María Arias: «Mi plato favorito son los huevos rellenos que hace mi madre»

María Arias, en la cocina del restaurante que sus padres regentan en Valladolid./A. Mingueza
María Arias, en la cocina del restaurante que sus padres regentan en Valladolid. / A. Mingueza

La pequeña vallisoletana se ha convertido en una de las revelaciones de 'MasterChef Junior'

ÓSCAR SAN JOSÉ HERREROValladolid

Presenta una calma y una madurez impropias de su edad. Es agradable y simpática, y parece sentir pasión por la cocina. Se cuelga el mono de ‘trabajo’ –un mandil del mismo color blanco que la ingenuidad de su juventud y hecho a su medida– con gusto. Habla con cierto desparpajo. Sus padres, Mercedes y Fernando, que regentan un negocio de hostelería a escasa distancia de las Cortes de Castilla y León (el Café Bar Villa del Prado de Valladolid), parecen orgullosos de ella, y motivos no les faltan. Se trata de María Arias, una joven vallisoletana de tan solo nueve años que, pese a su corta edad (a la que el colegio suele ser la máxima aspiración de la mayoría), ya conoce de cerca el rico y sabroso mundo de los fogones. Así lo demostró en la primera prueba del conocido programa televisivo ‘MasterChef Júnior’, que arrancó en Televisión Española el pasado 20 de diciembre y donde la joven –entre los 16 aspirantes– conquistó al jurado y al público con su arte combinando ingredientes.

María quiso sorprender en el estreno de la quinta edición en curso del ‘talent show’ de la cadena pública. Y lo hizo con un revuelto representativo de su región, la tradicional Castilla y León en cuestiones gastronómicas, que despertó entusiasmo entre quienes lo pudieron probar y entre todos aquellos que lo vieron en su momento desde el salón. Nada más y nada menos que un plato «típico de Valladolid», en sus palabras, y con claro aroma a Tierra de Pinares. María afirma que le gusta la cocina «desde los seis años, cuando veía a mi madre cocinar en casa y le ayudaba. También aprendí de mi padre, porque de pequeña me quedaba con él en casa viéndole». No hace tanto tiempo de sus comienzos, que aún le sitúan en época de prometedor despegue. Mercedes, a su lado en todo momento, asiente sonriente.

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Que la cocina es un arte concebido para generar sensaciones resulta innegable. Y ella, cuyo plato favorito no es ninguno de los suyos sino «los huevos rellenos que hace mi madre», empieza a sentirlo en primera persona. Además de disfrutar de cierto dominio de la técnica culinaria, se apropia también del lenguaje. «Lo que más me gusta cocinar es el ‘steak tartar’ de carne cruda picada con tabasco, pepino, cebollas y anchoas». Así de claro. Sin gorro de chef por ahora, pero con trazas de conseguirlo. «El primer programa –asegura con naturalidad– ha sido muy emocionante, y el ambiente con los compañeros y todo el equipo es genial». Las próximas semanas, al parecer con viaje incluido a Disneyland París, se presentan agitadas y entretenidas para ella en el reñido ‘MasterChef’.

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