Llegan las lluvias

Las primeras precipitaciones del otoño borrarán la contaminación y aliviarán los parques

Dos mujeres pasean bajo el paraguas por la avenida Medina del Campo, en el primer día de lluvias desde hace semanas. / Henar Sastre
J. Sanz
J. SANZVALLADOLID

La fuerza de ‘Ophelia’, el huracán situado sobre el atlántico que pasará de largo junto a la península, sí ha conseguido finalmente poner fin al interminable veranillo en el que estaba sumida la península –ayer se volvieron a superar los 28 grados en la capital– al facilitar la entrada de un frente que ha traído «las primeras precipitaciones» del otoño sobre una comunidad que prácticamente no veía llover de manera significativa desde la primera semana de ­julio.

Las previsiones apuntan a que entre hoy y mañana se recogerán en torno a diez litros por metro cuadrado, una cantidad que no pondrá fin a los dramáticos efectos de la sequía, pero que llegan en un momento casi crítico, con los caudales de los ríos y los embalses en mínimos históricos; los parques y jardines de la capital al borde del abismo, y los niveles de contaminación disparados. La lluvia, en cuanto a estos últimos, terminará de despejar el aire de las nocivas partículas en suspensión (polvo, hollín, humo...), cuya elevada concentración llevó al Ayuntamiento a cortar el casco histórico al tráfico durante los últimos tres días –la circulación se reabrió ayer mismo a las diez de la noche–.

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Hoy se ya se ha podido circular con normalidad por el centro y, además, ha tocado poner en marcha los limpiaparabrisas y, ya a pie, desempolvar los paraguas, sobre todo, por la tarde.

Otra semana «cálida y seca»

La caída de las temperaturas, después de veinte días consecutivos con el mercurio anclado por encima de los 25 grados, con picos históricos de 31,3 –registrado el día 5–, será aún más acusada a partir de mañana, cuando se esperan lluvias débiles a primera hora y posibles «chubascos acompañados de tormenta por la tarde». Y poco más. Los cielos continuarán cubiertos en los días siguientes, pero la posibilidad de precipitaciones se diluye hasta reducirse al mínimo a partir del jueves. «Veremos llover, al menos, y comenzará el otoño real en lo meteorológico; pero son precipitaciones insuficientes si tenemos en cuenta que octubre es el más lluvioso del año en Valladolid (con 55 litros de media) y a día de hoy no se recogido ni una gota», considera el meteorólogo, quien lamenta que las previsiones apuntan a que la semana que viene puede volver a ser «cálida y seca».

Caudales irrisorios

Las primeras lluvias del otoño, al menos, amortiguarán ligeramente la situación de ríos como el Pisuerga, que ayer llegó a arrastrar un caudal irrisorio de solo 6,86 metros cúbicos por segundo –su caudal medio se sitúa en torno a 60–; el Esgueva –con 0,38–, o el Duero –con un registro este mes de 2,28 metros cúbicos–. Así que los embalses de la Cuenca del Duero están en su conjunto al 20% de su capacidad, la mitad que hace un año; con apenas un 11% en el caso de los situados en Palencia.

Y a esta situación se ha llegado después de diez meses en los que ha llovido el 49% menos de lo habitual en la capital –140 litros por metro cuadrado se han recogido desde enero, cuando lo normal son 273– y de unos meses especialmente secos, como han sido agosto, septiembre y el presente octubre –6,4 litros caídos frente a los 74 habituales–. Así que los jardines amarillean después de dos meses con riegos de urgencia al prohibirse la captación de agua del ­Pisuerga.

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