Los gatos de la Estación del Norte

Uno de los gatos de la colonia de la vía en el barrio de San Andrés-Caño Argales./Leyre Landázuri
Uno de los gatos de la colonia de la vía en el barrio de San Andrés-Caño Argales. / Leyre Landázuri

En las vías vive una colonia de felinos no gestionada y una asociación de defensa de estos animales advierte de la necesidad de controlarlos

LORENA LANDÁZURIValladolid

Es posible que más de un curioso se haya detenido a observar lo que se esconde al otro lado de la valla de la Estación del Norte. Algunos escombros, maquinaria, material de construcción y gatos, cerca de quince, deambulan entre el solar y el aparcamiento.

A través de los pequeños orificios de la lona que cubre parte de la valla se distinguen gatos que devuelven, entre bostezos, miradas indiferentes o curiosas. Dos de ellos parecen estar enzarzados en una disputa territorial; ambos se miran, manteniendo las distancias y sin hacer ningún movimiento. Una actitud similar a la que manifestaba hasta hace poco más de un año, el barrio de San Andrés-Caño Argales, cuyos vecinos sabían de la existencia de unos cuantos gatos que vagaban por las inmediaciones de las vías, pero a los que no sabían cómo gestionar. Un barrio dividido entre aquellos que veían con buenos ojos la presencia de estos felinos y los que por el contrario, los consideraban una molestia.

Estas posturas enfrentadas se deben a la «falta de información», explica Montse Guillén, coordinadora de La Estación de los Gatos, una asociación que se puso en marcha hace año y medio con el fin de gestionar las colonias de gatos de la vía. «La idea surgió cuando tuvieron que operar a la persona que los mal alimentaba, entonces nos vimos en la tesitura de tener que continuar su labor; bien de esa forma, que no era la correcta, o bien empezar a gestionar de manera seria, ética y controlada a la colonia de la estación». Una vez tomada la decisión, el siguiente paso fue «hablar con el barrio y con los establecimientos de la zona para saber qué les parecía la iniciativa. Contactamos con vecinos que estaban preocupados por la situación en la que se encontraban los gatos y así fue como nació la asociación» comenta Guillén.

Sentadas las bases, tocaba marcar una hoja de ruta que tendría como meta principal integrar la colonia en el barrio. «Es importante que los vecinos sepan que los gatos forman parte del barrio, que los cuiden y los protejan». Dejarles sobras de comida bajo un coche podría parecer suficiente pero lejos de ayudar, esto puede llegar a ser contraproducente e incluso, perjudicar la gestión de la colonia.

«No es lo mismo una colonia alimentada que una gestionada. Los gatos necesitan un alimento que no manche, de calidad, para que estén sanos. Además, necesitan tratamiento veterinario y esterilización para que no proliferen. Si a eso le sumas la integración en el barrio, tienes una gestión ética y controlada de los gatos».

Más de una vez los miembros de la asociación han sido considerados como «los locos de los gatos», un sobrenombre con el que no parecen estar muy de acuerdo.

«No nos gusta esa expresión por lo que implica, por la falta de responsabilidad y de conocimiento que conlleva. Un loco de los gatos es alguien que no sabe cuidarlos, que tiene sobras de comida en casa y cree que dándoselas les hace un favor. No solo no es así, sino que perjudica al barrio, es incómodo para los vecinos por el olor que desprende la comida descompuesta y esparcida por el suelo. Eso atrae plagas de insectos, ratas y se puede llegar a convertir en un problema. Así que para hacer las cosas bien, muy loco no puedes estar». Y es que no es raro ver palitos de cangrejo, raspas de pescado y bolsas de plástico con restos de comida en los alrededores de la estación.

De forma controlada

Para evitar esta situación y alimentar a los felinos de forma controlada, desde el Ayuntamiento de Valladolid se ha puesto en marcha un programa piloto, que permite darles de comer sin exponerse a multas o sanciones. La iniciativa, que lleva funcionando desde junio y que ha sido impulsada por María Sánchez, concejala de Medio Ambiente, obliga a disponer de un carné de alimentador para regular esta tarea. El siguiente paso será aprobar una ordenanza en octubre que contempla tanto la alimentación de los felinos en la vía pública como el reconocimiento de las colonias controladas.

Los detractores

Por otro lado, los detractores de los gatos consideran que el traslado de las colonias es la alternativa viable. Desde Avatma, la Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia y del Maltrato Animal, señalan, en el informe de traslado de colonias felinas de 2016, que el mejor traslado es el que no se hace. A parte de ser una opción que somete a los gatos a situaciones de estrés, resulta ineficaz para eliminarla y da lugar al ‘efecto vacío’, ya que la colonia reubicada será sustituida por otra meses más tarde.

Natalia Jaraba, veterinaria y socia de Avatma, va más allá y pone de ejemplo el trabajo realizado en diferentes comunidades autónomas. «En Madrid y Cataluña existe una normativa que incluye la gestión mediante CES y pautas generales para guiar hacia proyectos bien fundamentados y duraderos. En Castilla la Mancha se incluirá en la nueva Ley de Protección Animal que no tardará en salir. En todos estos casos los resultados han sido positivos».

Además, Jaraba, desde que conoció el proyecto que quería ponerse en marcha en Valladolid, permanece en contacto con La Estación de los Gatos y considera que su iniciativa prosperará si cuenta «con la debida financiación para cubrir a todos los animales, formación de sus voluntarios, y concienciación y colaboración de todo el vecindario».

Entre termos y pastas empiezan la jornada algunos de los miembros de La Estación, una tarea llevadera en verano pero ardua en invierno, que se complica aún más al no poder pasar al otro lado de la valla. La colonia de la vía vive en terreno de Adif y es la empresa ferroviaria la que debe autorizar el acceso a los alimentadores. Por el momento, según cuenta la coordinadora de la asociación, todo intento de acuerdo ha sido en vano.

Hasta ahora, miembros de La estación de los Gatos, la concejala de Medio Ambiente, María Sánchez; y el teniente de alcalde Manuel Saravia, se han reunido con representantes de Adif, sin llegar a un acuerdo en firme, según cuentan desde la asociación.

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