Marta Hazas: «Siempre quise ser actriz, el periodismo era un plan B»

La actriz Marta Hazas /Belén Díaz
La actriz Marta Hazas / Belén Díaz

La obra '5 y Acción’ podrá verse el lunes 4 en el Teatro Carrión.

LORENA LANDÁZURI Valladolid

-Después de éxitos en la pequeña pantalla como ‘Gran Hotel’ o ‘Velvet’, vuelve a las tablas con ‘5 y acción’, una comedia de enredo repleta de gags, líos amorosos y en la que todos ocultan algo. ¿Cómo ha sido reencontrarse con el aplauso directo del público?

Siempre he seguido haciendo teatro estos años: amigos hasta la muerte, Don Juan Tenorio, El Caballero de Olmedo... así que más que un reencuentro el aplauso es algo que me recuerda a diario por qué amo mi profesión.

-En la obra interpreta a Marisol, una joven presentadora del tiempo que sueña con ser actriz. Usted estudió periodismo y finalmente acabó en el mundo de la interpretación. ¿Qué tiene en común con su personaje?

¡Afortunadamente nada! Siempre quise ser actriz y el periodismo era un plan B.

-Comparte escena con otro rostro familiar de la pequeña pantalla, Carlos Sobera ¿Cómo es trabajar con él?

Un gusto. Es generoso, buen compañero y amigo.

-Líos, sueños rotos, desengaños… la obra describe una cara poco amable de la profesión del actor. ¿Es una realidad frecuente dentro del mundo de la interpretación?

Es la cara poco amable de cualquier trabajo en el que hay más de 50 personas juntas intentando realizar sus sueños. No es una realidad para todos. Habrá casos, en esta profesión como en otras, que nosotros hemos contextualizado en un medio que conocemos y nos gustaba estéticamente para contar esta historia.

-En 2016, la fundación AISGE, presentaba el Estudio sociolaboral del colectivo de actores y bailarines de España, en el que se ponía de manifiesto la precariedad reinante en el gremio de los intérpretes. Uno de los datos más llamativos era que solo el 43% de los actores había realizado algún trabajo en escenarios o frente a las cámaras a lo largo de ese año. Además, los ingresos que perciben son bajos, solo alrededor del 8% puede vivir la interpretación. Una vez se apagan los focos ¿No hay tanto glamour como la gente piensa? ¿Echan en falta más apoyo por parte de las instituciones o del público?

No sé qué piensa la gente, pero es un trabajo en el que al levantarte a las 6:00 de la mañana y llegar a tu casa a las mil no tiene el mayor glamour del mundo. Yo echo de menos la educación. Educar a apreciar la cultura desde pequeños, educar a ser emprendedor, a arriesgarse. Echo de menos un poco más de unión en el gremio para enfrentarnos a los castigos ejemplares que impone el gobierno en ciertas ocasiones...

«Tengo la suerte de haber tenido una pandilla en la que mis amigos chicos no se creían un género superior a mí y a mis amigas (...). Ahora tengo la suerte de trabajar con hombres que, no sé si son feministas o feministos, lo único que sé es que no ven atacada su virilidad por chorradas». Esta reflexión que compartió en Instagram le valió unos cuantos ‘me gusta’. ¿Hace falta que en el cine y la televisión se reinventen los roles asignados a las actrices para contribuir al feminismo?

Creo que hay que dar oportunidad a historias en las que las mujeres no son solo comparsas de los hombres. Que la mujer no se vuelva invisible a los ojos del cine o la televisión a partir de cierta edad. Poco a poco hay más mujeres directoras, guionistas que tienen historias potentes que contar, historias en las que no hay solo floreros o "floreras".

-Sus publicaciones en redes sociales y en su blog revelan que el mundo de la moda le interesa. ¿En qué medida influye el vestuario para meterse en el papel? ¿Conserva prendas de algún rodaje?

El vestuario es importante porque condiciona tu movilidad, expresividad además de cómo te hace sentir de cómoda, incómoda... No es igual ir vestida del siglo XIX para montar a caballo que de superheroína. Y sí, de cada rodaje algo conservó: de ‘Velvet’ un vestido rojo precioso y de ‘Bandolera’ varias piezas hechas a medida.

-Cuando una serie termina, después de varias temporadas en emisión, el público suele recordar con nostalgia a los personajes más representativos. ¿Le ocurre lo mismo a los actores? ¿Hay algún personaje que le haya marcado especialmente?

Todos me han marcado por lo que aprendo, por su repercusión... Muchas veces da nostalgia sobre todo por los equipos humanos que se forman en los rodajes y hay personajes maravillosos. Para mí ‘Bandolera’ fue increíble, mi Amelia de ‘El Internado’ o la loquita de Laura en ‘Gran Hotel’. A Clara aún la estoy disfrutando (‘Velvet colección’)

-Hace unos meses compartía con sus seguidores la estrella que le han dedicado en el paseo de la fama de Tetuán, en Santander. ¿Se imaginaba tener un reconocimiento así en su ciudad?

Me ha hecho muchísima ilusión. Cuando empezaron a ponerlas me encantó la idea y pensaba que ojalá un día pensaran en mí.

-Ha hecho cine, televisión, teatro… ¿Qué retos le quedan por alcanzar?

Protagonizar una película de las que se ven mil veces, aprender a hacer teatro como la Machi, con esa generosidad y verdad y estrenar una serie que quiero hacer y está aún en proyecto con mi productora Medio Limón. Hay muchos personajes que son un reto y que me están esperando en cualquiera de esos tres medios. Mi reto vivir toda la vida de esta profesión y con la ilusión intacta.

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