La reurbanización de la calle Camino de Moraleja de Medina arranca esta semana

Estado de las aceras y la calzada de la calle./F. J.
Estado de las aceras y la calzada de la calle. / F. J.

Las obras tendrán una duración de seis meses y una inversión de casi de 381.000 euros

Patricia González
PATRICIA GONZÁLEZMedina del Campo

Tras varios años de espera, por fin los vecinos de la calle Camino de Moraleja de Medina del Campo verán cumplida una de sus reclamaciones. En seis meses esta vía y su paralela, calle Pinar, lucirán como nuevas gracias a las obras de reurbanización de que comenzarán esta misma semana, según aseguró el concejal de Urbanismo, Julián Rodríguez, quien cree que esta misma semana se comenzarán las obras, «ya que estamos pendiente del replanteo y del visto bueno del plan de seguridad y salud». Las labores, que tendrán un coste de 381.564,85 euros (IVA incluido) tendrán como objetivo finalizar con los problemas de movilidad que muchos residentes habían manifestado de manera reiterada.

Además de cumplir con la normativa vigente en eliminación de barreras arquitectónicas, el proyecto también contempla la solución de varios inconvenientes que desde hace años sufren las viviendas ubicadas en esta zona residencial de carácter periférico. La renovación de la red de abastecimiento de agua y toda la instalación de la red de suministros conformarán el grueso de estas obras que seguirán el sello de identidad de otras realizadas durante el vigente mandato, como ha sido la recuperación de la calle Juan de Álamos o el cambio que sufrió hace varios años una de las arterias principales de la villa de las ferias, la calle Valladolid.

Según se desprende del informe final del proyecto, el objetivo es la reurbanización de un total de 551 metros lineales y 5.539 metros cuadrados en superficie, es decir que las labores se desarrollará entre los tramos que comprenden las calles Duque de Ahumada y la carretera VP-9904 de Medina del Campo, por la Zarza, así como la reurbanización de la calle Pilar, de manera especial en «todos aquellos aspectos necesarios para adaptarlas a las condiciones de accesibilidad establecidas en la normativa vigente», explicó Rodríguez, quien subrayó que como en cualquier obra que hasta el momento se ha llevado a cabo «intentaremos que las molestias sean las menos posibles para los vecinos, pero pedimos la compresión de los residentes por las molestias».

Al margen de renovar los suministros y la red de abastecimiento de agua, el resto de labores serán menos intensas ya que consistirán en la recolocación de imbornales así como el soterramiento de la red eléctrica para una posterior retirada de los postes existentes, y para completar el proyecto se plantarán arboles para embellecer la zona y se colocarán diversos elementos ornamentales como bancos, jardineras y papeleras.

Estado actual

En la memoria del proyecto el arquitecto, Antonio Paniagua, explica que entre los principales problemas arquitectónicos de esta calle se encuentra la calzada y las zonas de aparcamiento. Esta vía tiene unas aceras de ancho variable que obligan en algunos casos al peatón a circular por la calzada debido a su mínima anchura.

El desnivel longitudinal de la calle, cuyo punto más alto se encuentra en el entronque con la Calle Pinar, y que va descendiendo progresivamente hacia izquierda (calle Duque de Ahumada) y derecha (carretera VP-9904), va ocasionando en las aceras diferentes saltos que dificultan la circulación peatonal. El desnivel más importante es el transversal a la calle, produciéndose en algunos casos dificultades para el acceso a las distintas viviendas.

El ancho de la calzada es variable pero, en general, más ancho de lo recomendado, además de que al no existir pasos de peatones, se favorece una velocidad de circulación más alta de la obligatoria.

Los materiales de acabado, según consta, no se corresponden con los utilizados en las calles del entorno sino que son resultado de las múltiples intervenciones realizadas a lo largo del tiempo, pues en las aceras aparecen baldosas de hormigón prefabricado y cerámicas, adoquines, hormigón y asfalto, así como bordillos de hormigón prefabricado, y en la mayoría de la superficie de la calle, calzada y zonas de aparcamiento, una capa de aglomerado bituminoso.

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