El Norte de Castilla

Fiestas de Valladolid

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El toro de Morante de la Puebla dobla después de la estocada. / R. Gómez

El cartel soñado abre los festejos taurinos de las Fiestas

  • Padilla, José Tomás, Morante, El Juli, Manzanares y Talavante homenajean a Víctor Barrio en la primera de abono

Gradas repletas, ni un lugar libre, ni un hueco vacío. Valladolid al completo, lleno. Y, en esta ocasión, por los toros, por la tauromaquia. La primera de abono, el festejo taurino que abre el ciclo de la Virgen de San Lorenzo en el coso de la plaza de Zorrilla es, con seguridad, el más esperado de los eventos en mucho tiempo. La reventa desatada habla por sí misma de la importancia de lo que en minutos va a ocurrir en el albero pucelano.

Juan José Padilla, José Tomás, Morante de la Puebla, El Juli, José María Manzanares y Alejandro Talavante. Ahí es nada. Y los beneficios de la corrida irán destinados a la Fundación del Toro de Lidia, organizadora del homenaje en el que se rinde honor al segoviano Víctor Barrio, muerto este verano en Teruel después de sufrir una cogida.

Y precisamente es Raquel Sanz, la viuda del matador de Sepúlveda, quien analiza a través de lo que su marido hablaba de los protagonistas de hoy.

Juan José Padilla

«Es un ejemplo para todos. Vivimos mucho su tragedia, cómo fue, cómo se vino adelante, cómo con su sentido del humor y su fortaleza les hizo a todos hacerse cada vez más fuertes con todo lo que pasó. Yo recuerdo haber visto a Juan José Padilla torear antes de su percance del ojo en Valencia. Toreaba Víctor y el día antes estábamos allí y fuimos a ver a Juan José Padilla ante una de Miura. Me pareció heroico lo que hizo. Cuando salíamos de la plaza, me llamó la atención esa entrega que tenía con la gente; me encantó. Se lo dije a Víctor: «Me encanta este hombre cómo se entrega con la gente. Sale de jugarse la vida en este pedazo de corrida y cómo está en la calle con todo el mundo». Ese es el mayor recuerdo que tengo de Padilla con Víctor. Luego, con toda su tragedia, Víctor me hablaba de su fortaleza, de la raza, de que nunca se sabe qué va a ser capaz uno de hacer en una situación determinada. Víctor siempre decía que lo de Juan José había sido un ejemplo de vergüenza torera, de raza torera».

José Tomás

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José Tomás es José Tomás. Es que no hay más (y señala un libro de fotografías de José Tomás que una amiga le regaló. Se nota que lo abre con frecuencia). José Tomás en la Tauromaquia es un punto de inflexión. A Víctor le llegó, su concepto le gustaba mucho. Víctor no era de un torero en concreto. Era de todos, le gustaba ver a todos y quedarse con un algo de cada uno de ellos, pero la admiración por José Tomás era absoluta, desde hace muchos años. Recuerdo haber visto a José Tomás con Víctor en Las Ventas la tarde de las tres cornadas y las tres orejas, que fue gloriosa y épica. Recuerdo que un día, Víctor de novillero sin caballos, en Guadalix de la Sierra, un novillo le daba un revolcón, y Víctor volvía a ponerse en el mismo sitio, y venga, otro, e igual; y ya una señora gritó: «¡Este es como José Tomás!». Y yo, «que no señora, que como José Tomás no, que madre mía, qué vida». Sí que es verdad que Víctor, por su verticalidad, ese concepto del valor y de la quietud lo tenía».

Morante de la Puebla

«Cuando conocí a Víctor fue en esa época en la que Morante estaba un poco retirado. Tenía Víctor con un amigo una gracia con la que siempre estaban: ‘Vuelve Morante, vuelve Morante’. Morante es un torero de arte. Víctor no era tanto de esa rama, pero Morante es uno de los puntos destacados de la Tauromaquia moderna y le encantaba a Víctor. Morante... Víctor es un acérrimo defensor de Morante, de cómo torea con el capote y de que cuando sale ese Morante... lo revoluciona todo. Tuvimos la suerte de conocer a Morante. Víctor estaba de novillero sin picadores y había unos premios del Foro de la Juventud Taurina que le daban a Morante como mejor matador del año. Recuerdo que Víctor ni se atrevía a hablarle. Yo sí, yo le hablaba y le decía a Víctor, ‘pero Víctor, aprovecha que estás aquí con tu Morante’. Y Víctor luego me explicaba que ante él, como que no te salen las palabras, que es tu ídolo... Luego lo he visto en novilleros con Víctor, que se cortan porque lo ven como un ídolo, no se creen que estén hablando con él y se cortan».

El Juli

«Julián López es el torero de toreros. Tiene todas las tauromaquias. Es un portento. Julián es, por relación del que siempre fue el apoderado de Víctor hasta hace poquito, Pablo González, amigo del padre de Julián. No sé si Víctor llegó a coincidir con él en algún tentadero... Creo que sí. Pero de Julián, Víctor siempre destacaba su cabeza, su capacidad para ver el toro y saber lo que ese toro quería, necesitaba, y darle lo justo y no equivocarse nunca».

José María Manzanares

«Es una figura del torero e hijo de una gran figura del toreo. A Víctor había muchas cosas que le gustaban de José María Manzanares, como el que a pesar de ser hijo de una figura, haberse consolidado como figura del toreo. Muchos hijos de figuras no llegan y otros que llegan por que son hijos de figuras. Manzanares, no. Manzanares ha demostrado que es un torerazo y tiene mucho por demostrar, porque está en uno de sus mejores momentos»

Alejandro Talavante

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«La semana previa a Teruel fue de Alejandro Talavante de quien más vídeos vimos. Tuve la oportunidad de contárselo unos días después al propio Alejandro, porque cuando pasó lo de Vìctor toreaba en San Fermín y no pudo estar presente en el entierro. Pero luego, cuando bajaba de Pamplona, paró aquí y estuvo con los padres de Víctor y conmigo hablando; y, la verdad, un encanto. Todos son toreros y figuras, pero todos son grandes personas y son maravillosos. Le conté que Víctor estaba muy con Talavante, me explicaba todos los detalles suyos... Talavante está en un gran momento, espectacular, da gusto verle torear, me decía. Víctor estaba horas y horas con Talavante... Aquel día que vino a Sepúlveda me dijo Alejandro cuando le conté todo esto: ‘Vamos, que tenías ya talavantitis’. Y yo, sí, sí, totalmente. Víctor estaba constantemente fijándose en toreros. En todos. De ahora y de siempre. Lo que intentaba era coger lo bueno de cada uno de los profesionales para sumarlo a su propia personalidad, que era mucha».

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