Pedaladas para lograr la igualdad

Andrea Navarrete (centro), en su visita a Valladolid, con Bea Esteban (izda.) y Carmen Duce/Ramón Aloso
Andrea Navarrete (centro), en su visita a Valladolid, con Bea Esteban (izda.) y Carmen Duce / Ramón Aloso

La colombiana Andrea Navarrete, fundadora de 'Mujeres Bici-bles', recorre el mundo para denunciar el acoso

JAVIER S. GARCÍA

Pocas cosas tan simples han hecho tanto como la bicicleta. Es posible que cueste apreciar sus méritos al tratarse de un invento sencillo. Caló rápido en la población, aunque «a quien más beneficios ha aportado ha sido a las mujeres». La feminista, sufragista y abolicionista estadounidense Susan B. Anthony dijo que «nada ha hecho más por la emancipación de la mujer que la bicicleta».

Como cuenta Andrea Navarrete (Bucaramanga, Colombia, 1982), «permitió movernos solas y cambiar los roles». Ella lo sabe bien. Fundó en 2012 el colectivo ‘Mujeres Bici-bles’, una iniciativa que aboga por la emancipación de la mujer con ayuda de las dos ruedas. Este mes ha estado descubriendo España y aprovechó la parada en Valladolid para ofrecer una conferencia ciclista con una óptica de género.

«La bicicleta tiene que ver con la perspectiva de género de las ciudades. Hay estudios que demuestran que el hombre y la mujer no se mueven igual. El hombre va del trabajo a casa y viceversa; la mujer de casa al trabajo, al mercado a recoger a los niños...», afirma. «El diseño de nuestras ciudades tiene que ver con altas velocidades, esa perspectiva masculina.

Es por esto que la bicicleta sigue siendo un vehículo para la liberación de la mujer». Tenía un «buen salario», vivía sola y no se quejaba de su vida. Pero un avistamiento de ballenas jorobadas en el Polo Sur le hizo pensar. «¿Por qué no experimentar cosas nuevas? Renuncié a todo y emprendí mi viaje».

En efecto, Andrea acabó sus proyectos y dejó su trabajo de profesora en la universidad de su ciudad para recorrer Sudamérica en bicicleta. Y después de varios miles de kilómetros ha parado en Valladolid. «Al igual que el lenguaje es político, mi forma de moverme también», asegura.

Tiene claro que pedalear le devuelve los espacios públicos a la gente, «recupera la movilidad humana. Podemos ir en calma y reconocer la ciudad. Yo, como ciudadana, decido de qué manera moverme y elegí la bicicleta».

Junto a ese factor social, también lleva implícito los beneficios ecológicos y económicos. Aunque todavía queda camino por recorrer. Hay países en los que está prohibido o mal visto que las mujeres usen la bici como Afganistán, Irak, Irán o Arabia Saudí. Generalmente, «se trata de una cuestión religiosa», apunta.

Pero algunas deciden enfrentarse a ese machismo y dar una pedalada, como Marina Jaber, una joven iraquí que soportó el desprecio de su propia familia por impulsar un movimiento ciclista en su país. Ahora, no solo mujeres siguen a esta activista, también niños y hombres.

Otro caso es el equipo nacional femenino de ciclismo afgano. «Fue nominado al premio Nobel de la Paz. Están haciendo muchas cosas en lo que se refiere al ciclismo deportivo y de montaña. Yo no sabría qué hacer en ese contexto, aunque está entre mis planes pasar por esos países al hacer la Ruta de la Seda», comenta Andrea.

Volviendo a nuestro país, opina que sigue habiendo sexismo en esta actividad. «Lo que yo he visto es que los colectivos ciclistas están liderados por hombres . Y también hay un problema de género. Es un efecto muy negativo, y algo que baja a las mujeres de la bici o no les permite subirse es el acoso callejero, la violencia de género o las agresiones».

Bicis contra coches

Según el documental ‘Bikes vs Cars’, en el año 2050 habrá más espacio ocupado por coches que por la gente. Navarrete piensa que el «mercadeo» del coche nos invade, «la idea del carro como éxito, del confort. No hay un esfuerzo de la educación para enseñar a la gente a ser cívica y mostrar otras formas de moverse», reclama.

Sin embargo, «es posible comprar un coche que va a 200 kilómetros por hora, aunque no te permitirán llegar a esa velocidad». Para que se expanda el uso de la bici exige «más infraestructuras e inversión institucional». Con todo ello, es positiva. «La bicicleta está ahora presente en estrategias de movilidad. Lentamente va apareciendo.

No voy a decir que vamos a ganar la batalla contra los autos porque no es una guerra, sino un encuentro con la idea de la ciudad de la gente», espeta, para añadir que el coche ha de usarse de manera «racional». Ahora bien, existe una dicotomía en su posición en cuanto a repartir o no el uso de las vías. «Hay que compartirlas. Aunque también entiendo que el carril bici sube a más mujeres a la bici, ya que disminuye la inseguridad... y por supuesto también hay ciclistas temerarios».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos