La estación de Valladolid congrega al año a 1,7 millones de viajeros de alta velocidad

Viajeros de un tren de alta velocidad, en la estación de Valladolid. /HENAR SASTRE
Viajeros de un tren de alta velocidad, en la estación de Valladolid. / HENAR SASTRE

El Ave cumple diez años en Valladolid con el doble de servicios con Madrid de los que tenía en su inauguración

Víctor Vela
VÍCTOR VELAVALLADOLID

Son 179,6 los kilómetros de vías y traviesas que separan Valladolid y Madrid. Yesa distancia la cubren a diario las 3.815 personas que, de media, se suben a alguno de los trenes de alta velocidad que conectan ambas ciudades, con hasta 52 expediciones en una jornada laborable (dos servicios Ave, trece Avant y once Alvia en cada sentido).

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En total, durante 2015 (últimos datos ofrecidos por Renfe de forma desglosada), el número de personas que se desplazaron entre Valladolid y Madrid (y viceversa) fue de 537.894 viajeros de larga distancia (Alvia) y de 854.574 usuarios de los trenes de media distancia (Ave y Avant), lo que hace un total de 1.392.468 pasajeros. Unas cifras muy superiores a las 806.767 registradas en 2008, el primer año completo en el que la línea estuvo en servicio, desde el 22 de diciembre de 2007.

Ahora, cuando se cumplen diez años desde que Valladolid se enganchó a la alta velocidad, se puede hacer balance sobre lo que ha supuesto este medio de transporte. Es verdad que, como alertaba el alcalde, Óscar Puente, no existe un estudio concreto sobre la incidencia que el Ave ha tenido en la economía vallisoletana, pero sí que hay cifras que permiten constatar que la reducción de los tiempos de viaje a Madrid ha sido un auténtico revulsivo para el ferrocarril, cuyo nivel de utilización languidecía con trenes lentos que paraban en mil estaciones antes de llegar a la capital de España.

Hay datos para concretar este mayor uso del tren. La estación Campo Grande registró, durante aquel año 2015, hasta 1.711.000 viajeros vinculados con los trenes que circulan a más de 200 kilómetros por hora. Fueron 915.500 en trenes Avant, 664.500 en Aves y Alvias y otros 131.000 de otros servicios comerciales de alta velocidad. En estos cálculos se incluyen los pasajeros que suben o bajan en la estación de Valladolid para viajar a Palencia, León, Asturias o Alicante. El caso es que el desembarco del Ave en Valladolid trajo consigo una resurrección del transporte ferroviario, que vivió una impresionante sangría a finales del siglo XX y se encontraba claramente estancado en los primeros años del siglo XXI. Así, en 1993 hubo 105.738 viajeros entre Madrid y Valladolid, cuando los trenes más veloces tardaban 2 horas y 25 minutos en conectar ambas ciudades (la actual línea permitió recortar 68,5 kilómetros la distancia). El mínimo de pasajeros se alcanzó en 2004, con 67.754 usuarios.

No fue hasta el año 2007, con la inminente llegada del Ave (lo haría a finales de ese año), cuando las cifras empezaron a remontar. En 2016, la línea Madrid-Valladolid (y aquí se incluyen los viajeros que suben o bajan en Segovia) trasladó a 1,9 millones de personas, el 9,8% más que en 2015, según cifras adelantadas por la revista especializada Vía Libre, ya que Renfe no ha querido ofrecer datos concretos sobre el número de pasajeros hasta que no se alcance la fecha exacta del aniversario, el próximo viernes.

Desde su entrada en funcionamiento, la línea del Ave Madrid-Valladolid (habilitada para alcanzar una velocidad punta de 350 kilómetros por hora;aunque la comercial se queda en 300) ha sido utilizada por 41 millones de personas, con la incorporación, hace dos años, de los trenes de alta velocidad a León yPalencia (en septiembre de 2015) y Zamora (diciembre de ese mismo año).

La principal ventaja, sin duda, ha sido la reducción de los tiempos de viaje. El Atlas de la Alta Velocidad en España permite comprobar cómo ha evolucionado la velocidad media a la que se podía viajar entre dos ciudades en 1986 y 2016. Por ejemplo, hace 21 años, para trasladarse desde Valladolid hasta Segovia había que usar un tren regional que iba, de promedio, a 70 kilómetros por hora. Ahora, en Ave, el viaje se hace a 190 kilómetros por hora de media (hay que tener en cuenta que la reducción de velocidad en los accesos a las ciudades rebaja el dato). Entre Valladolid y León, un tren TER de largo recorrido circulaba en 1986 a 63 kilómetros por hora; el Alvia lo hace ahora a 143. Una ventaja sin duda enorme que ha disparado el uso de la alta velocidad, no solo en esta línea de Valladolid-Madrid, sino en el conjunto de la red ferroviaria española.

La alta velocidad empezó a prestar servicio en Valladolid con trece expediciones en cada sentido (ahora son 26, justo el doble), ya que en 2007 todavía había otros nueve servicios de Intercity, Estrella y Regional Express (en la actualidad, hay cinco servicios de media distancia que tardan más de tres horas en llegar a Madrid, con paradas a lo largo del trayecto). En principio, el recorrido se cubría con servicios Ave y Alvia.

El 26 de enero de 2009 (trece meses después de la entrada en servicio de la línea) comenzaron a circular las lanzaderas Avant, con nuevos bonos de descuento para los viajeros habituales. En el año 2008, el billete sencillo de un trayecto a Madrid costaba 20,20 euros y la ida y vuelta valía 32,35. Una visita a la página web de Renfe (este lunes) permite comprobar cómo los precios para el miércoes están entre los 23,30euros de un Avant a los 29,85 euros de un Alvia y Ave (de acuerdo con las tarifas en servicios de ida y vuelta).

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