El Norte de Castilla

Fiestas de Valladolid
Actuación de Los Vivancos.
Actuación de Los Vivancos. / H. S.

«Se nos enseñó a bailar casi como a un juego, algo del día a día»

  • Elías Vicancos, artista

Israel, Cristo, Josué, Josua, Judáh, Aarón y Elías son los bíblicos nombres de los siete hermanos (de un total de 40) que desde niños entregaron su vida a la danza, a la música y a otras artes. Ayer llevaron el humor, las artes marciales, los equilibrios, la danza y la música que componen su espectáculo 'Nacidos para bailar' al Teatro Carrión y hoy lo volverán a hacer a las nueve de la noche, después de una gira internacional.

-¿Hay una palabra para definir vuestros espectáculos?

-Es dificil definir lo que hacemos. La gente no suele entenderlo hasta que lo ve. Nosotros hablamos de fusión extrema. En 'Nacidos para bailar' puedes encontrarte desde una orquesta sinfónica tocando Metalica mezclado con ritmos del flamanecos hasta ballet clásico o artes marciales. También tocamos música en directo integrando elementos circenses como el equilibrismo.

-La danza, al final, es por la disciplina que más se os conoce, pero parece que no os alejáis tanto del circo.

-Es verdad que el circo mezcla la danza y la puesta en escena, como el circo de Sol. En nuestro caso hay una similitud con el Circo del Sol en el sentido de que es una cosa original aunque lleva elementos de musical, verás ingredientes del producto que convierten a este híbrido en un sólido.

-¿Como ha acogido el público esa mezcla de géneros?

-En general hemos tenido muy buena aceptación, tanto por parte del público como de la crítica. Lo que hacemos es un trabajo muy sincero. Si quisdieramos hacer flamenco puro sería una falacia. Hay personas que vienen a vernos con una idea equivocada, más purista, y salen chocados. Un poeta utiliza las palabras que conoce. En Amsterdam hicimos ballet, en Canadá actuámos en la sinfónica. En Madrid fue flamenco..

-Eres el mayor de los siete, ¿te coloca eso en el papel de líder?

-No. Somos un grupo muy versatil. También es difícil porque ser hermanos es una de nuestras débilidades, esa democracia. A la vez, esta unión hace que el grupo sea muy fuerte. De los cuarenta hermanos solo nosotros siete nos dedicamos a esto. Además de dos hermanas que bailan, pero no con Los Vivancos. Todos aportamos a la hora de crear cosas. Aunque, obviamente, al que se le da mejor la algo en concreto pues apuesta más por ello.

-Venis de una familia poco común, ¿eso se refleja en vuestro trabajo?

-Desde niños hemos viajado muchísimo y eso se refleja en nuestra obra porque hay esta combinación de técnica y virtuosismo y del espectáculo americano y europeo. Nuestro padre fue nuestro primer maestro. Él nos inculcó unos valores familiares importantes, como mantenernos unidos y el amor a las artes, a la música, a la danza. Se nos enseñó a bailar casi como un juego, algo del día a día. Aunque requiere mucha disciplina aprendimos a amarlo. La mentalidad de que todo es posible. De no decir no puedo. A veces nos miraban raro en el conservatorio de danza si queriamos hacer un salto mortal. Y eso se refleja mucho en nuestro trabajo. Si te pasas a pensar es algo inherente a nuestra educcion.

-¿Ahora podéis afirmar que nunca habéis dicho no puedo?

-Intentamos vivir acorde a eso. Entendiendo que todo tiene sus limitaciones. Porque tampoco se puede vivir con falsas expectativas, pero siempre intentamos darlo todo, en los ensayos, en el escenario, en nuestro día a día. A veces quieres hacer 15 piruetas y al final solo llegas a 10. Pero hay que intentarlo.