«No hay prisa Pucela, no hay prisa»

La banda, durante su actuación./Ricardo Otazo
La banda, durante su actuación. / Ricardo Otazo

'Los Pichas', con un lleno casi total, hicieron disfrutar a una Plaza Mayor en la que no faltó una pedida de mano

Javier Ayuso Santamaría
JAVIER AYUSO SANTAMARÍAValladolid

‘Los Pichas’ prometieron sorpresas, y las dieron. Primero en forma de vídeo, que además sirvió de tributo al que tradicionalmente es el grupo que cierra las fiestas: Candeal. También anunciaron un lleno en la Plaza Mayor; y lo hicieron. La rumba canalla con denominación de origen de La Rondilla había desembarcado. Homenaje a los barrios, a la ciudad, al mundo de la cultura y al fallecido actor Julio Lázaro. Concierto inaudito y especial, hasta con una pedida de mano que acabó con un ‘sí, quiero’. En definitiva, toda una fiesta.

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La formación habitual, con Javier Carballo como intérprete, Agustín como percusionista, Alberto a la guitarra e Iván al bajo, contó con los refuerzos de Chuchi Monja apoyando a las guitarras y Rubén Lázaro a la batería. Grandes músicos locales para dar fuerza al fin de las Ferias y Fiestas de San Lorenzo de 2017 para que Valladolid se quede con un buen sabor de boca y ya piense en el próximo año.

Los Pichas en directo son un ciclón. Poco a poco van haciendo que la alegría que transmiten sus canciones se infiltre en el público y que este acabe cantando y bailando al ritmo de las caderas de Javi y de su rumba canalla.

La noche ya estaba echada y la temperatura era inmejorable. Gran aliciente para que la gente se animase a ver esta actuación. Es difícil dejar de pensar en salir y divertirse si una ciudad entera lleva diez días de fiestas, y con este último concierto olvidarse de ello no ayuda. Hoy, vuelta a la normalidad pero por la noche; fiesta, que a esta invitaban Los Pichas.

Cerrar unas fiestas patronales es una gran responsabilidad, pero ser quienes cierran las fiestas en su ciudad natal es motivo de orgullo y responsabilidad. Y Los Pichas estuvieron a la altura. Los vallisoletanos saben que pese a no tener discos, en verdad no los necesitan, allá por donde van hacen disfrutar a quien acude a sus actuaciones. «No hay prisa Pucela, no hay prisa», apeló Javier al público de Valladolid. Tras esto, versiones rumberas de canciones como ‘Lalala’ de Massiel, ‘Hace calor’ de Los Rodríguez’ o Nino Bravo. La Plaza Mayor estaba en sintonía de rumba.

Se acercaba el final, y como no podía ser otra de forma, para cerrar por todo alto sonó ‘Sobreviviré’ y el ‘Himno de La Rondilla’. Himno a los barrios, a su gente, a Valladolid y a un fin de fiesta que de esta forma ha acabado por todo la alto.

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