El Papa autoriza la beatificación de 17 españoles, entre ellos un vallisoletano

Tiburcio Arnáiz./
Tiburcio Arnáiz.

Se trata del jesuita Tiburcio Arnáiz Muñoz (1865-1926), a quien se le atribuye un milagro

El Norte
EL NORTEValladolid

El papa Francisco firmó los decretos con los que se beatificará al jesuita nacido en Valladolid Tiburcio Arnáiz Muñoz (1865-1926) y a Teodoro Illera Del Olmo junto con otros 15 catalanes relacionados con la Congregación de San Pedro ad Vincula y asesinados durante la guerra civil española.

Francisco firmó ayer en la audiencia que concedió al prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, Angelo Amato, el decreto que atribuye un milagro por la intercesión del jesuita Tiburzio Arnáiz Muñoz, fundador de las Misioneras Doctrinas Rurales, nacido en Valladolid y que falleció en Málaga.

Por otra parte, también autorizó el decreto que prueba el "martirio" por el "odio de la fe" que sufrieron Teodoro Illera Del Olmo y otros 15 compañeros y compañeras religiosos y laicos procedentes de Cataluña asesinadas durante la "persecución religiosa" en España entre 1936 a 1937, explica el Vaticano.

Se trata de una causa de beatificación que emprendió la diócesis de Barcelona y en la que están incluidos Illera Del Olmo, ocho religiosos y tres laicos de la congregación de la San Pedro ad Vincula y una religiosa de las Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones y tres religiosas de las Hermanas Capuchinas de la Madre del Divino Pastor.

Asimismo se firmó el decreto que declara las virtudes heroicas, primer paso para continuar el proceso de beatificación, del jesuita Alfonso Barzana nacido en 1530 en Belinchón, en Cuenca, y que murió en Cuzco (Perú) el 31 diciembre de 1597.

También se declararon las "virtudes heroicas" de la monja María Ana de Manzanedo Maldonado, que tomó el nombre de María Ana de San Juan, Fundadora de los Monasterios de las Agustinas Recoletas, nacida en Alba de Tormes (España) en 1568 y fallecida en Madrid en 1638.

La promulgación de las "virtudes heroicas" supone que a partir de ahora se les otorgará el título de "venerables" y se comenzará el proceso para continuar su beatificación.

Para que un venerable sea beatificado es necesario que se haya producido un milagro debido a su intercesión y para que sea canonizado (santo) es necesario generalmente un segundo milagro, aunque el pontífice puede obviar el procedimiento.

En el caso de que se reconozca "el martirio" no es necesario un milagro para ser declarados beatos.

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