Naïa: «Hacer canciones es algo que te pide el cuerpo, aunque no seas profesional»

Los componentes del grupo Naïa. /Anna Moskalkova
Los componentes del grupo Naïa. / Anna Moskalkova

El grupo será uno de los que participará en el concurso de bandas locales de Valladolid Ondarock

Javier Sanz
JAVIER SANZ Valladolid

Llevan unos cuantos años en el mundo de la música. Naïa trata temas “extremadamente personales” en sus canciones, o eso dice su cantante y compositor de las letras, Dani G. Lagunar. Junto a su hermano Rubén al bajo, Pablo en la batería y Leandro de segunda guitarra, han sacado tres trabajos. El martes 5 de septiembre estarán actuando en la pista deportiva de Las Moreras. No se lo toman como un concurso, si no como una oportunidad de que más gente escuche su música.

Vosotros habéis empleado la autoproducción y cada vez más grupos la usan. ¿Es una alternativa a los caros estudios o puede usarse de manera asidua a nivel profesional?

– Ahora mismo, de la música se vive muy poco. En nuestro caso estamos encantados así, tomas las decisiones que quieres. Conozco algo de diseño gráfico y la parte artística también la podemos meter ahí y autogestionarnos. Yo creo que no queda otra. Vivir de ello en estos momentos es una posibilidad irreal. En estos años, el verdadero problema no lo han tenido los grupos grandes, solo los medianos y pequeños, así que han usado otra manera que no fuese la autoproducción.

¿Estos grupos en los festivales son los que puedan sufrir las consecuencias de traer a grupos más grandes?

– Efectivamente, al final los festivales se han acabado convirtiendo en algo a lo que vas casi más a la fiesta que a ver a los grupos. Lo que ha pasado en estos años es que grupo grande aguanta y los medianos no tienen manera de salir porque no pueden generar unos beneficios para siquiera mantenerse. Vemos que en los festivales están las mismas bandas. La música se ha convertido algo aledaño en los festivales.

¿Y cómo está el panorama en Valladolid?

– Yo creo que es muy rico y variado. Se está haciendo una labor muy buena. Aunque muchas veces la culpa la tenemos los propios músicos. Me gusta partir de qué puedes hacer tú para mejorar esa situación. Muchas veces los propios músicos nunca vamos a ver otros músicos. A mí me gustaría mejorar en ese sentido, tenemos que aprender. Pero el panorama en Valladolid está muy interesante.

¿Qué hay de estas iniciativas como Ondarock donde estáis vosotros?

– El Ayuntamiento al final tiene que apoyar a las bandas que luego están llevando el nombre de Valladolid por España. ¿Cómo entra el consistorio ahí? Hombre, una actuación pagada por el ayuntamiento es muy interesante. Más que nada porque te puede poner en sitios donde no te ha visto nadie como la Plaza Mayor. Esto que digo viene muy bien para ir a otros sitios. ¿Se puede mejorar? Si somos críticos, también. El espacio Moreras puede ser muy interesante en este momento. A lo mejor no deberíamos centrarnos en si Primal Scream cuesta tanto dinero y montar un escenario contiguo donde se pudiera ver a bandas de Valladolid. En otras ciudades encuentras las carpas de peñas que es muy interesante y aquí no se hace, por ejemplo.

Entrando a valorar vuestra música, ¿qué tratáis de expresar?

– Yo creo que es algo extremadamente personal. Hay gente que le pasa algo y lo cuenta, otros hacen canciones y es una forma de exteriorizarlo. Es algo que te pide el cuerpo. Cuando me pasan cosas a mí lo que me apetece es contar cosas y unir una melodía y una letra. No lo hago de cara a lo que dice la gente.

¿Cómo comenzasteis vosotros?

– Hace muchos años, mi hermano Rubén, el bajista, y el batería, Pablo, se juntaron para aprender a tocar un instrumento y decidieron aprender. En ese momento yo tocaba la guitarra en otro grupo y realmente era para pasar el rato. Nos juntábamos en un local para tocar versiones. No nos planteábamos si íbamos a tocar para la gente o tocar en un concierto. Era satisfacción propia. Con los años fue creciendo, apareció Leandro y estábamos encantados de que con dos guitarras sonara todo con más energía. También fue fruto de la casualidad. Nos pusimos en contacto a través de una amiga común y a partir de ahí empezamos. Nos juntábamos más para nosotros más que para la gente.

O sea que, como muchos grupos, comenzasteis haciendo versiones.

– Ahora mismo no tocamos ninguna versión. Pero al principio para aprender, por comodidad, pues sí.

¿Cómo es conseguir bolos fuera de Valladolid?

– Estamos contentos porque es bastante difícil conseguir bolos fuera. El tener que moverse fuera de Valladolid y que eso sea rentable es muy complicado. Al final lo que tienes que tratar son los conciertos en Valladolid. Eso sí, llegar a Segovia y que haya 15 personas es todo un logro. Es diferente tocar donde tus amigos no fallan.

¿Todos trabajáis?

– Sí. Como te digo, vivir de la música es algo muy ilusorio y casi imposible. Yo creo que es algo que te tiene que pillar muy jovencito. Hacer ahora una gira de cuatro meses con la que ganarnos la vida es impensable. Aparte, lo complicado que es dejar los temas personales... Vivir de ello para mí es imposible.

¿Entonces se puede tener la música como prioridad, aunque no te dediques profesionalmente, o hay que sacrificar?

– Hay que sacrificar mucho. Cada uno tiene una vida personal. Desde parejas e hijos hasta el trabajo mismo. Pero ahí están las prioridades. Nadie te va a pedir que lo pongas delante de tu trabajo pero no lo vas a poner el número 10.

Quién se compra un instrumento ¿lo hace por gusto o porque quiere dedicarse a la música?

– Yo creo que por gusto y no hay que hacerlo de otra manera. Al menos en principio. Tienes que encontrar una satisfacción personal. Sería una mala idea comprarse una guitarra y querer dedicarse a ello desde el principio. Es un error pensarlo así. Eso te puede llevar a una desilusión bastante grande.

¿Qué otras alternativas dentro de la música hay para ganarse la vida?

– Puedes acabar en una orquesta, puedes ser profesor de guitarra. Estos son trabajos con los que se vive de la música. Conlleva mucho esfuerzo, pero digamos que esto es más sencillo que ganarte la vida con una banda de música.

¿Hay nervios al subir al escenario?

– Creo que hay nervios siempre. Otra cosa es que con los años aprendas a controlarlos siempre. No te tiene que comer. Yo antes lo pasaba bastante mal. Media hora antes de subir no había quien me hablara. Ahora he conseguido estar nervioso los cinco minutos antes de subir al escenario. Tiene que poder más lo bueno a lo malo.

Y en esto de los nervios, ¿en qué parte entra ensayar para hacerlo perfecto?

– Es como un examen. Si has estudiado para ello tienes que pensar que va a salir bien. Si llevas la lección aprendida, lo normal, es que salga bien. Si lo llevas de diez puede que salga de ocho. Pero si lo llevas de siete, pues claramente... Ensayar es lo más importante.

¿Qué influencias habéis recibido?

Siempre nos dicen que nos parecemos a Pignoise. Particularmente, es un grupo que no me gusta aunque sí podemos tener las mismas influencias que hay en ellos. Yo al final digo que hacemos pop-rock. ¿Comercial? Pues sí, pero tampoco hay ningún problema en eso. Parece que en muchas ocasiones en el momento en el que pones comercial tiene que ser algo malo y al final quiero elevar la balanza a favor.

¿De dónde viene el nombre del grupo?

Naïa viene de una novela que tenía un personaje que se llamaba Laia. Nos gustaba la opción de poner un nombre de chica al grupo, pero no nos gustaba. Lo cambiamos a Naïa.

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