Los propietarios del convento de las Brígidas negocian su venta con hosteleros y bodegueros

Iglesia del antiguo convento de Santa Brígida, adosada al palacio de Butrón. /El Norte
Iglesia del antiguo convento de Santa Brígida, adosada al palacio de Butrón. / El Norte

Una sala de exposiciones de arte también se ha interesado por el cenobio, situado en el centro de Valladolid

Lorena Sancho Yuste
LORENA SANCHO YUSTE

La nómina de conventos en régimen de venta o alquiler del centro de la ciudad de Valladolid ha incorporado hace escasos meses de nuevo al de la plaza de las Brígidas, que en el año 2000 fue adquirido por sus actuales propietarios para abrir un hotel y restaurante pero que nunca se llegó a materializar. El cartel de 'Se vende' asoma así de nuevo en este inmueble, cuyos propietarios, la empresa salmantina Hostelería Camelot S. A., ya intentaron en 2015 sin éxito cautivar a algún empresario que pudiera emprender en este cenobio del siglo XVII algún tipo de proyecto vinculado con la enología, la restauración o el turismo. «Entonces paramos la venta e intentamos impulsar de nuevo nuestro proyecto de hotel y restaurante, que ya cuenta con las licencias pertinentes, pero no ha sido posible porque al final nosotros estamos en Salamanca y era inviable», señaló ayer el consejero-delegado de la empresa propietaria, Miguel Ángel Lorenzo.

Este histórico inmueble, ocupado hasta 1978 por las hermanas de la Orden del Santísimo Salvador de Santa Brígida (se trasladaron a la avenida de Gijón), está así compuesto por tres propiedades; por un lado, el convento, que es parte del Palacio del Licenciado Butrón; por otro de la iglesia y finalmente por un local comercial al otro lado del templo, de más de un centenar de metros cuadrados. En total, según precisó ayer Miguel Ángel Lorenzo, se trata de un inmueble de unos 2.400 metros cuadrados ya restaurado, pues tras su adquisición realizaron una importante inversión para transformarlo en futuro hotel y restaurante.

La empresa propietaria se encuentra así actualmente inmersa en un periodo de negociación sobre la venta de este inmueble –prefieren no desvelar las cifras que se manejan–, pues desvelan que son varias las ofertas que tienen sobre la mesa para un futuro uso de este monasterio. Así, estarían interesadas en adquirir el edificio desde una bodega, para transformarlo en un proyecto de enoturismo, a un empresario que impulsara el negocio inicial de hotel e, incluso, un inversor para transformarlo en sala de exposiciones de arte. «No nos cerramos a ninguna oferta, negociamos y confiamos en que alguna llegue a buen puerto», añade la propietaria.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos