La empresa francesa Lactalis se sienta en los banquillos por el cierre de Lauki en Valladolid

José Manuel González, presidente del Comité de Empresa de Lauki, en la concentracion de los trabajadores en defensa de sus empleos/H. SASTRE
José Manuel González, presidente del Comité de Empresa de Lauki, en la concentracion de los trabajadores en defensa de sus empleos / H. SASTRE

La fábrica cerró sin consumar su venta, incumpliendo así el primer punto del acuerdo alcanzado por las partes durante las negociaciones

EL NORTE

Casi un año después de que la multinacional francesa Lactalis decidiera el cierre de su planta de Lauki en Valladolid, la empresa se enfrenta ahora a un proceso judicial por haber incumplido supuestamente el acuerdo firmado con trabajadores y sindicatos que instaba a la venta de la factoría.

Después de unas largas negociaciones a dos bandas entre la Fundación Anclaje, integrada por la Junta, sindicatos y trabajadores y la multinacional, el pasado 1 de octubre de 2016 la planta echó el cerrojo sin consumar su venta, tal y como comprometía el primer punto del acuerdo alzado por las partes en un proceso que ahora sindicatos y trabajadores tachan de «fraudulento».

Momentos antes de arrancar hoy el proceso judicial que se desarrollará en los Juzgados de lo Social 2 de Valladolid, los representantes sindicales de UGT y CCOO en este proceso, Raúl Santa Eufemia y Juan Manuel Ramos, respectivamente, han asegurado a los medios de información que esta vía judicial es el «último recurso» para forzar a Lactalis a la venta de la planta.

Ubicada en la Avenida de Santander, cerca de la zona universitaria, la planta láctea de Lauki daba trabajo a 85 trabajadores que, tras el cierre, corrieron distinta suerte: 19 de ellos fueron despedidos, 11 se prejubilaron y 52 fueron trasladados a otras empresas.

Aunque menos de un año después de su reubicación, los sindicatos han reflexionado sobre que 20 de esos 52 trabajadores no lograron adaptarse a su nuevo puesto y tuvieron que regresar a Valladolid, en una muestra del «desorden y trauma» que genera la pérdida de un puesto de trabajo, ha argumentado Santa Eufemia.

Por este motivo, los sindicatos ya anunciaron tras la consumación del cierre de la planta que llevarían el proceso a los tribunales, pues ya entonces denunciaron que la multinacional «nunca tuvo verdadera intención de vender la planta», y tan solo creó un «proceso ficticio de venta» para que se pudieran cumplir el resto de puntos del acuerdo, que estaban condicionados a este primero.

De este modo, con el proceso hoy abierto, tanto los sindicatos como los antiguos trabajadores de Lauki esperan que quede comprobado durante el juicio que Lactalis «obró de mala fe» y que el juez emita una sentencia que «obligue a abrir un nuevo proceso real de venta», ha insistido por su parte Ramos.

Asimismo, los dos representantes sindicales han confirmado que la intención y el «compromiso» adquirido con los trabajadores es que ese suelo industrial se blinde para la actividad agroalimentaria, una línea roja que ya estuvo marcada durante las negociaciones y que aún mantienen «hasta ver cómo se desarrolla este proceso».

La otra parte citada en este caso no ha querido realizar declaraciones a los medios, al igual que el representante de la Fundación Anclaje también llamado hoy como testigo, Carlos Escudero, en una sesión en la que también estaba previsto que declarase hoy como testigo el actual alcalde de Valladolid, Óscar Puente, aunque su comparecencia tendrá que esperar a una próxima jornada

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