Familiares, abogados y jueces despiden Rodríguez-Monsalve, el colegiado de más edad

Un momento del funeral en la iglesia de Santiago.
Un momento del funeral en la iglesia de Santiago. / R. ALONSO

Miembro de una saga de letrados, ejerció durante 65 años en Valladolid y Madrid

Jorge Moreno
JORGE MORENOValladolid

Para algunos director de un bufete que ha sido referente jurídico en los tribunales de Valladolid durante seis décadas, para otros «modelo de trabajor incansable», como recordó el sacerdote en la homilía, que hasta hace unos días seguía conociendo nuevos asuntos de justiciables. Más de un millar de personas despidió ayer a Santiago Rodríguez-Monsalve Menéndez, el abogado número 29 del Colegio vallisoletano, y el de más edad (93), fallecido el lunes en el Clínico.

Compañeros de profesión, con el decano y exdécanos presentes (Javier Garicano, Jesús Gómez-Escolar, Enrique Sanz Fernández-Lomana y Jesús Verdugo, respectivamente), de los procuradores, jueces de la Audiencia y del Tribunal Superior de Justicia se sumaron a las condolencias a su viuda, María Magdalena Garrigós, sus seis hijos, tres de ellos abogados, y 18 nietos.

El funeral se celebró este martes en la parroquia de Santiago Apóstol, y en el mismo el sacerdote recordó dijo el religioso frente al féretro.

A la ceremonia acudieron también el alcalde de Valladolid, letrado colegiado desde 1995, el presidente de la Diputación Provincial, Jesús Julio Carnero, el exregidor, Javier León de la Riva, y representantes del comercio local.

Algunos de sus colegas que pleitearon en asuntos judiciales resaltaron «su personalidad litigiosa, de defensor hasta el final del cliente, ya fuera particular o compañía. Agotaba todos los recursos posibles».

Patrono de varias fundaciones eclesiásticas de Valladolid, su cuerpo fue enterrado en un acto íntimo en una sepultura familiar del cementerio de Las Contiendas.

Ingreso en el Clínico el domingo

El abogado Santiago Rodríguez-Monsalve Menéndez falleció el lunes, a los 93 años como consecuencia de una parada cardiorespiratoria. El letrado comenzó a sentirse indispuesto en la tarde del domingo en Simancas, y la familia lo trasladó hasta el hospital Clínico Universitario de Valladolid, donde falleció a primera hora de ayer.

Santiago Rodríguez-Monsalve había nacido en Valladolid el 29 de septiembre de 1923, y siguió el ejercicio de la abogacía como su padre, que llegó a ser decano del Colegio de Abogados en los años 30.

Esta corporación profesional, de la que formaba parte tras colegiarse el 15 de noviembre de 1946, le hizo un homenaje en el año 2011, donde se le entregó una medalla y se le reconoció su trabajo por sus 65 años de ejercicio en la abogacía.

Padre de seis hijos, los que le conocieron y trataron en vida como abogado destacaron su afán luchador en los tribunales, y su «excelente preparación en materia civil y penal», de la que dio muestra el hecho de que fuera designado en 1946 como mejor estudiante de Derecho de toda España, por las matrículas que obtuvo a lo largo de su carrera.

Aquel año fueron dos los estudiantes universitarios a los que las autoridades franquistas reconocían con Premios Nacionales de Fin de Carrera. Ambos habían destacado por sus expedientes universitarios, pero fue el propio Santiago el que decidió que el primero en llevarse los honores a nivel nacional fuera el otro colega. Pese a que ambos tuvieron todos los cursos con matrícula de honor, su compañero había sacado otra carrera, la de Filosofía y Letras.

«Entonces le dieron la medalla de plata y Rodríguez-Monsalve se conformó con la exención del abono de las tasas con la que se premiaba a los ‘buenos estudiantes’. Cuando eres hijo de abogado, es de justicia hacerlo así», llegó a decir con el tiempo a sus seis vástagos.

Despacho propio

Con la licenciatura, el joven letrado no tardó en dejar el despacho de su padre para independizarse profesionalmente. Los asuntos comenzaron a llegar y el prestigió del Santiago fue aumentando entre los tribunales de la época.

Durante años, se especializó en asuntos de compañías de seguros, y la Unión y El Fénix Español le encargó todas aquellas reclamaciones automovilísticas y de hogar.

Cuenta Luis Lavín, colegiado en febrero de 1969 y pasante durante dos años con Ángel Torío, que cuando entraba un asunto en el que de parte contraria estaba Santiago Rodríguez-Monsalve, «el catedrático de Penal nos decía: 'Ojo con este tema que detrás de él está Santiago y no me confío’». La abogacía le llevó también a aceptar pleitos calientes en pleno franquismo.

Defensa en el TOP

Entre ellos, el de un grupo de estudiantes que protestaron con piedras por la falta de libertades, y decidió detener el paso de un tren ocupando la vía. La Policía les detuvo y los pasó al Tribunal de Orden Público (TOP). Entre los detenidos estaba Luis Arroyo Zapatero (Valladolid, 1951), jurista especialista en Derecho Penal Europeo e Internacional.

«Santiago le defendió y logró su absolución. Pero no contentos, el Rector de la Universidad de Valladolid, Luis Suárez Fernández, decidió la expulsión de Arroyo Zapatero, y le prohibió estudiar en la facultad vallisoletana, como alumno oficial o como libre. Monsalve interpuso un recurso Contencioso-administrativo y lo ganó, siendo ponente Federico Sainz de Robles», recuerda un letrado de aquellos años, que apostilla, que Luis Arroyo ha sido luego profesor en la Universidad alemana de Colonia, en la de Friburgo y Rector de la Universidad de Castilla-La Mancha (1988-1999).

Posteriormente, Santiago Rodríguez-Monsalve Menéndez firmó el recurso ante el Tribunal Supremo que se presentó contrario al cierre de la Universidad de Valladolid, en el curso 1975-1976. Padres y alumnos suscribieron aquella reclamación contra el decreto para que se volviera a las aulas. Y se alcanzó.

Amistad con Miguel Delibes

Tres años de edad se llevaba el académico y exdirector de El Norte de Castilla con el letrado. Ambos habían cursado sus estudios en el Colegio Nuestra Señora de Lourdes de Valladolid, y la amistad prosiguió durante décadas.

De hecho, el escritor le menciona en dos de sus libros sobre la caza, afición que compartían con escopeta y bota. En su obra ‘El libro de la caza menor’ (1964), Delibes, le califica de «ilustre letrado, que anda coqueteando con la caza desde hace un lustro».

La misa funeral se celebro este martes, a las 12 de la mañana, en la parroquia de Santiago Apóstol de la capital, a escasos metros donde Rodríguez-Monsalve Menéndez tenía su despacho y donde estuvo trabajando hasta las últimas semanas.

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