José Luis Mosquera, el hombre que salvó el Teatro Calderón

José Luis Mosquera, a la izquierda, les muestra al ministro de Vivienda, al subsecretario y al gobernador civil la reforma del Psiquiátrico. /Archivo Municipal de Valladolid
José Luis Mosquera, a la izquierda, les muestra al ministro de Vivienda, al subsecretario y al gobernador civil la reforma del Psiquiátrico. / Archivo Municipal de Valladolid

El que fue presidente de la Diputación entre 1968 y 1976 recuperó, además, el castillo de Fuensaldaña y eliminó el manicomio

Enrique Berzal
ENRIQUE BERZAL

Salvó de la ruina el Castillo de Fuensaldaña, eliminó la vergonzante estampa del Manicomio provincial, protegió al Teatro Calderón de la acechante amenaza de la piqueta… Es solo una parte, aparentemente pequeña pero gigante en sus consecuencias, de la magna obra que legó a la provincia vallisoletana José Luis Mosquera Pérez, ex presidente de la Diputación fallecido el martes 15 de mayo en Madrid a los 93 años. Aún recuerdo aquella entrevista en su casa, en compañía de su mujer, María José, y con las secuelas del ictus todavía patentes. Llamaba la atención por su abundante y blanca cabellera y sus brillantes ojos azules, aún más cuando rememoraba aquella fatídica jornada de esquí familiar en Francia: «Me dio un ictus y ya no podía hablar ni una palabra; podía comprender, pero no hablar; podía leer, pero no podía articular palabra. Con la ayuda de una logopeda y fuerza de voluntad logré aprender a hablar como un niño, muy despacio. En Marbella, de vacaciones, llegué a escuchar: 'Qué bien habla ese alemán'».

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Nacido en Madrid el 2 de enero de 1925, cursó los primeros estudios en el Instituto Escuela de la Institución Libre de Enseñanza y con ocho años llegó a la ciudad del Pisuerga, donde se trasladó su padre como subdirector de La Unión y el Fénix Español. Con los 'baberos' del Colegio Nuestra Señora de Lourdes prosiguió su formación, haciendo gala de un Premio Extraordinario y de una Matrícula global de Honor. Era licenciado en Derecho y Profesor Mercantil cuando en julio de 1952 contrajo matrimonio con María José Llamas, madre de sus cinco hijos: Fernando (fallecido), Ángel, Viqui, Juanjo y Maru. Muy pronto siguió la senda paterna y asumió la subdirección de La Unión y el Fénix Español, al tiempo que presidía Galerías Aspa, creada por su padre, y contribuía a crear empresas tan destacadas como Lingotes Especiales, Cunder, Híbridos Americanos y Alimentos Compuestos Especiales, entre otras. En 1967 resultó elegido, casi de manera simultánea, presidente del Colegio Nacional de Agentes y de Corredores de Seguro y de la Cámara de Comercio de Valladolid.

El 30 de enero de 1968, sin aspirar al puesto, asumió la presidencia de la Diputación Provincial debido, según su propio testimonio, a las presiones gubernamentales y a su vocación de servicio a la provincia. Hasta el 8 de febrero de 1976 compatibilizó dicha responsabilidad con la presidencia de la Caja Provincial de Ahorros de Valladolid y con el cargo de procurador en Cortes (1967-1977). Sus ocho años al frente de la Diputación contribuyeron con creces al despegue de Valladolid. A Mosquera se debe, por ejemplo, la recuperación del entonces ruinoso Castillo de Fuensaldaña, para lo que se sirvió de las subvenciones concedidas por el Ministerio de Información y Turismo de Manuel Fraga para crear Paradores.

En 1975 creó el Servicio contra Incendios y amplió el de telefonía hasta conseguir llegar a 250 municipios

También, la eliminación del Manicomio provincial, alojado en situación vergonzante en el Monasterio de Prado, y su reemplazo por el nuevo Hospital Psiquiátrico del Doctor Villacián. De igual manera, el Hospicio, ubicado en el Palacio de los Condes de Benavente y amenazado de ruina a principios de los 70, fue trasladado para los más pequeños a la Casa Cuna del barrio de Arturo Eyries y, para los mayores, al Colegio-Residencia Don Juan de Austria, en el camino de Laguna de Duero, una vez adquirido el edificio a los Redentoristas. Dentro todavía de las obras sociales, con Mosquera al frente de la Diputación se edificó la Residencia 'Cardenal Marcelo', con 260 plazas, se adquirió la finca del Soto de Medinilla y la villa de Almenara para proseguir las excavaciones arqueológicas, y otro tanto se hizo con la finca de Matallana, con su Monasterio. Compró la casona de Urueña y recuperó su muralla, dotó con redes de agua y alcantarillado a 196 poblaciones, pavimentó las calles de varias localidades, creó en 1973 el Servicio Contra Incendios y amplió el servicio telefónico a 250 pueblos. Gracias a un consorcio con el Ayuntamiento y la Cámara de Comercio, en enero de 1969 logró que el Aeropuerto de Villanubla tuviera un uso civil, y ese mismo año se aprobó un Plan de Vías Provinciales que en 1975 ya sumaba 922 kilómetros de carreteras. Durante su mandato se inauguraron la Guardería Infantil de Santa Clara y la Residencia para Jubilados de Olmedo, además de financiar la Residencia Municipal de Ancianos; también se abrió una veintena de Centros Recreativos para jubilados, uno de Asprona en la calle Pelícano de la capital y otro Centro de Promoción Gitano.

Especialmente orgulloso se sentía de la gestión realizada en el Teatro Calderón, que la sociedad propietaria del inmueble pretendía vender para convertirlo en un bloque de pisos de lujo: «Después de dimes y diretes les propusimos la compra por la Caja de Ahorros de todas las acciones y por 50 millones de pesetas nos convertimos en dueños del Teatro al que, en una primera fase, hubo de renovar las cubiertas y corregir importantes daños estructurales», recordaba en una entrevista concedida en 2008 a José González Torices.

Durante toda esta fructífera labor, que en 1977 fue reconocida con la Medalla de Oro de la Provincia, José Luis Mosquera resultó elegido presidente de la Confederación Panamericana de Productores de Seguros (1974-1976), con sede en Caracas, y del Bureau International des Producteurs d'Assurances et de Réassurances, con sede en Paris (1974-1988). Estaba en posesión de la Gran Cruz al Mérito Civil, la Medalla de Plata con Palmas al Mérito en el Seguro y la Medalla de Plata de la Villa de París, entre otros muchos reconocimientos. Nada más tener noticia de su fallecimiento, Empresa Familiar de Castilla y León emitió un comunicado lamentando el suceso y destacando «su contribución al desarrollo de la ciudad y de la provincia, tanto al frente de la Diputación de Valladolid, como en la Presidencia de la Cámara Oficial de Comercio de Valladolid y de la Feria de Muestras de la ciudad». En 2010 abrió sus puertas el Centro Integrado que lleva su nombre en Huerta del Rey.

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