La fiscal mantiene los once años de cárcel para el acusado de abuso sexual a su esposa, de 11 años

La fiscal mantiene los once años de cárcel para el acusado de abuso sexual a su esposa, de 11 años

El Ministerio Público hace la misma petición para los padres de ambos por cooperación necesaria

El Norte
EL NORTEValladolid

La fiscal ha mantenido hoy la petición de once años de cárcel para un joven acusado de un delito de abuso sexual continuado, supuestamente cometido contra su esposa, con la que se casó en Rumanía por el rito gitano cuando ella tenía 11 años, mientras las defensas han sostenido la petición de absolución.

El ministerio público también ha mantenido la solicitud de once años para los padres del encausado y de la menor, en estos casos como cooperadores necesarios, en la segunda sesión del juicio desarrollado hoy en la Audiencia Provincial de Valladolid, que ha quedado visto para sentencia.

Los hechos ocurrieron en 2014, cuando el acusado, que entonces tenía 17 años, se casó en Rumanía por el método gitano con la menor, de 11 años entonces, tras lo que acudieron a vivir a La Seca (Valladolid).

La fiscal ha considerado que la chica y el acusado tuvieron "relaciones completas" durante un año entero, hasta que la madre de la menor presentó denuncia, y "por mucho que las relaciones sexuales fueran consentidas" tuvieron un carácter "continuado" y ella era menor.

Ha rechazado el argumento de que el joven acusado y sus padres desconocían la edad real de la muchacha, ya que en su opinión la boda se discutió entre las familias de los contrayentes, y ha desechado también que el caso abarque un "error de prohibición" -desconocimiento de la normativa española-.

La fiscal ha argumentado en este sentido que los padres del acusado si no conocen la situación es por que "no quieren", ya que sí sabían al desplazarse a España cómo conseguir permisos de trabajo o residencia.

Ha citado una fotografía de la joven, que el magistrado presidente de la Sala ha mostrado a dos peritos que han declarado hoy por videoconferencia desde Sevilla, médicos forenses, que efectuaron un informe sobre la menor tras varias entrevistas.

La instantánea exhibida recuerda a los "concursos americanos de belleza infantil, donde las niñas vestidas de adultas y cuidadosamente pintadas parece que tienen más edad", ha dicho la representante del ministerio público, después de que las peritos dijeran sobre la fotografía, del día de la boda de la menor, que aparentaba "mucha más edad de su edad biológica" y parecía una "mujer adulta".

La defensa del joven acusado y de sus padres ha considerado "no acreditado" que las familias hablaran de la edad de la menor antes de la boda, ha calificado esta posibilidad de "mera conjetura", y ha defendido la prevalencia del artículo 183.4 del Código Penal al tener en cuenta que, más allá de la edad biológica, la edad mental es distinta, y además existe el consentimiento de ambos.

Ha rechazado la acusación de continuidad delictiva, ya que se trata de unos hechos que se ciñen al ámbito de la relaciones personales y ha defendido que la unidad natural de acción existe por unos hechos en una relación inicialmente consentida, con ánimo de querer llevar a cabo una relación sentimental, que incluye las relaciones sexuales.

Ha admitido que los padres del joven acusado llevan quince años en España, sin problemas sociales ni laborales, en armonía con la sociedad española, "pero son fieles a sus tradiciones como cualquier" ciudadano, en el sentido de que las personas de etnia gitana se casan jóvenes, igual que ocurre en España.

Ha apoyado su alegato en las declaraciones de las forenses sobre la apariencia de la joven de 11 años como una "mujer adulta", aspecto que la chica trasladó "en todo momento" al encausado, incluso con su perfil de Facebook, donde puso que tenía 26 años.

El letrado ha asegurado que la joven sabía lo que significaba el matrimonio cuando se casó, ha dicho que ahora tiene una nueva relación y un hijo -estuvo embarazada con 14 años-, y ha insistido en que es tradición gitana casarse a edad muy temprana.

Ha opinado que los padres del joven, que no saben leer ni escribir, no podían conocer la edad de la chica, que era quien llevaba su documentación, y ha explicado que, si la joven no se hubiera enfadado por que su esposo "miraba a otras chicas", lo que a su juicio pudo ser el origen de la denuncia que puso su madre contra él, es posible que ahora siguieran casados.

Es verdad que en esta época "por desgracia" los delitos contra la libertad sexual tienen mucho eco mediático, pero no pueden tratarse los casos como un "totum revolutum", hay que evaluar cada uno de ellos, ha manifestado el abogado.

La fiscal, aunque ha mantenido su petición de once años de prisión, ya que por tratarse de un delito continuado conlleva una pena mínima que oscila entre 10 y 12 años, ha expuesto también que si la Sala opta por apreciar el error de prohibición, implicaría no menos de dos años y medio de cárcel.

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