Los pueblos apuestan de nuevo por los toros con más de 700 festejos en 2017

Varios jóvenes corren junto al denominado Toro de San Nicolás, en el encierro de ayer en Pollos. /R. J.
Varios jóvenes corren junto al denominado Toro de San Nicolás, en el encierro de ayer en Pollos. / R. J.

Los encierros y vaquillas crecen con 675 permisos frente a los 34 para corridas, novilladas y rejones

Lorena Sancho Yuste
LORENA SANCHO YUSTEValladolid

Se acabaron los recortes, lo de apretarse el cinturón para venerar al santo y adelgazar las cuentas para lanzar cohetes. Al menos en lo que a celebración de festejos taurinos se refiere, los pueblos de la provincia de Valladolid recuperan presupuesto y gasto y cierran esta temporada, la más larga de cuantas se recuerdan, con cifras similares a los años previos a la crisis, a los inmediatamente anteriores al recorte de toros, a la sustitución de orquestas por discomovidas y a la supresión, incluso, de días festivos. Los ayuntamientos, acompañados en gran parte de las ocasiones de la colaboración de asociaciones taurinas y de aficionados en general, han tramitado en este 2017 un total de 715 festejos taurinos, la cifra más alta desde el año 2011, cuando la Delegación Territorial de la Junta autorizó 755 espectáculos taurinos.

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De los 715 que ayer se encargó de clausurar la localicad de Pollos, la inmensa mayoría (675) corresponden a festejos taurinos populares, es decir, a encierros, suelta de vaquillas y concursos de cortes, mientras que solo 34 han sido de los denominados festejos formales (corridas, novilladas o rejoneo, entre otros). Una tendencia que es habitual en los últimos años y que se corresponde con el encarecimiento en la organización de festejos de plaza o formales frente a la proliferación de festejos de calle mediante la financiación a cargo de aficionados y colectivos taurinos.

Igual que en 2010

El número de festejos populares alcanza así la misma cifra que en el año 2010, cuando se programaron 674, mientras que en los años posteriores este número se ha visto reducido, especialmente en la temporada 2012, cuando descendieron hasta los 625. Los encierros, tanto urbanos como de campo y mixtos, acaparan el grueso de las autorizaciones, con 386, seguidos de las vaquillas, capeas y probadillas, con 253, y de los concursos de cortes, con 34. Estos últimos festejos experimentan en los dos últimos años un ligero crecimiento, después de que con la crisis económica se vieran reducidos hasta los 27 en toda la provincia. Entre otros motivos, se encuentra la recuperación de los festejos en San Pedro, en Valladolid, y la de los de Tordesillas, tras su eliminación en 2016. Con respecto a los tradicionales, y una vez que se prohibió la celebración del Toro de la Vega, la provincia mantiene dos de carácter singular, en Villafrechós como en Palazuelo, con la denominada vaca enmaromada.

Pese a que la organización de un festejo taurino popular puede requerir una inversión aproximada de 5.000 euros, son 86 los municipios que este año han apostado por festejar sus respectivas fiestas patronales con la lidia de algún toro, bien en la plaza o en las calles. Íscar, con 25 festejos; Tordesillas, con 24; Laguna de Duero, con 23; y Mayorga, con 22, son los pueblos que más espectáculos de este tipo han organizado este año. En muchas de las ocasiones son ya dos las fechas elegidas para organizar este tipo de encierros o capeas, pues se trata de una forma de garantizar un gran número de visitas a la localidad en la jornada del festejo taurino. Es así también el caso de Pollos, que por primera vez este año ha querido rendir culto a San Nicolás, su patrón de invierno, con la suelta de dos toros en pleno mes de diciembre.

Laguna de Duero (mayo y septiembre), Íscar (agosto y septiembre), Traspinedo (junio y noviembre) o El Carpio (julio y septiembre) son así algunas de las localidades que ya suman dos fechas a sus fiestas patronales con toros. En Villafrechós, por ejemplo, son tres, e incluso cuatro, las veces al año que se programan suelta de toros en calles y campo –el próximo 6 de enero se encargará de inaugurar la temporada–. Su alcalde, Miguel Ángel Gómez, destaca la «inversión» que se consigue en bares y tiendas del municipio gracias a la atracción de «miles de aficionados» en esos días clave. En este caso es una asociación taurina la encargada de organizar el festejo, aunque el Ayuntamiento tramita todos los permisos. «Es una forma de dar a conocer el pueblo y de conseguir que se llene de gente», señala el regidor, convencido de que el 6 de enero lograrán otro lleno con la suelta del ‘Toro del Cotillón’.

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