El Norte de Castilla

Fiestas de Valladolid

La blandura e invalidez de los toros deslucen el festejo en Valladolid

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Corrida del Juli,Talavante y David Mora / Ramón Gómez

  • La cuarta corrida de las fiestas en la ciudad, celebrada esta tarde, ha dado una oreja a El Juli y David Mora

Valladolid, 10 sep (EFE).- La blandura e invalidez de los toros de El Pilar ha deslucido la cuarta corrida de la feria de Valladolid, celebrada esta tarde, en la que El Juli y David Mora han cortado una oreja cada uno, más por la benevolencia de los tendidos que por lo exhibido en el ruedo.

Se han lidiado siete toros de El Pilar. El segundo, sobrero de otro de la misma ganadería. Desiguales de presentación, el encierro ha sido una sucesión de toros inválidos cuando no moribundos: un desastre de corrida. Excepto el tercero, algo manejable, todos han sido pitados en el arrastre.

Julián López El Juli, oreja y silencio.

Alejandro Talavante, silencio y saludos.

David Mora, oreja y silencio.

Lleno en tarde nublada pero calurosa.

Un desfile de tullidos

El primer toro de la tarde tenía las fuerzas justas así como una desesperante sosería. A fuerza de insistir, El Juli consiguió varias tandas de muletazos, de uno en uno y carentes de emoción. Como la estocada fue eficaz y la res murió con prontitud, la oreja no se hizo esperar. En su segundo, otro tullido, intentó en vano torear. Un muletazo sí y otro no, tenían la consecuencia de un derrumbe y el público animó al torero a que cesara en su empeño.

El primer toro de Talavante fue devuelto por inválido. El sobrero, de la misma divisa, estaba moribundo pero la autoridad no lo devolvió y el diestro aliñó con prontitud. El presidente escuchó una bronca que por intensidad se pudo escuchar en Tamames (Salamanca), lugar de residencia del ganadero. A su segundo enemigo, Talavante logró mantenerlo en pie pero no hubo lucimiento porque el toro esta más parado que un vendedor de máquinas de escribir.

Como un toro se mantenía en pie e iba y venía, Mora estuvo muy entonado en el primero de su lote, en ocasiones derrochando mucho valor en una faena vibrante que mereció una oreja. En el sexto y último de la tarde, Mora realizó una faena anodina ante un toro anodino, es decir como todos los de la corrida