Nuevos nombramientos, rapto de Catalina y más juegos (IX)

LAS RUTAS DE CARLOS V POR VALLADOLID

El 14 de marzo Carlos ordenó el rapto de su hermana, recluida con su madre en Tordesillas

Una escultura de la reina Juana ante San Antolín recuerda a los tordesillanos a la que fue una de las vecinas más ilustres de la villa./Ramón Gómez
Una escultura de la reina Juana ante San Antolín recuerda a los tordesillanos a la que fue una de las vecinas más ilustres de la villa. / Ramón Gómez
José Luis Chacel
JOSÉ LUIS CHACEL

El 5 de marzo de 1518, el Rey Carlos I, en su segunda comparecencia ante las Cortes en Valladolid, continuó manifestando su predisposición a acatar las peticiones que le habían formulado en la primera. Desveló que su futura esposa sería su prima Isabel, de catorce años, hija del Rey Manuel de Portugal y ratificó al Señor de Chievres como primer ministro; al señor de Sauvage como Gran Canciller; a Adriano de Utrech como Administrador del Reino y al joven Guillermo de Croy, sobrino del Señor de Chievres, como cardenal de Toledo. Los nombramientos provocaron la indignación de los castellanos porque contraveníanla voluntad de la reina Juana, que no quería que se otorgaran cargos a extranjeros.

Al día siguiente, el rey informó a Leonor de que aunque estaba previsto que continuara viaje hasta Portugal para desposarse con Juan, el príncipe heredero, se había producido un cambio de planes. El rey Manuel, que acababa de enviudar, había escrito a Carlos, solicitando casarse con la infanta Leonor, a pesar de ser la prometida de su hijo. La boda se consumó poco después, teniendo el rey 48 años y Leonor 19.

El día 7 de marzo un grupo de jóvenes caballeros castellanos organizaron un 'juego de cañas' en la plaza del mercado de Valladolid. Participaron ochenta corredores vestidos a la morisca, con antifaces y grandes tarjas para protegerse de las cañas. Conformaron cuatro compañías de veinte miembros, dos a cada lado de la plaza. La primera veintena partió corriendo a rienda suelta y con la caña en la mano hacia el lado opuesto. Cuando estaban a unos veinte pies de distancia del segundo grupo, que esperaba protegido con sus tarjas, arrojaron sus cañas. Acto seguido, la segunda formación avanzó de igual forma hacia el otro lado, en busca del tercera compañía para lanzarles las cañas. Así prosiguió el juego, durante más de una hora. Posteriormente, los corredores comenzaron otro juego en el que resultaba ganador quien lanzaba la caña más lejos, desde el caballo y a la carrera. Algunos, haciendo alarde de su técnica y fuerza hicieron pasar sus cañas por encima de la iglesia del convento de los frailes menores situado en la plaza.

El día 14 de marzo, Carlos ordenó el rapto de su hermana Catalina, que vivía recluida con su madre en una casa palacio de Tordesillas, cumpliendo con el plan propuesto por el flamenco Bertrand. Los días previos, este servidor de la reina, había perforado, con sumo cuidado, la pared de adobe que unía la estancia de la infanta con una galería exterior, aprovechando que los tapices del dormitorio ocultaban el boquete. Al caer la noche, entró Bertrand en el dormitorio de Catalina con la ayuda de su cuidadora, la despertó, la informó de que cumplía órdenes de su hermano y la instó a que se levantara y se vistiera.

La reina Juana se entristeció tanto que anunció que si no regresaba Catalina no volvería a beber, ni a comer, ni a dormir»

La pequeña, cumplió lo antedicho y alternando sonrisas y lágrimas, salió por el agujero, alcanzó la galería, la calle donde la esperaba el señor de Traisegnies con su gente y fue trasladada a Valladolid, junto a su hermana Leonor. Al día siguiente, la reina Juana echando en falta a su hija, comenzó a buscarla por toda la casa. No tardó en descubrir el agujero, y al verlo, se entristeció tanto que anunció que si no regresaba Catalina no volvería a beber, ni a comer, ni a dormir.

Más información

    Los días 15,16 y 17 de marzo, en la explanada existente frente al palacio del Marqués de Astorga, se celebraron dos justas: 'la real' y "'la de la empresa amorosa'. El rey asistió en compañía de sus hermanos Fernando, Leonor y Catalina. Los mantenedores y corredores que participaron en 'la justa real' se vistieron a la antigua, con grandes tarjas y lanzas con borne. En 'la justa de la empresa amorosa' participaron equipados con yelmo, arnés de guerra y lanzas con hierro afilado, lo que propició que hubiera varios heridos de consideración. A uno de ellos, que sangraba en abundancia por tener el hombro atravesado por una lanza, le retiraron del palenque con parte del asta dentro de su cuerpo.

    El 18 de marzo, habiendo comunicado Bertrand al rey que la reina se mantenía firme en su promesa de no alimentarse ni dormir, los cuatro hermanos acordaron que Catalina debería regresar a Tordesillas. Fue el mismo Carlos quien la acompañó a reunirse de nuevo con su madre, acordando que la infanta, a partir de entonces, debería gozar de un mayor grado de libertad para moverse por el palacio y pasear por el campo.

    Contenido Patrocinado

    Fotos

    Vídeos