Rosana: «Me gusta soñar en directo, y vivir en directo»

La cantante Rosana
La cantante Rosana / El Correo

La cantante actúa esta noche en la Plaza Mayor de Valladolir

LORENA LANDÁZURI Valladolid

-Empezó componiendo para otros hasta que dio un paso al frente y puso rostro a sus letras. ¿Ese cambio era algo que tenía que pasar o fue casualidad?

Siempre he considerado que soy una intérprete casual. De hecho, nunca pensé en ser cantante y siempre me he definido como compositora, por encima de todo. ¿Casualidad? puede ser… aunque los cambios siempre ocurren por algo y, a día de hoy, no podría vivir sin subirme a un escenario.

-Usted entró por la puerta grande en esto de la música. Fue artista revelación con su primer álbum y disco de diamante en poco menos de un año. ¿La escena musical necesitaba a Rosana?

No sé si la escena musical necesitaba a Rosana o es Rosana la que necesitaba a la escena musical. Y no a la escena musical en sí, sino a todo lo que ésta me ha regalado. Cada día trato de aprender algo nuevo de ella, de la gente, de mi público o de mis conciertos. Por tanto, la necesidad es mutua: una simbiosis en la que no podemos vivir la una sin la otra.

-Los temas ‘Lunas rotas’, y ‘El talismán’ esconden una historia curiosa en la que tiene algo que ver hasta el mismísimo Tarantino. ¿Qué pensó cuando supo que el director había elegido ambas canciones para una de sus películas? ¿Qué supuso para usted?

Quentin Tarantino pidió que le enviasen música para la banda sonora de su próxima película y, entre toda la música que le enviaron, estaba mi disco “Lunas Rotas”. No sé por qué eligió esos dos temas, ya que nunca pude hablar con él ni tuve la oportunidad de agradecerle que los eligiera. Según la compañía, fue porque le gustaron y porque le encajaban en las escenas. Para mí fue un auténtico placer que un gran director contara con mis canciones para la banda sonora de su trabajo.

-Canta al amor y al desamor. ¿El proceso a la hora de componer se prepara de manera diferente?

En cualquiera de los casos, simplemente dejo que el corazón traduzca y plasme, sin que mi cabeza se haga especialmente partícipe en el proceso. Lo que hago es centrarme al cien por cien y dejar que el corazón sangre sus emociones y las vierta en el papel. Me alimento de experiencias propias o de la gente que me rodea. Amor o desamor… en definitiva, emociones expresadas a corazón abierto a través de mi música.

-A finales de 2016 salía a la luz su último trabajo, ‘En la memoria de la piel’. Compuso 50 temas pero que al final se quedó con 11. ¿Qué tienen estas canciones para haber sido las elegidas?

En vez de elegir las canciones que irían en el álbum, escogí la gente que lo haría. Quedé unas 15 veces con amigos y familiares para cantarles trocitos de las canciones y que ellos mismos votaran, de 0 (No la incluiría) a 5 (¡Me encanta!), y así salieron las más votadas. Cuando sólo quedaban 20, me reuní con la otra familia, la del entorno profesional, para llegar a una preselección de unas 15. Al final, yo misma fui la que elegí las 11 que ahora forman parte de “En la memoria de la piel”.

-El disco ya lo han disfrutado en Estados Unidos y Latinoamérica y ahora se encuentra de gira por España. ¿Qué acogida está teniendo?

Estoy en la mejor gira de mi carrera. La acogida está siendo genial. En este momento estamos recogiendo muchos frutos y, lo mejor, está por llegar.

-Lleva 21 años subida a los escenarios, habrá visto los cambios que ha experimentado la industria a lo largo de dos décadas. ¿Han repercutido en su carrera? ¿Cuál es su secreto para mantenerse en primera línea y siendo fiel a sí misma?

Siempre defiendo la teoría de que mi música es para compartir, no para competir. Me gusta soñar en directo, y vivir en directo. Los tiempos cambian, la industria discográfica cambia, pero yo sigo siendo la misma, la que entró en el mercado de la mano de la gente y la que sigue en él precisamente por esa gente.

No tengo secretos para mantenerme en primera línea. Si tuviera la clave del éxito no solamente la repetiría siempre, sino que se la contaría al resto del mundo para que todos se dedicaran a hacer música. El éxito no es más que un gran momento de magia, que hasta ahora siempre me ha acompañado.

-Sus letras son cálidas, cercanas, sentidas… ¿Qué cree que busca el público que va a sus conciertos? ¿Qué versión suya espera encontrar?

En mis directos manda el público y pasará siempre lo que la gente quiera que pase. Mi deseo es dejar una huella en cada uno de ellos, para poder seguir latente en sus vidas. La gente tiene el corazón abierto a mi música y yo siempre procuro ser honesta con ellos y con mi trabajo, a través de estos paseítos mágicos por los conciertos, en los que puedo agradecerles todo lo que me dan.

-En ‘En la memoria de la piel’ hay una canción que es especial para usted, ‘No olvidarme de olvidar’. ¿Cree que es una paradoja necesaria?

Más que una paradoja es una 'autorrecomendación'. Es como la lista de los deberes del día, pero toda ella es positiva. Y que nadie piense que habla de ser rencorosa, ¡para nada! Yo no sé lo que es el rencor, ni el rencor ni la mentira.

-Ahora le toca actuar en Valladolid. ¿Qué memorias tiene de esta ciudad en su piel?

Una tierra bonita, con gente aún más bonita. No han pasado ni 5 meses desde la última vez que estuve allí, con un completo 'sold out', así que no puedo estar más agradecida con los vallisoletanos. Estoy deseando reencontrarme con ellos y poder grabar nuevas memorias juntos, en nuestra piel.

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