La economía de Valladolid recibe al año 143 millones de euros del turismo

Un grupo de viajeras recibe información sobre la ciudad en el Centro de Iniciativas Turísticas de Recoletos.
Un grupo de viajeras recibe información sobre la ciudad en el Centro de Iniciativas Turísticas de Recoletos. / RAMÓN ALONSO

Las cifras de la ciudad han crecido por encima de los datos de la región y el conjunto del país

Víctor Vela
VÍCTOR VELAVALLADOLID

Los turistas que el año pasado se acercaron por la provincia vallisoletana -para disfrutar de sus Semanas Santas, de sus rutas del vino, de sus fiestas, lechazos y congresos- se gastaron 142.859.804 euros, según los datos facilitados por la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta, con cifras que remiten a 2016, el último ejercicio cerrado. Esto supone una inyección económica cercana a los 400.000 euros diarios, en una clara tendencia de recuperación tanto en el número de turistas, como de pernoctaciones y también del gasto que se dejan en sus desplazamientos por la provincia. De los 115,6 millones que los turistas desembolsaron en 2014 se ha pasado a esos 142,8 millones de 2016. ¿Qué ocurrirá en este 2017? Aún es pronto para saberlo, pero las primeras apreciaciones apuntan a una mejora.

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El Ayuntamiento dice que en septiembre ya podrá tener datos correspondientes a los seis primeros meses de este año, en el que se han batido todos las marcas de visitantes. La capital recibió, de enero a junio, 204.682 viajeros y superó la barrera de las 350.000 pernoctaciones (hasta las 352.556). Esto invita a pensar que el impacto económico será importante, sobre todo porque, como explicaron desde la concejalía de Cultura y Turismo, el gasto no apunta solo a los sectores más directamente implicados (como hoteles o restaurantes), sino que en torno a los viajeros se genera un movimiento económico que implica también «al comercio, a las lavanderías, los taxis, gasolineras...». La concejala de Turismo, Ana Redondo, recordó que ya no se trata únicamente de ese desembolso económico, sino de la influencia que también tiene en el mercado de trabajo, a la hora de generar empleo. «Sin duda el turismo, en muchos sectores, ayuda a mantenerlos». El turismo -vinculado también a la hostelería y a esa vertiente comercial- tendría clara influencia en el PIB de la ciudad, con entre el 16% y el 18%, según las estimaciones de los técnicos del área.

Por encima de la media

Lo que parece evidente es que la recuperación económica y las nuevas apuestas municipales han influido en la mejora de las cifras de visitantes. El turismo en la capital ha crecido, durante los seis primeros meses del año, a un ritmo superior al registrado en la provincia, la comunidad y el conjunto del país. Se ha notado, sobre todo, en la llegada de turistas nacionales, con Madrid como principal caladero. Casi tres de cada diez visitantes procede de aquella comunidad, atraído, según las apreciaciones recogidas en la Oficina de Recursos Turísticos, por el patrimonio, la historia y la gastronomía y enología, convertidas en un «perfecto complemento» para la oferta vallisoletana, que es especialmente atractiva para los viajeros con más de 35 años y estudios universitarios.

Ana Redondo incidió en que el análisis de todos estos datos es importante porque contribuye a trazar una línea de acción turística, recogida en un plan estratégico fijado hasta el año 2019 y que «empieza a dar sus frutos», aunque, como explicó «todavía hay un importante margen para la mejora». Para ello, y reconoció que este es un punto débil, sería necesario mejorar las campañas de promoción de la ciudad, sobre todo en aquellos puntos donde hay potenciales turistas, como Madrid, pero también otras provincias de Castilla y León y comunidades como Andalucía, Cataluña y el País Vasco. En este sentido también es importante el turismo de veteranos (el 30% de los visitantes tiene más de 55 años), ya que Valladolid ha empezado a ser foco de atracción para viajeros de programas turísticos de la tercera edad.

Dos de cada tres viajeros (el 66,96%) aseguran en una encuesta municipal que el motivo de su viaje está vinculado puramente con el ocio y su voluntad de hacer turismo. Los expertos del sector dicen que ahí Valladolid ha avanzado mucho. Pero si la ciudad quiere mantener estas cifras, deberá atender además a lo que ocurre en los días laborables, cuando la ocupación de sus plazas hoteleras baja de forma significativa (del 78,28% de los fines de semana al 57,41% del conjunto de la semana, en junio). De ahí que, entienden, es fundamental potenciar el turismo de congresos, que contribuya a elevar las cifras de ocupación de lunes a jueves.

Congresos y deporte

El Ayuntamiento es consciente de esta necesidad y de ahí el trabajo que realiza para que Valladolid sea sede de congresos, jornadas y encuentros que colaboran a acercar a profesionales a la ciudad. Un ejemplo es el Congreso Internacional de Protocolo que tendrá lugar del 27 al 29 de noviembre. Y junto a este, la concejalía de Cultura destaca además la creciente importancia del turismo deportivo, vinculado con torneos y competiciones (de carácter nacional e internacional) que tienen lugar en instalaciones de la capital. Se trata de una apuesta relevante porque, en muchos casos, se trata de un turismo familiar que no solo acerca hasta Valladolid a los participantes en esos encuentros deportivos (en muchos casos niños y adolescentes), sino también a sus familias, que se desplazan para asistir a la competición. ¿Por ejemplo? El último campeonato nacional de gimnasia... pero también las finales de la Copa del Rey de rugby. Y eso, sin perder de vista los grandes eventos, que siguen siendo el puntal turístico, con picos a lo largo del año como Semana Santa, Seminci o Pingüinos. Un reciente informe de Exceltur reconoce el trabajo de Valladolid en este ámbito y la sitúa como la tercera ciudad del país (por detrás de Barcelona y San Sebastián) que mejor sabe rentabilizar los eventos artísticos, culturales y deportivos.

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