Una gasolinera en la trastienda de casa

Rogelio García, en la terraza de su vivienda en la calle Malva. / RAMÓN GÓMEZ

Dos familias de la calle Malva, en Arcas Reales, recurren al Consistorio para que se paralice la estación de servicio que se levanta a 19 metros

Jorge Moreno
JORGE MORENOValladolid

Rogelio García comienza la conversación mostrando la escritura de su actual residencia, en la que se describen los datos catastrales y dimensiones de una finca que compró, junto con su hermana y cuñado, allá por el año 1950.

«Vivimos dos familias en una casa molinera de dos plantas, y de la noche a la mañana nos hemos encontrado con que el Ayuntamiento ha autorizado la instalación de una gasolinera, que está a 19 metros de la parte de atrás», explica este jubilado de la Compañía de Industrias Agrícolas (CÍA), en la que trabajó como auxiliar de laboratorio hasta que cesó en 1999.

La decisión municipal del Área de Urbanismo se acordó el pasado 7 de junio, y en la misma los técnicos autorizan, «conforme a la legalidad» la concesión de la licencia de obras para una unidad de suministro de carburantes a la empresa Diesel Servicies & Trucks 2012 S. L.

Rogelio, de 81 años, se considera uno de los vecinos ‘pioneros’ del barrio Arcas Reales, en donde las casas molineras que había, y las nueves que se han reformado, conviven, cerca de la antigua vía del tren Valladolid-Ariza, con pequeñas industrias, talleres mecánicos y almacenes. «Los residentes de esta zona estuvimos durante años pagando las tasas de alcantarillado y agua potable, pero teniendo pozos ciegos», ironiza. Eran otros tiempos, donde para edificar más allá de Arco de Ladrillo se miraba para otro lado o se consentía, ya que era la periferia.

Pero ahora, la legislación urbanística ha cambiado, y los controles medioambientales, también. Por eso, tanto Rogelio como la Asociación de Vecinos San Gil de Arcas Reales, no entienden cómo el Ayuntamiento ha autorizado una gasolinera en una zona en la que hay otras tres a menos de un kilómetro de distancia. Y por ello han recurrido la concesión de la licencia en vía administrativa, aunque las obras prosigan.

«Mi mujer padece leucemia y mi hermana sufre hipersensibilidad química a casi todos los olores, desde un perfume hasta los detergentes. Para vivir, precisa de equipos que limpien el aire», relata Rogelio.

Los dos aparatos para repostar que ha autorizado el Ayuntamiento en base a la normativa anterior (la actual reformada por el nuevo equipo de Urbanismo prohibe estas estaciones a menos de 50 metros de las viviendas), se levantarán en el solar de 1.073 metros cuadrados, que antes ocupaba un lavadero de coches, y que está junto a un parque y unas pistas deportivas.

Pese a ello, los técnicos de Medio Ambiente han informado favorablemente, ya que el proyecto «cumple con las normas y reglamentaciones medioambientales», algo que Ecologistas en Acción cuestiona y ha recurrido también. Diesel Servicies solicitó la licencia en octubre del 2015, y las 67 alegaciones vecinales en contra fueron rechazadas por considerar que la gasolinera ‘low cost’ cumple con los requisitos de seguridad para instalarse.

«Mi vivienda y el huerto que tengo detrás, en la calle Malva, son los más cercanos a la gasolinera y así se lo hemos trasladado al concejal Manuel Saravia», explica Rogelio, que reconoce que se puso a llorar por «los problemas de salud de mi esposa y porque nadie ha tenido en cuenta estas circunstancias residenciales».

Este jubilado añade que han comunicado al Ayuntamiento que durante la excavación para colocar los depósitos del combustible «comenzó a manar agua, que fue achicada con una bomba. La empresa lo selló rápidamente con hormigón, para luego colocar las cisternas. ¿Es eso seguro?», se pregunta este vecino, que da por cierto que su huerto se contaminará por la proximidad.

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