Dos extrabajadores de Renault, imputados por robar cinco mil inyectores

Fábrica de Motores de Renault en Valladolid./El Norte
Fábrica de Motores de Renault en Valladolid. / El Norte

Las piezas se vendían tanto dentro de España como en el extranjero, principalmente en el mercado marroquí

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El Juzgado de Instrucción número 6 de Valladolid ha dictado auto de imputación contra cinco personas por el robo sistemático de inyectores detectada desde primeros de 2016 en la Factoría de Motores de la compañía del rombo en Valladolid, de la que desaparecieron más de 5.000 de estas piezas por valor superior a los 255.000 euros gracias a la presunta participación directa de dos operarios de la misma.

En su auto, al que tuvo acceso Europa Press en fuentes jurídicas, la instructora anticipa que «los hechos podrían ser constitutivos de un delito continuado de robo con fuerza y/o hurto, a la vez que acuerda continuar las presentes actuaciones por los trámites del procedimiento abreviado contra los cinco investigados».

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Se trata de los entonces operarios de Renault A.J.C.M. y L.V.G, ambos de nacionalidad española, así como del también español R.S.S. y de los ciudadanos de origen marroquí A.J. y M.A, el último de ellos en paradero desconocido desde que se descubrieron los hechos y, además, investigado también por delito de tráfico de drogas.

En la causa, la multinacional automovilística figura personada como acusación particular ya que fue la que a través de su representante legal interpuso denuncia el 11 de noviembre de 2016 en la Comisaría de Delicias para hacer constar que desde el día 3 de febrero de ese año, fruto de distintos inventarios de piezas realizados, se había venido detectando la desaparición de inyectores de su ‘stock’ que cifró en un total de 5.068, de ellos 3.126 unidades valoradas en 48,22 euros y otras 1.942 con un valor por unidad de 54,36 euros.

Dichos inyectores, que por su forma se asemejan a un puro pero son algo más grandes, se utilizan para el montaje de los motores R9 fabricados en la Factoría de Motores de Renault en Valladolid y se hallaban almacenados en la nave 3. Su valor global, según la estimación realizada entonces, se elevaba a un total de 255.942,84 euros, lo que había producido para la empresa «una gran pérdida».

Grabados con las cámaras

El cerco sobre los investigados fue posible gracias a las cámaras de seguridad existentes en los accesos a la fábrica, que detectaron el día 12 de febrero de 2016 la entrada en las instalaciones de dos sujetos sospechosos al producirse tal acceso por una puerta con poco tránsito de trabajadores, así como por el corto espacio de tiempo que permanecieron en ella y su posterior salida portando varias mochilas.

Las imágenes de las cámaras de seguridad visionadas permitieron a la Policía Nacional identificar plenamente a los dos sospechosos. Uno de ellos era trabajador de la propia factoría, A.J.C.M, ya despedido a raíz de estos hechos, y otro ajeno a ella, R.S.S, ambos conocidos en círculos policiales por pertenecer al mundo de la delincuencia y haber sido detenidos en otras ocasiones anteriores. De hecho, los dos serían detenidos quince días después, fruto del dispositivo de vigilancia montado por la Brigada Provincial de Información de la Policía Nacional tras localizar inicialmente su presencia a bordo de un turismo, propiedad de A.J.C.M, en las inmediaciones de una de las puertas de acceso a la fábrica, y atrapar más tarde a este y a R.S.S. cuando ambos abandonaban las instalaciones portando mochilas con otros 360 inyectores.

Entre las pertenencias del segundo de ellos, ajeno a la factoría, los agentes le ocuparon una tarjeta de acceso a la fábrica perteneciente a otro trabajador de la empresa, S.B.G, si bien en su caso las diligencias han sido sobreseídas ya que en su día alegó que había perdido dicho plástico identificativo y lo había denunciado a un superior, como así quedó acreditado. Las investigaciones policiales han permitido descubrir que el robo de inyectores lo venía realizando inicialmente A.J.C.M. ayudado por otro trabajador de Renault, el también investigado L.V.G, quien a raíz de tener que ingresar en prisión en octubre de ese año por tráfico de drogas fue sustituido en su cometido.

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