Un giro radical a su profesión

Ferrández Otaño, en su taller./L. N.
Ferrández Otaño, en su taller. / L. N.

Álvaro Ferrández, de informático a artesano especializado en urnas funerarias

Laura Negro
LAURA NEGROValladolid

Álvaro Ferrández (52) ha dado un giro radical a su vida profesional. Atrás ha dejado los ordenadores, su herramienta diaria de trabajo durante más de 25 años y los ha cambiado por el torno, el serrucho y el berbiquí, algo que le hace inmensamente feliz. Acaba de poner en marcha en la localidad de Ciguñuela su proyecto empresarial Artefum, un taller de carpintería artesanal, especializada en torno de madera. Estudió Formación Profesional de segundo grado en Informática y su vida laboral ha transcurrido en diferentes empresas. Presume de «haber hecho de todo en lo que a la informática se refiere».

La programación, el desarrollo de sistemas, la gestión de bases de datos o la digitalización de vídeos, no tienen secretos para él. Todo le iba bien profesionalmente, hasta que en una reestructuración de plantilla, su puesto se vio afectado. «Me quedé en paro en julio de 2015, con 50 años, una edad complicada para trabajar en la informática. Además, los últimos nueve los había dedicado al área de compras, con lo cual, me quedé desfasado en aquello que yo antes más controlaba. Opté por profesionalizar mi hobby por la carpintería y facturar los trabajos que hasta ese momento realizaba de manera altruista, siempre, alentado por los resultados y la satisfacción de los clientes», cuenta.

‘Yayo’, como a él le gusta que le llamen, recuerda que su primer contacto con un torno de madera fue siendo muy pequeño, en una carpintería cercana al Puente Mayor por la que solía pasar con su padre. Solía quedarse ensimismado con la cadencia de los ejes del torno. Ya de mayor, a punto de ser padre, hizo su primer trabajo, una cuna de madera para su primogénito. «Quise encargar las patas torneadas pero me fue imposible encontrar un torneo que me lo hiciera, así que decidí comprarme uno y hacerlo yo mismo», recuerda. Después de aquella cuna, vinieron otras ocho encargadas por amigos, y después muchas otras piezas de decoración también modeladas con mimo y esmero en su torno. «Amo la madera, su olor, su tacto, por ello, no vi mejor opción laboral para mí, que emprender en aquello que más me gustaba», expone muy vehemente.

Lo primero fue buscar un producto con posibilidades reales de comercialización y la casualidad quiso que llegara a sus manos un estudio de mercado del sector funerario. «En él se explicaba que, según datos del 2015, España era el país europeo con más crematorios (358) y que en ese año, hubo 138.000 incineraciones, con un incremento del 3% anual. Eché cuentas y me parecía realista aspirar a un 0,4% del mercado, unas 276 urnas anuales. Me parecía factible y no quitaría cuota de mercado a nadie. Lo de enfocarme al sector funerario ha sido por pura practicidad», explica este artesano de la madera.

Empezó trabajando en su domicilio, en La Vega, pero pronto decidió buscar un local. Por mediación de un amigo encontró el adecuado en Ciguñuela, un pueblo donde además, le dieron muchas facilidades. «Era el sitio perfecto, además, mi casero había sido carpintero y tenía mucha maquinaria que me ha alquilado. Juntos la hemos puesto a punto y me da muchos consejos. En él he encontrado un gran apoyo», relata. Acondicionó el lugar para el taller y una pequeña exposición en la que mostrar sus creaciones.

Artefum está especializado en urnas artesanas en madera. Este emprendedor utiliza maderas recicladas procedentes de talas, derribos o ramas caídas. A partir de ahí, corta, ensambla, tornea, vacía, pule, tiñe y barniza para crear un producto único que remata con una sencilla firma en su base en la que se distingue ‘Yayo’, su marca personal.

Álvaro está realizando un importante esfuerzo comercial y su artesanía en urnas funerarias está ya presente en tanatorios de Burgos, Salamanca, Segovia, Zamora, Aguilar de Campoó y Valladolid y se ha dado de alta como vendedor en Amazon. «Tengo un amplio catálogo de diseños exclusivos que compiten en precio con productos de fabricación china (plástico y aluminio producidos en máquinas extrusoras) y en calidad con otros artesanos que trabajan otros materiales.

A nivel nacional, sólo hay otra empresa que realiza urnas funerarias en madera torneada. Estoy muy satisfecho con la buena acogida que están teniendo mis urnas y sus correspondientes relicarios. Sus diseños son diferentes y muy cuidados y ya he registrado la patente de cuatro de ellos.

Como estrategia comercial, y con el objetivo de que Artefum sea conocido en el ámbito local, Álvaro ha recorrido establecimientos de su entorno regalando diseños personalizado, como centros de mesa, papeleras de barra, dispensadores para baños, que le sirve para dar a conocer su trabajo. Álvaro no pudo capitalizar su paro, pero por ser ésta su primera experiencia de emprendimiento, si se ha beneficiado de la reducción en la cuota de autónomos.

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