Los ancestros de Pingüinos

Los ancestros de Pingüinos

  • Mariano Parellada recuerda que el pasado 15 de mayo se cumplieron cuarenta años de la primera de las cinco reuniones que condujeron posteriormente al origen de la mayor concentración motorista de Europa. La Hipo77 se llevó a cabo en Simancas y fue el preludio de lo que vino después…

Fue hace cuarenta años. La primera concentración motorista en Valladolid y también en Castilla y León se celebró un 14 y 15 de mayo de 1977 en el Camping 'El Plantío' de Simancas. Organizada por la sección Turismo del Moto Club Valladolid, se denominó '1ª Hipoconcentración internacional Hipo77', porque el mecenas de la misma fue la primera gran superficie de Valladolid: el supermercado Hipo. Un 'súper' con carritos, la auténtica novedad, ubicado en Arca Real y de propiedad de la familia García Abril. Para promocionar la inauguración, a los dueños se les ocurrió hacer una gran cabalgata de motos, 'majorettes', y mucha fanfarria que transcurrió por todo el barrio de las Delicias. Como contraprestación, vino el patrocinio de esa primera reunión de 330 valientes que se llevó a cabo en Simancas cuando apenas había concentraciones de motos en España. Y así, presidió la misma la camaradería y una mascota, un hipopótamo de espuma de más dos metros de altura al que alguno de los participantes, ya con varias jarras de vino en el cuerpo, pretendió dar un baño de gloria en el río, sin consentirlo la organización para que no se resfriase.

El motociclismo en esta región había tenido anteriormente sus hitos. De duración efímera, el Moto club Castellano organizó en 1928 en el Páramo de San Isidro 'El kilómetro lanzado'. Pero el que tuvo más peso, desde 1948, fue el Moto Club Valladolid, surgido con Julio Leonardo como presidente y cuya sede se ubicaría primero en el Bar Alcázar y luego en El Imperial. Este club retomaría la prueba del kilómetro lanzado así como la carrera de Ferias por un circuito urbano entre Filipinos, Gamazo, Miguel Íscar y Paseo Zorrilla, amén de otros muchos eventos.

En ese año citado de 1977, el litro de gasolina valía 25,50 pesetas, Ángel Nieto se adjudicó el Mundial de motos de 50 CC. y Niki Lauda, el de Fórmula 1. Las motos que se vieron en aquella primera concentración eran las nacionales Ossa, Montesa, Sanglas, Bultaco y Derbi y solo alguna europea como BMW o Trump, pero nada de las japonesas que llegarían tiempo después con la apertura de las fronteras. El precio de la inscripción era de 350 pesetas y daba derecho a cena, almuerzo y desayuno, medalla conmemorativa y varios regalos y actividades, además de la actuación del grupo musical 'Luz errante'.

Los beneficios generados por la Hipoconcentración se invirtieron en el Torneo Nacional de Todo Terreno 'José María Fernández' que se disputó en septiembre entre las localidades de Montemayor y Cogeces. Pero muchos de los componentes del club tenían claro que una cosa era el Mototurismo y otro el Todo Terreno, así que, un año después, el 20 de abril se presentó oficialmente el Moto Club Turismo Valladolid con Jesús Arranz como presidente, siendo Mariano Parellada, vicepresidente; tesorero Salvador Higuelmo y secretaría Mayte García, además de varios vocales. En palabras del presidente, señalaba que «los cargos son una imposición burocrática porque en realidad todos somos una piña y entre todos se tomarán las decisiones». Su primera actividad competitiva iba a ser el 7 de mayo con la Subida a Renedo, además de continuar, como no podía ser de otra forma, con la reunión 'motard' por entonces llamada ya Concentración invernal internacional de Valladolid ya que llegaban participantes de Francia, Portugal y más lugares de Europa.

Se celebraron cinco concentraciones (cuatro más) previas que conllevaron a la gestación de 'Pingüinos'. Ya en la segunda se inició la peregrinación hasta los terrenos próximos al puente de Cabezón de Pisuerga. La tercera, cuarta y quinta se desarrollaron en los alrededores del Colegio de los Dominicos Arcas Reales. Estas cuatro, lo cierto es que se llevaban a cabo en épocas primaverales. En la última, la quinta, ya el número de inscritos creció hasta los 1.500, lo que iluminó las mentes de los organizadores de cara a pensar en poner en movimiento una magna concentración motera tal y como se estaba estilando en diferentes lugares de Europa. Sin embargo, también se pretendía lo que se señalaba como «la búsqueda del auténtico motorista que utiliza la moto durante todo el año, haga frío, calor o llueva, que viaja y convive alrededor del fuego en el pinar, que conoce amigos y nuevas experiencias».

La primera de las concentraciones ya con todos los parabienes dentro de la marca Pingüinos y del Club Turismoto tuvo lugar como cita invernal el 13 y 14 de marzo de 1982, el año el Mundial del Naranjito, y el de la visita a España del Papa Juan Pablo II. La ubicación, Herrera de Duero junto al Mesón Los Almendros.

El pingüino se decía por parte de Mariano Parellada, fundador y el presidente de Turismoto, «era el animal que más se parece al motorista. Anda a dos patas, es torpe salvo cuando está en su hábitat natural que es más hábil y viste de negro en su viaje emigrante…». Así que la imagen del club Turismoto, no podía ser otra que un pingüino sobre una moto mirando al frente como esperando que la comitiva le siguiera en el peregrinar, obra del dibujante Antonio Herrero. En aquella reunión, en la que todo volvía a empezar desde el frío y la filosofía del auténtico 'motard', se juntaron 320 amigos y ya se celebró el desfile de antorchas en honor a los motoristas fallecidos

En la segunda edición, también celebrada en Herrera, se produjo el hecho constatable de que la misma pasó a celebrarse en el segundo fin de semana de enero. A partir de ahí la concentración fue inexorablemente pinar, frío, nieve, niebla, bengala, caldo, fuego, humo, luces, gasolina, panceta, hoguera, campana, carajillo, música, historias, chistes, amigos, hermanos…

Después de Herrera luego llegaría Fuensaldaña, otros tres años. Hasta 2000 permaneció en Tordesillas, donde en 1998, tras cumplir la mayoría de edad, se condecora por primera vez con los Pingüinos de Oro a las personas, entidades más representativas del mundo del motor. En 2001 se traslada a Boecillo, al área del Pinarón. Aquí aumenta el número de inscritos en un 50%, convirtiéndose en la concentración invernal más importante de toda Europa. Con motivo del XXV aniversario de la concentración Pingüinos, se impuso el Pingüino de Oro al Rey Juan Carlos, distinción que también han recibido varios campeones del mundo. «Al rey se lo entregamos en el Museo de Arte Contemporáneo. Él es motorista y estuvo muy amable. Cuando se la puse en la solapa le dije: «Majestad, le digo lo mismo que los médicos: le tengo que pinchar», relata Parellada.

Tras Boecillo vino Simancas y las seis últimas ediciones en Puenteduero hasta las 34 (alguna de ellas con 30.000 motoristas) antes de la suspensión en 2015. La historia que sigue todos la conocen. Pingüinos continúa en Valladolid con el club Turismoto actualmente formado por seis miembros, mientras que Mariano Parellada ha decidido seguir apostando por lo que cree que es una concentración con toda su verdadera esencia en Cantalejo (Segovia) con 'La Leyenda continúa'.

Parellada, que acaba de cumplir 65 años, estuvo presente ya en la sección Turismo del Moto club Valladolid, luego en el Moto Club Turismo Valladolid, en el Club Turismoto y ahora en el Moto Club La Leyenda Continúa. No ha parado de organizar eventos en el mundo motard, como a él le gusta llamarlo (y no motero, una denominación posterior en el tiempo). Con la perspectiva de toda esta trayectoria declara que «las concentraciones lo cierto es que han hecho crecer y multiplicarse la afición a la moto en Valladolid y en su provincia. No hay en España tantos clubes como aquí».

Y la 'herida' de perder Pingüinos en Valladolid parece que se va cerrando. «Se acabó. Es como perder a un hijo que has amamantado media vida, y en el que estabas todo el año trabajando para cada celebración». Sin embargo, ahora sale el sol: «Quiero estar contento porque ha surgido una nueva criatura. La gente me dice que tengo dos hijos en Tordesillas (Motauros) y Valladolid (Pingüinos) y uno nuevo que ha nacido en Cantalejo», concluye.