Real Valladolid

El compañerismo de la compañía El Cuarto Azul

Integrantes del grupo de teatro El Cuarto Azul.
Integrantes del grupo de teatro El Cuarto Azul. / ALEJANDRO LEONARDO
  • El grupo de tratro de Asprona prepara un nuevo montaje que estrenará el 28 de junio en el centro cívico Rondilla

«¡Quiero hablar con su jefe!». La voz de Toribio truena cuando salta al escenario al inicio del segundo acto. Hasta entonces, con su traje rojo fuego y sus cuernos de diablo, ha estado escondido en la oscuridad del patio de butacas, esperando turno para entrar en acción y soltar su primera línea de diálogo.

–¡Quiero hablar con su jefe!–, declama ya desde las tablas del centro cívico Rondilla, mientras los compañeros esperan el pie de texto para continuar con la función.

–No está–, responde Kike, quien en esta obra interpreta al ayudante de San Pedro.

Y así, el escenario se llena de una curiosa competición entre diablillos y ángeles en esta pieza, ‘El cielo está hecho un infierno’, que pone en pie El cuarto azul, el grupo de teatro de Asprona del que forman parte Toribio y Kike, pero también José Luis (que interpreta a San Pedro), Julio, Elena y Begoña, usuarios de Fundación Personas que han encontrado en la interpretación una vía para canalizar sus inquietudes. Todos los martes se convierten en actores (pero también decoradores, responsables de vestuario e iluminación)para sacar adelante un montaje en el que trabajan desde principios de curso.

Sara Moreno, trabajadora del servicio de ocio de Fundación Personas, es la coordinadora de este proyecto, que defiende el teatro como herramienta de integración y desarrollo para las personas con discapacidad intelectual. «El teatro les sirve para expresarse, para sacar fuera aquello que de otra forma es más difícil que muestren, quizá porque les da vergüenza. Meterse en la piel de otra persona les ayuda a desarrollar sus habilidades sociales. Además, se refuerza el sentimiento de grupo, se profundiza en las amistades, el trabajo en equipo», enumera Sara. Pero hay otras ventajas.

Elena dice que ir a clases de teatro le ayuda a vocalizar mejor (es algo que trabaja mucho en casa con su madre, que le ayuda a repasar el papel). Begoña –actriz con una enorme capacidad gestual– añade que le ayuda a ejercitar la memoria. Toribio (un ímpetu impecable en el escenario)subraya la importancia de dominar el cuerpo, de trabajar la expresión corporal, «porque queda muy soso cuando te quedas parado en el medio del escenario». Y Kike –con un genial sentido del ritmo para colar los chistes del texto– asegura que el teatro sirve, sobre todo, para disfrutar.

Julio, que acaba de salir del trabajo, llega un poco apurado a este ensayo que ya se realiza con vestuario y decorado. «Durante las primeras semanas se trabaja sobre todo la lectura y memorización del texto. Yuna vez que está dominado el papel, es el momento de ponerlo en escena». Ahora están en ese punto, ya en los ensayos finales antes de la presentación de la obra en público, que tendrá lugar el 28 de junio en el centro cívico Rondilla. Después del verano, el 27 de octubre, actuarán en el centro integrado de la zona este. Yhace unos días, su trabajo pudo verse el 23 de abril, con una representación del ajusticiamiento de los comuneros que tuvo lugar –como ya es habitual desde hace cinco años– en el Ayuntamiento de Villalar.

Cuenta Sara Moreno –responsable de un grupo que también cuenta con voluntarios de Fundación Personas– que el título de la obra con la que se trabaja cada curso se elige en función de los deseos de los propios actores, que deciden si quieren una de polis, de humor, un dramón histórico... «Lo que sí que solemos hacer es adaptar el texto a lectura fácil, con el uso de sinónimos y la adaptación de las palabras de difícil pronunciación». Yluego, el reparto de papeles tiene que ver con la expectativas de cada actor. «Si alguien quiere hacer de malo, hará de malo», asegura mientras, sobre el escenario, continúa la representación.

–Esperaré. Total para eso tengo… toda la eternidad–, dice Kike, el ayudante de San Pedro en el cielo, segundos antes de que caiga el telón.