaptados, aunque no se llamen FPBásica», asegura, al tiempo que reclama una «solución política» para unos estudiantes que, aunque no suponen un gran número –en torno a treinta en este centro– necesitan una atención específica para no dar pasos hacia atrás en su formación.

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