«Debemos abordar, desde la caridad política, los problemas que empobrecen y excluyen»

Luis Argüelo ante la imagen de la patrona. /A. Mingueza
Luis Argüelo ante la imagen de la patrona. / A. Mingueza

El obispo auxiliar, Luis Argüello, oficia la eucaristía en honor de la patrona, la Virgen de San Lorenzo

EL NORTEValladolid

El obispo auxiliar de Valladolid, Luis Argüello, ha sido el encargado de oficiar este viernes la misa en honor de la patrona de Valladolid, la Virgen de San Lorenzo, dado que el cardenal Ricardo Blázquez se encuentra en Covadonga celebrando la ecucaristía en honor de La Santina, como presidente de la Conferencia Episcopal. Con el templo de San Lorenzo abarrotado de público y la Corporación Municipal presente, Argüello recordó que el Ayuntamiento ha tenido mucho que ver en el impulso a la devoción de la ciudad a su patrona, antes y después de 1719, año en el que fijó el 8 de septiembre como día de la celebración de su fiesta.

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En su intervención señaló que la vida es bella no porque todo esté en su sitio o porque sea exactamente como la imaginamos, «la vida es bella porque cada día nos da la posibilidad de relación con el Misterio, y todo puede convertirse en un desafío para descubrir esta relación y para obtener de ella una ganancia para uno mismo. Lo que nos libera de la ansiedad y del miedo es haber experimentado que en lo imprevisto se esconde algo que ha sido preparado para mí, una ocasión para profundizar en esa relación con el Misterio». A su juicio, el motivo por el que la gente ya no cree, o cree sin creer, «es porque no vive su propia humanidad, porque no está comprometida con su propia conciencia».

Este día 8 de septiembre de 2017, año del centenario de la Coronación Canónica de Nuestra Señora de San Lorenzo, «nos permite contemplar el tiempo en toda su andadura y adentrarnos en la espesura de la existencia con nuestros conciudadanos para compartir fiesta, abordar problemas y sentirnos, al tiempo, abrazados y desbordados por el Misterio», señaló el obispo auxiliar, al tiempo que animó a todos a «entrar en la espesura de las relaciones y convivir en la familia y con los vecinos; en el trabajo y en la comunidad política, con los compañeros de equipo y con los contrarios.

Reconoció que la convivencia lleva consigo problemas que precisan fórmulas de organización o de resolución de conflictos, «pero esconde el misterio del vínculo que nos une y que, tanto en la fiesta como en el dolor compartidos –pensemos en los atentados de Barcelona o los desastres provocados por los huracanes– abre los corazones y las manos a la solidaridad».

Y también hizó hincapie en la necesidad de adentrarnos en la espesura de la historia «y toquemos las llagas de los perdedores para abordar, desde el ejercicio de la caridad política, los problemas económicos y sociales que empobrecen y excluyen, y adorar el Misterio de una presencia sorprendente que nos recuerda el papa Francisco en su mensaje para la I Jornada mundial de los pobres que se celebrará el próximo 19 de noviembre: Si realmente queremos encontrar a Cristo, es necesario que toquemos su cuerpo en el cuerpo llagado de los pobres, como confirmación de la comunión sacramental recibida en la Eucaristía. El Cuerpo de Cristo, partido en la sagrada liturgia, se deja encontrar por la caridad compartida en los rostros y en las personas de los hermanos y hermanas más débiles», concluyó Argüello.

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