El Norte de Castilla

Los Pingüinos se hacen fuertes entre el frío y el viento
/ Gabriel Villamil

Los Pingüinos se hacen fuertes entre el frío y el viento

  • La concentración motera camina hacia su objetivo de 20.000 asistentes con paso firme

Pingüinos ha vuelto. Y para quedarse. Con nueva ubicación, con nueva organización, pero con el éxito de antaño. El viernes, el primero de los dos días centrales de la concentración motera, consume sus últimas horas entre conciertos, caldos, tiendas recién montadas, rezagados buscando su lugar entre los que ya acampan. Y las hogueras que tilitan por todas partes. Y el olor del humo que va de un lado a otro arrastrado por el gélido viento que Eolo ha tenido a bien preparar para estas fechas. Mejor así.

A los 'pingüineros' no les preocupa que el mercurio del termómetro se hunda. Ni siquiera que las ramas de los pinos se mezan imparables e incansables en los brazos del viento. Si no llueve, si no nieva, todo está bien. Al fin y al cabo son pingüinos, y ya se sabe lo que piensan esas aves del frío y la escarcha.

La jornada que ahora acaba comenzaba pronto, con la visita institucional que, de algún modo, significaba la inauguración oficial de la concentración. Y la mañana se fue en llegadas, en inscripciones, en busca el sitio y en pilla leña. Y en la excursión a Boecillo, claro.

Con la puesta del sol aquello empezaba ya a presentar un aspecto diferente. Óscar Puente aconsejaba a todos los vallisoletanos, seguidores o no de las motos, acercarse a la antigua Hípica Militar para contemplar a lkos Pingüinos, un espectáculo que pocas veces se puede ver. Motos y más motos. De todos los tipos, tamaños y formas. Desde las más clásicas, a los últimos modelos.

El amplio programa diseñado por la organización se cumplía con teutónico rigor y la animación, los conciertos, han aliviado esperas y momentos en la Hípica.

Es la primera noche de Pingüinos en mucho tiempo, en varios años, y va a ser (o ha sido) muy larga. Pero sin exageraciones, que a partir de las 12:00 de este sábado hay que inundar Valladolid con el desfile de banderas y, a la noche, con la puesta del sol, con el desfile de antorchas con el que se homenajea a los Pingüinos y moteros fallecidos en el año. Pero eso será dentro de unas horas.