Entre Locomotoras y traviesas

La Asociación de Amigos del Ferrocaril explica la historia de la locomoción en una muestra con maquetas móviles, vagones reales y un tren infantil

Las hermanas Bermejo enseñan a los niños de la familia la maqueta dedicada al 'tren burra'.
Las hermanas Bermejo enseñan a los niños de la familia la maqueta dedicada al 'tren burra'. / Henar Sastre
Clara Rodríguez Miguélez
CLARA RODRÍGUEZ MIGUÉLEZValladolid

Reproducciones en miniatura que silban entre decorados de yeso y madera y un parque tripulado para los más pequeños no son más que dos pinceladas que anticipan lo recogido por la XXVI Exposición Ferroviaria, a cargo de la Asociación Ferroviaria de Amigos del Ferrocarril (ASVAFER). La antigua estación de La Esperanza colgó el cartel de abierto el pasado sábado, 2 de septiembre, y allí penderá hasta el próximo domingo, día 10, para los visitantes que, por los 2,50 euros que cuesta la entrada, deseen adentrarse en un mundo de vías y locomotoras que resoplan. Los niños chillan de excitación mientras corretean por el recinto: ellos, además de en el tren auténtico, al que puede subir toda la familia, se recrean en uno más pequeño bajo la mirada atenta de sus padres y los miembros de la asociación.

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Javier Bastida, responsable de comunicación de ASVAFER, cifra el número de visitantes que ya han desfilado entre vías en unos 1.000, y espera que se alcancen entre 4.000 y 5.000, balance habitual de la muestra, que sólo está disponible en fiestas. Este año se integra la novedad de una maqueta histórica que reproduce el horario real de la estación de Valladolid Campo Grande a mediados de los 80. La nave que contiene esta maqueta en tiempo real encapsula también una dedicada al tren ‘burra’.

ASVAFER tiene su sede en la antigua estación, que actualmente está en desuso. Las vías que componen su trazado, que anteriormente formaban parte del estriado habitual de los recorridos, hoy sólo recibe el traqueteo de algunos trenes de carga para la fábrica de automóviles FASA-Renault. «Es bonito que se trate de recrear las cosas antiguas», opina César Cifuentes, uno de los visitantes, «y más si esa reconstrucción la prepara gente que ha vivido lo que significan esos adelantos». Él y su hija Marina, que redescubre la muestra con ilusión, lamentan que las instituciones apenas inviertan en proyectos de este tipo.

«Ahora la gente ya no sabe lo que es una locomotora de vapor», remacha Javier Bastida, que realza la minuciosidad de las maquetas y su objetivo de ayudar a comprender el funcionamiento de los trenes de antes y ahora. No faltan guiños a la estación de Medina del Campo o a un tipo de puente que recibe el nombre de ‘puente de lazo’ por el cruce que efectúa. Por su parte, las hermanas Bermejo visitan el área en familia, encantadas al ver el entusiasmo de los niños. «A papá le gustaba y ya tenemos cierta tradición, nos gusta venir».

En el vagón del tren a Ariza no hay aire acondicionado. Pero desde luego, la emoción de los viajes en tren pervive en sus asientos.

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