La espuma de un millar de botellas de cava descorcha la fiesta en Íscar

Ambiente en la Plaza Mayor de Íscar para dar comienzo a las fiestas.
Ambiente en la Plaza Mayor de Íscar para dar comienzo a las fiestas. / C. Catalina

El tradicional zambombazo dio paso a un multitudinario desfile de peñas

C. CATALINA (Íscar) Valladolid

Cinco, cuatro, tres, dos, uno, cero… Las ocho de la tarde, tres cohetes inician su meteórica ascensión desde el balcón consistorial después de que las Reinas de las Fiestas, Carmen Rico, Noelia Merlo y Sara Martín, prendieran sus mechas tras dirigirse a los miles de presentes el alcalde de Íscar, Luis María Martín García, para desear unas buenas y felices fiestas. Tres estruendosas descargas de pólvora que casi se oyeron en lo alto, dejando una estela de humo blanquecino en medio de un mar de sonidos, murmullos y griteríos, convirtiendo la Plaza Mayor en una densa nube de burbujas salidas del millar de botellas de cava que se descorcharon.

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Es el zambombazo que anunció un año más que Íscar ya está en fiestas, en el que de nuevo se dieron cita niños, jóvenes y adultos y, sobre todo, peñistas y mas peñistas ataviados de innumerables formas y colores, que no cesaban de saltar, cantar, bailar y gritar las proclamas festivas, ‘Se nota, se siente, Íscar ya está en fiestas’, ‘Íscar entera, se va de borrachera’… que se sucederán hasta el martes por la noche cuanto el entierro de la sardina ponga fin a cinco días de jolgorio y diversión con los toros, la música y otras muchas propuestas como protagonistas.

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Ganas de fiesta, por dentro y por fuera, que la mayoría del personal, incluidas las tres reinas y los ilustres invitados que cada año acuden a la llamada de los miembros de la corporación municipal, primero en el balcón y después en la plaza, demostraban dirigiendo el contenido de la botella de cava hacia quien se ponía por delante.

Hasta la llegada de ese momento mágico, en el que la mayoría acabaron literalmente impregnados del espumoso líquido, las calles y plazas comenzaron a tomar ambiente festivo con los pasacalles de la Asociación Musical Iscariense (AMI) que dieron paso a la ofrenda a los patrones de la villa, la Virgen de los Mártires y San Miguel Arcángel, en el templo del que es titular la primera, en el que depositaron como presente un centro de flores y los pañuelos rojo, verde y morado de las peñas El Abuelo, La Popular y El Ruedo, que concluyó con el canto de la Salve.

Y como una serpiente multicolor, cuando el reloj de la villa marcaba las siete de la tarde, arrancaba del cruce que conforman las calles Santa María, Críspulo Hernánsanz, Portugal y Casca, hacia la calle Real, el siempre espectacular desfile de las peñas. Una cabalgata multicolor encabezada los grotescos gigantes, gigantillos y cabezudos y dulzaineros de la Asociación La Pinaza, la banda de música y el coche descapotable desde el que las reinas de la fiestas no cesaban de saludar y lanzar caramelos y confetis a los miles de vecinos que se agolpaban en las aceras.

Desfile en el que un año mas volvieron a cobrar especial protagonismo las tres peñas mayores de la villa marcando los pasos de baile que ordenaban los directores-animadores de sus charangas titulares: Noche y Día, Makoki el Can y su grupo Vela y Sonido Ibérico. Y tras ellas, como una gran ola, el resto de pequeñas y medianas peñas que en una cifra superior al centenar estos días aglutinan a niños, jóvenes y mayores que buscan divertirse y pasar las fiestas de la mejor manera.

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