Un problema con la videoconferencia impide celebrar el juicio del camionero que mató a un ciclista

Imagen del accidente del 25 de febrero de 2016 en la Ronda Exterior de Valladolid./R.G.
Imagen del accidente del 25 de febrero de 2016 en la Ronda Exterior de Valladolid. / R.G.

Se ha pospuesto para los días 20 y 21 de septiembre y el transportista tendrá que compadecer en persona

El Norte
EL NORTEValladolid

Problemas técnicos de última hora en la videoconferencia prevista con el camionero de origen portugués Andrés dos S.C, quien iba a comparecer este martes desde su país para aclarar las circunstancias del atropello de dos ciclistas registrado en febrero de 2016 en la Ronda Exterior de Valladolid, en el que murió uno de ellos. El juicio se ha suspendido y se ha pospuesto para los días 20 y 21 de septiembre.

Todas las partes, incluidos los testigos, habían sido emplazados para este martes en el Juzgado de lo Penal número 3 de Valladolid mientras que el acusado se disponía a prestar declaración por videoconferencia desde Portugal, si bien la testifical no ha llegado a celebrarse al comprobar que llegaba el sonido de su voz pero, sin embargo, había problemas con la imagen.

Ante ello, el juez ha optado por suspender la vista y fijar nuevas fechas para septiembre, con la salvedad de que en esta ocasión, a fin de evitar los mismos problemas, el transportista tendrá que comparecer en persona en la sala de vistas. Entre los testigos se encontraba Aitor Martínez, uno de los dos ciclistas atropellado por el camionero que, a diferencia de su amigo Jesús Negro, salió con vida del siniestro, aunque muy malherido.

El ciclista, de profesión Policía Municipal, atribuye lo ocurrido a un posible «despiste» del camionero, al que testigos que circulaban por detrás vieron dar bandazos antes del trágico siniestro, bien porque iba pendiente del GPS o del teléfono móvil, según intuye Aitor Martínez. El testigo y acusador, en declaraciones recogidas por Europa Press, ha reconocido que ni a él ni a su compañero les gustaba la carretera por la que circulaban, la Ronda Exterior de Valladolid (VA-30), pero ha explicado que ese día tenían prisa por volver y no les quedó más remedio que utilizarla.

Iban por el arcén, uno tras otro, y cuando se disponían a abandonarla a la altura de Arroyo se produjo el impacto. «Siento que me desplazan y en segundos me veo boca arriba en el suelo con unos dolores terribles en la tripa, mientras que a Jesús le vi tumbado», ha relatado Aitor de lo ocurrido aquel día tras el cual pasó siete días en la UCI y un mes hospitalizado del que salió en silla de ruedas para iniciar un duro proceso de rehabilitación durante 18 meses.

Pese a las secuelas físicas, con pérdida del bazo y ciertas limitaciones para los deportes de impacto, el agente de la Policía Municipal confiesa que el mayor daño es el psicológico por la pérdida de un amigo. Hoy luce en su cuello un colgante con la fecha de su nacimiento y la fatídica del día del accidente, un hecho traumático que le ha cambiado su forma de ver la vida.

«La vida es bella, un regalo»

Tal es así que a partir de aquella fecha el superviviente del doble atropello se toma cada día como el último, una nueva oportunidad para testimoniar su cariño a familiares y amigos.

«Veo la vida de forma distinta, la vida es bella, un regalo, aprecio mucho más las cosas que antes porque me he dado cuenta de que en cualquier momento la puedes perder», apunta el agente.

El ciclista volverá a revivir lo ocurrido en septiembre, una vez que se celebre el correspondiente juicio por unos hechos que las acusaciones pública y particulares tipifican como constitutivos de un delito de homicidio por imprudencia grave y otro de lesiones por imprudencia grave y solicitan penas que oscilan entre los tres años de privación de libertad, según el escrito de calificación del fiscal, y los cuatro y cinco años pedidos, respectivamente, por el letrado del herido grave y del ciclista fallecido.

Los acusadores interesan igualmente la privación del carné de conducir del transportista por espacio de entre cuatro y ocho años, petición esta última realizada por el representante legal de la víctima mortal. En concepto de indemnizaciones, con responsabilidad civil directa de Allianz y subsidiaria de Transportes Couto S.A. y Transportes Nordestinos LDA, el fiscal pide para la familia del fallecido un total de 232.620 euros, de ellos 50.400 para su padre, 15.400 para cada uno de sus tres hermanos y más de 128.500 para su entonces pareja sentimental.

Por su parte, la acusación pública cifra en más de 40.000 euros las indemnizaciones para el otro ciclista que quedó gravemente herido. El accidente se produjo sobre las 14.34 horas del 25 de febrero de 2016, cuando el transportista luso, al volante de un vehículo articulado compuesto por la cabeza tractora y un semirremolque, circulaba por el carril derecho de los dos existentes de la Autovía VA-30 (A-62 Cabezón de Pisuerga-A-62 Arroyo de la Encomienda) y, «como consecuencia de ir desatento a las incidencias del tráfico», según las acusaciones, arrolló a dos ciclistas a la altura del kilómetro 18,700. El acusado no se percató de que por el arcén circulaban dos bicicletas conducidas por Jesús Negro y Aitor Martínez, de 35 y 43 años, respectivamente, el primero de los cuales falleció a causa de un politraumatismo y una hemorragia aguda, mientras que el segundo quedó malherido y sufrió importantes secuelas.

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